1 - Entrevista sobre la novela "Cuatro días de enero" 2 - Entrevista y crítica sobre "Cuatro días de enero", por David Yague (blog) 3 - Entrevista para Círculo de Lectores 4 - Entrevista con Carlos Acosta (Colombia) 5 - Entrevista en Portal libro (Buenos Aires) 6 - Entrevista con Itsaso Álvarez 7 - Entrevista para Papel en Blanco 8 - Entrevista en Cronómetro de Records
ENTREVISTA SOBRE LA NOVELA "CUATRO DIAS DE ENERO" (PLAZA Y JANÉS), 2008
¿Qué sentido tiene situar un crimen en mitad de una guerra fraticida, tiene sentido descubrir a un asesino cuando todos matan y mueren?
RESPUESTA - Quise crear un personaje que, al margen de las circunstancias, o precisamente debido a ellas, mantiene su propia dignidad, que es todo lo que nos queda cuando el mundo se hunde a nuestro alrededor. Miquel Mascarell al comienzo no hace caso de la mujer que le pide que busque a su hija, pero cuando una muere asesinada y la otra aparece muerta, violada, reacciona como lo que es, como lo que siempre ha sido: un policía íntegro. Mucha gente me ha preguntado si es posible que en ese contexto, alguien reaccione así, y he contado algo muy personal como prueba: hace un año me diagnosticaron un cáncer, a comienzos de verano. Acababa de empezar una novela, sólo había escrito dos capítulos. Pues bien, la mejor prueba de valor que pude darme a mi mismo fue continuar igual, mantuve el mismo ritmo de trabajo (siempre muy alto), y al acabar ese libro escribí los que tenía proyectados hasta octubre, que es mi época de empezar a viajar. La lucha (mental, no física) contra el cáncer duró seis meses y, momentáneamente, se ha superado. Al acabar 2007 me di cuenta de que era el año en el que más había escrito. Es decir, que cuando algo te acorrala, la única reacción posible es no perder la identidad. Yo soy escritor y escribí. Miquel Mascarell es policía e investiga su último caso. A lo mejor es que tampoco le queda otra cosa.
¿Cuál fue el origen de Cuatro Días de Enero?
RESPUESTA - Mi padre murió 40 días antes de que lo hiciera Franco, y murió sin contarme nada de la guerra, de lo que hizo. Fue republicano, está claro, y al acabar se vio obligado a hacer la mili, tres años, en el bando vencedor. Es todo lo que sé. Ese vacío hizo que yo empezara a leer libros sobre el tema, y me fascinaron dos historias: la del oro de Moscú y la de esos cuatro días en los que Barcelona queda a merced de la entrada de los sublevados. Trataba de imaginarme a mi ciudad en ese momento, desolada. hambrienta, muerta de frío... Mi madre me contó que su miedo era que "la violaran los moros", por ejemplo. González Ledesma me habló de sus recuerdos, de cómo mataron a su mejor amigo en el asalto a un almacén de comida (escena que sale en la novela). Llevaba la idea en la cabeza desde hacía más de 20 años: situar una historia en ese contexto. Por eso insisto en que no es una novela de la guerra civil, sino una novela policíaca ambientada en un marco histórico concreto, que es lo que la diferencia y le da carácter.
¿Qué le fascinó de aquella Barcelona, de aquellos cuatro días de enero, para situar allí esta historia?
RESPUESTA - González Ledesma me dijo, tras haberla leído, que era como si yo hubiera estado allí, porque mis descripciones, mi ambientación, no sólo es rigurosa sino perfecta. Un elogio impresionante viniendo de él, que vivió esos cuatro días. Como escritor a veces (bueno, casi siempre) no sé por qué hago las cosas, no soy tan listo como para poder saberlo o explicarlo todo. Lo siento dentro de mí, en la cabeza, el corazón y el estómago, y eso me impulsa a escribir. Por eso escribo tanto, sin parar, porque hago lo que siento, cuanto lo siento y como lo siento. Soy visceral, primario. No puedo responder al cien por cien a esta pregunta. Me fascinó... todo, no sé, la imagen de mi ciudad al borde del abismo, porque para ellos, los que perdían la guerra, era el fin. El fin absoluto. ¿Y alguien se imagina el poder de esa realidad?
Esta historia es un policiaco de los píes a la cabeza, pero su protagonista Miquel Mascarell es casi más un héroe absoluto de western ¿Por qué un personaje de fuertes convicciones para adentrarse en un momento histórico donde las ideologías se derrumbaban en beneficio de la supervivencia, unos días sucios y alegales como pocos?
RESPUESTA - Creo que ya he respondido a esto más arriba. Miquel es así porque lo requiere el tiempo, la circunstancia que lo envuelve, y porque quise crear a un ser íntegro aunque lleno de debilidades, como todos. Camina por la ciudad con dos balas que guarda para él y su mujer. Gasta una para salvar a una chica de morir. Y la segunda para hacer justicia. La última bala disparada en Barcelona antes de la derrota. Me gusta jugar con simbolismos. Pero también soy hijo del cine, veo una película cada noche antes de ir a dormir, en el cine o en mi vídeo, así que es posible que esa influencia del solitario contra todos se manifiesta muchas veces en mi narrativa.
No es la primera vez que ambienta una novela en la Guerra Civil (así de pronto me viene Camarada Orlov a la memoria) ¿Por qué? ¿Volverá a ese hecho histórico?
RESPUESTA - "Camarada Orlov", que se llamó inicialmente "El oro de Moscú", es la novela sobre el otro hecho histórico que me impactó al descubrir la realidad de la guerra civil. Un libro de misterio pero sustentado (y muy documentado) en hechos reales. Llegué a hablar con uno de los hombres que subió las cajas con las monedas de oro a los cuatro barcos que los llevaron desde Cartagena a Odessa. Aquella fue "una aventura", la escribí hace 28 años aunque se editó mucho después. "Cuatro días de enero" en cambio es mi gran novela ambientada en la guerra. Y no olvidemos mi trilogía "El tiempo del exilio" (Planeta), sobre tres familias que viajan en el Sinaia, el primer barco con refugiados republicanos que salió de Francia rumbo a México. Es su historia, y la de los siguientes 40 años con sus hijos y nietos, primero en México pero después en Colombia, Cuba, Argentina, Chile... Ha sido mi obra más ambiciosa hasta la fecha, porque también repasa la historia de estos países y sus conmociones desde 1939 hasta 1977, cuando se legaliza el Partido Comunista en España y algunos regresan a casa. Ahora mismo no sé si volveré a hacer algo ambientado en la guerra, pero acabo de publicar "Los fuegos de la memoria", un libro para jóvenes que puede leer cualquiera, y que habla de los 90.000 muertos enterrados en cunetas y fosas comunes en España y que la Ley de la Memoria Histórica no logra desenterrar. Es un libro de misterio, de nuevo, que sucede en el presente, pero que parte de un hecho sucedido en 1936.
En sus agradecimientos cita a Francisco González Ledesma, uno de los más grandes del género negro en nuestro país… ¿Estamos viviendo una revitalización del género policiaco en español? ¿Son ahora más valorados los González Ledesma, los Andreu Martín y demás en el panorama literario?
RESPUESTA - En los años 80 se habló del "boom" de la novela negra y aparecieron un montón de colecciones... que luego tuvieron que cerrar. Yo cree entonces a mi personaje, Daniel Ros, del que hice tres novelas y luego se llevó a la TV a través de una película. En los 90 hice dos libros más de Ros y ahora aparecerá en Belacqva uno nuevo y se recuperarán estos dos en edición de bolsillo, porque los considero dos de mis obras más importantes. No tengo ni idea de modas, siempre voy a mi bola, ni sigo ninguna corriente salvo la de mi propio instinto. Mi mente es libre, no sigue pautas establecidas. Dicen que con "Cuatro días de enero" he "vuelto" a la novela policíaca. Pues bueno, son etiquetas, formas de decirlo, etc. Nunca la he dejado, y lo mismo pasa con Ledesma, Martín y muchos otros. También se dice que la ciencia ficción es un género maldito en España, que no vende, y yo no he dejado de hacer ciencia ficción cuando he tenido una buena idea.
Usted es mundialmente conocido por sus obras infantiles y juveniles ¿Es muy diferente escribir para ellos que para un público adulto?
RESPUESTA - En absoluto. No me pongo ninguna foto delante ni pienso en "mis lectores". Yo escribo y punto. Pero si hago un libro de una hormiga que va de excursión, el lenguaje que me pedirá la historia será distinto al de una novela gorda con sexo y asesinatos. La historia me condiciona la manera, aunque incluso para niños mi lenguaje suele ser alto. A mí me han elegido los jóvenes como autor de referencia. Maravilloso. Eso es genial. Pero la mayoría de mis libros presuntamente "juveniles" no lo son para nada. Más de un editor me ha editado un libro en una franja juvenil sabiendo que ahí venderé más aunque el libro no lo sea en absoluto. Los temas que abordo son muy abiertos, y mi manera de escribir, directa, sin concesiones, sin paja, con diálogos constantes, puntos y aparte, ritmo, llega de manera muy fácil al lector. El lector joven, pues, lo agradece... y también los maestros, que saben que un Sierra i Fabra al menos es garantía de que no le tirarán en libro a la cabeza en un 95% de los casos.
Sus libros para los más jóvenes suelen estar muy alejados de los idealismos sobreprotectores y muy cercanos a los problemas sociales que les rodean ¿Cree que la ficción puede mejorar las generaciones venideras?
RESPUESTA - Sí. Hace 20 años empecé a escribir un tipo de narrativa realista, social, directa y muy dura, abordando los temas que a mí me preocupaban y que transmitía al lector. Eso fue cuando dejé el mundo del rock (era director y fundador de las principales revistas de este país). Pasé de viajar a Londres, Nueva York o Los Angeles con las estrellas a hacerlo por Asia, África y Latinoamérica. De ser un VIP a currarme cada lugar. Lo que vi marcó mi literatura. Pensé incluso que dejaría de vender libros, porque mis novelas se hicieron muy duras. Para mi sorpresa fueron las que más se vendieron y así comenzó esta etapa de mi vida. Pero no la busqué, surgió. Ni sigo en ella por el éxito, sino porque es lo que me sigue pidiendo el cuerpo. Si mañana me levanto y el cuerpo me pide que haga... lo que sea, lo haré. Soy libre, independiente, y muy feliz por ello. Desde los 8 años, cuando decidí ser escritor, y desde los 12, cuando acabé un libro de 500 páginas, lo he tenido claro. Y sigo siendo apasionado, romántico, el utópico posibilista loco por la vida y la literatura. En estos años he visto como miles de chicos y chicas han visto sus vidas cambiadas gracias a un buen libro, mío o de quién sea. Lo único que nos queda es la cultura, por Dios.
Usted, a través de sus obras y de la labor de sus Fundaciones, demuestra un interés por el fomento de la lectura ¿Sigue siendo un problema en nuestro país? ¿Se lee poco y mal en nuestro país?
RESPUESTA - La Fundació Jordi Sierra i Fabra convoca el Premio Literario para Jóvenes que lleva mi nombre, y en Medellín, Colombia, la Fundación Taller de Letras Jordi Sierra i Fabra está siendo parte del cambio de la ciudad, de la violencia a la cultura. Estoy muy orgulloso de ello. El año pasado me dieron el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil y eso me hizo feliz, pero más feliz me sentí cuando al acabar ese mismo 2007 en Medellín vi que hicimos 3.090 actos con 108.860 jóvenes. Medellín es la prueba de que la cultura es la clave de la vida. Y allí están ávidos de ella, de libros. Aquí vivimos en un país de nuevos ricos, el primero en consumo de cocaína del mundo, el primero de Europa en consumo de videojuegos, de los últimos en comprensión lectora o matemáticas... Eso preocupa. No sabemos transmitir la pasión por la lectura, que es el conocimiento de la vida. Leemos más que antes, más que nunca, pero siempre es poco. ¡Y benditos los maestros en los colegios, porque si no fuera por ellos...!
Esta web lo leen muchas personas que sueñan con ser escritores ¿Qué consejo les daría desde su experiencia?
RESPUESTA - Nunca doy consejos. No me fío de la gente que da consejos. Si uno quiere ser médico, estudia, le dan un diploma y ya ejerce. Y si quiere ser abogado o arquitecto, lo mismo. Pero no hay una "carrera de escritor". Puedes ser periodista, estudiar Letras... pero nada más. Escritor se nace, y después... cada cual a currárselo, a buscarse la vida. Yo me monté mi película, trabajé seis años en una empresa de construcción, y como era fanático de la música y escribía bien empecé a hacer pinitos en revistas hasta que logré salirme y trabajar en eso. Nunca dejé de hacer novelas, pero durante años se me conoció como crítico musical. Cuando ya fui incluso famoso, lo dejé, y punto. Es decir, repito: me busqué la vida. Luego gané premios literarios (creo en ellos) y todo fue más fácil. Hace año y medio edité un libro, "La página escrita" (Ediciones SM), que es el "método Sierra i Fabra" para jóvenes (y no tan jóvenes). En él cuento todos mis trucos, técnicas, y es un libro entusiasta, que obliga a escribir. Mi consejo: que lo lean y decidan. En cuanto a mi experiencia... cada día aprendo, cada novela es la primera, cada circunstancia es un mundo. La experiencia, decía Wilde, es la suma de nuestros errores, así que si tengo "experiencia" es que debo haberla cagado mucho a lo largo de mi vida.
¿En qué proyectos está trabajando?
RESPUESTA - Nunca hablo de lo que no está hecho... y publicado. No vale la pena. Pero tengo libros entregados y por salir ya en 2009, 2010... Y sigo, sigo, sigo escribiendo. No sé hacer otra cosa (aparte de viajar, oír música y el cine, ¡hum!)
Marzo 2008
Entrevista y crítica sobre "Cuatro días de enero", por David Yague (blog), 2008
Crítica: En los tiempos más oscuros de la Guerra Civil, en el fango de la derrota y la degradación física y moral de un país Jordi Sierra i Fabra sitúa a un héroe casi absoluto, un solitario Gary Cooper sólo ante el peligro con su vieja estrella de latón: Miquel Mascarell, el último policía de Barcelona. Cuando las tropas republicanas y su aparato estatal huyen de la ciudad ante el empuje del ejército franquista, Mascarell se queda en la urbe incapaz de abandonar a su mujer, enferma. En esa situación se enfrentará a un caso que no interesa a nadie, la desaparición de la hija de una ex prostituta, que pasaría desapercibido entre el drama colectivo del conflicto civil, guiado únicamente por su conciencia, por lo que sabe que es correcto. Sierra i Fabra demuestra oficio en una novela que bucea en el sentido del deber en momentos donde la razón, la legalidad e incluso la humanidad han sido derrotados y nos sumerge con precisión de historiador en una Barcelona derrotada que despide con una mano a sus defensores y aclama con la otra a los nuevos conquistadores, que quizá no son tan nuevos. En su búsqueda de la muchacha, Mascarell entrará en los abismos a los que conducen el hambre y la guerra y descubrirá el verdadero rostro de las alimañas que se nutren de las desdichas humanas. Una novela policíaca, clásica, llena de sabor negro y amargo. Cuatro días de enero se yergue como algo más que un entretenimiento de calidad enmarcado en un momento doloroso de nuestra historia reciente.
Argumento: El 22 de enero de 1939 el Gobierno de la República abandona Barcelona dejándola a su suerte y a merced de Franco y sus tropas. Durante cuatro días, en medio de la huida hacia el exilio por parte de los vencidos, la ciudad se convierte en un caos fantasmal bajo el peso de la derrota, el hambre y el miedo. En este marco, el inspector Miquel Mascarell, que no puede huir a causa de que su esposa está enferma, se enfrenta al último caso de su carrera, el de la hija de una prostituta, una adolescente violentamente asesinada. En estos cuatro días, a pie por la ciudad desesperada, buscará a un asesino y descubrirá que los viejos fascistas escondidos están regresando a sus casa y a sus vidas, dispuestos a la venganza.
BESTSELLER ESPAÑOL(BE)- ¿Qué sentido tiene situar un crimen en mitad de una guerra fraticida, tiene sentido descubrir a un asesino cuando todos matan y mueren?
JORDI SIERRA i FABRA(JSiF)- Quise crear un personaje que, al margen de las circunstancias, o precisamente debido a ellas, mantiene su propia dignidad, que es todo lo que nos queda cuando el mundo se hunde a nuestro alrededor. Miquel Mascarell al comienzo no hace caso de la mujer que le pide que busque a su hija, pero cuando una muere asesinada y la otra aparece muerta, violada, reacciona como lo que es, como lo que siempre ha sido: un policía íntegro.
Mucha gente me ha preguntado si es posible que en ese contexto, alguien reaccione así, y he contado algo muy personal como prueba: hace un año me diagnosticaron un cáncer, a comienzos de verano. Acababa de empezar una novela, sólo había escrito dos capítulos. Pues bien, la mejor prueba de valor que pude darme a mi mismo fue continuar igual, mantuve el mismo ritmo de trabajo (siempre muy alto), y al acabar ese libro escribí los que tenía proyectados hasta octubre, que es mi época de empezar a viajar. La lucha (mental, no física) contra el cáncer duró seis meses y, momentáneamente, se ha superado. Al acabar 2007 me di cuenta de que era el año en el que más había escrito. Es decir, que cuando algo te acorrala, la única reacción posible es no perder la identidad. Yo soy escritor y escribí. Miquel Mascarell es policía e investiga su último caso. A lo mejor es que tampoco le queda otra cosa.
BE- ¿Cuál fue el origen de Cuatro Días de Enero?
JSiF - Mi padre murió 40 días antes de que lo hiciera Franco, y murió sin contarme nada de la guerra, de lo que hizo. Fue republicano, está claro, y al acabar se vio obligado a hacer la mili, tres años, en el bando vencedor. Es todo lo que sé. Ese vacío hizo que yo empezara a leer libros sobre el tema, y me fascinaron dos historias: la del oro de Moscú y la de esos cuatro días en los que Barcelona queda a merced de la entrada de los sublevados. Trataba de imaginarme a mi ciudad en ese momento, desolada. hambrienta, muerta de frío... Mi madre me contó que su miedo era que "la violaran los moros", por ejemplo. González Ledesma me habló de sus recuerdos, de cómo mataron a su mejor amigo en el asalto a un almacén de comida (escena que sale en la novela). Llevaba la idea en la cabeza desde hacía más de 20 años: situar una historia en ese contexto. Por eso insisto en que no es una novela de la guerra civil, sino una novela policíaca ambientada en un marco histórico concreto, que es lo que la diferencia y le da carácter.
BE-¿Qué le fascinó de aquella Barcelona, de aquellos cuatro días de enero, para situar allí esta historia?
JSiF - González Ledesma me dijo, tras haberla leído, que era como si yo hubiera estado allí, porque mis descripciones, mi ambientación, no sólo es rigurosa sino perfecta. Un elogio impresionante viniendo de él, que vivió esos cuatro días. Como escritor a veces (bueno, casi siempre) no sé por qué hago las cosas, no soy tan listo como para poder saberlo o explicarlo todo. Lo siento dentro de mí, en la cabeza, el corazón y el estómago, y eso me impulsa a escribir. Por eso escribo tanto, sin parar, porque hago lo que siento, cuanto lo siento y como lo siento. Soy visceral, primario. No puedo responder al cien por cien a esta pregunta. Me fascinó... todo, no sé, la imagen de mi ciudad al borde del abismo, porque para ellos, los que perdían la guerra, era el fin. El fin absoluto. ¿Y alguien se imagina el poder de esa realidad?
BE-Esta historia es un policiaco de los píes a la cabeza, pero su protagonista Miquel Mascarell es casi más un héroe absoluto de western ¿Por qué un personaje de fuertes convicciones para adentrarse en un momento histórico donde las ideologías se derrumbaban en beneficio de la supervivencia, unos días sucios y alegales como pocos?
JSiF - Creo que ya he respondido a esto más arriba. Miquel es así porque lo requiere el tiempo, la circunstancia que lo envuelve, y porque quise crear a un ser íntegro aunque lleno de debilidades, como todos. Camina por la ciudad con dos balas que guarda para él y su mujer. Gasta una para salvar a una chica de morir. Y la segunda para hacer justicia. La última bala disparada en Barcelona antes de la derrota. Me gusta jugar con simbolismos. Pero también soy hijo del cine, veo una película cada noche antes de ir a dormir, en el cine o en mi vídeo, así que es posible que esa influencia del solitario contra todos se manifiesta muchas veces en mi narrativa.
BE- No es la primera vez que ambienta una novela en la Guerra Civil (así de pronto me viene Camarada Orlov a la memoria) ¿Por qué? ¿Volverá a ese hecho histórico?
JSiF - Camarada Orlov, que se llamó inicialmente El oro de Moscú, es la novela sobre el otro hecho histórico que me impactó al descubrir la realidad de la guerra civil. Un libro de misterio pero sustentado (y muy documentado) en hechos reales. Llegué a hablar con uno de los hombres que subió las cajas con las monedas de oro a los cuatro barcos que los llevaron desde Cartagena a Odessa. Aquella fue "una aventura", la escribí hace 28 años aunque se editó mucho después. Cuatro días de enero en cambio es mi gran novela ambientada en la guerra. Y no olvidemos mi trilogía El tiempo del exilio (Planeta), sobre tres familias que viajan en el Sinaia, el primer barco con refugiados republicanos que salió de Francia rumbo a México. Es su historia, y la de los siguientes 40 años con sus hijos y nietos, primero en México pero después en Colombia, Cuba, Argentina, Chile... Ha sido mi obra más ambiciosa hasta la fecha, porque también repasa la historia de estos países y sus conmociones desde 1939 hasta 1977, cuando se legaliza el Partido Comunista en España y algunos regresan a casa. Ahora mismo no sé si volveré a hacer algo ambientado en la guerra, pero acabo de publicar Los fuegos de la memoria, un libro para jóvenes que puede leer cualquiera, y que habla de los 90.000 muertos enterrados en cunetas y fosas comunes en España y que la Ley de la Memoria Histórica no logra desenterrar. Es un libro de misterio, de nuevo, que sucede en el presente, pero que parte de un hecho sucedido en 1936.
BE- En sus agradecimientos cita a Francisco González Ledesma, uno de los más grandes del género negro en nuestro país... ¿Estamos viviendo una revitalización del género policiaco en español? ¿Son ahora más valorados los González Ledesma, los Andreu Martín y demás en el panorama literario?
RESPUESTA - En los años 80 se habló del "boom" de la novela negra y aparecieron un montón de colecciones... que luego tuvieron que cerrar. Yo cree entonces a mi personaje, Daniel Ros, del que hice tres novelas y luego se llevó a la TV a través de una película. En los 90 hice dos libros más de Ros y ahora aparecerá en Belacqva uno nuevo y se recuperarán estos dos en edición de bolsillo, porque los considero dos de mis obras más importantes. No tengo ni idea de modas, siempre voy a mi bola, ni sigo ninguna corriente salvo la de mi propio instinto. Mi mente es libre, no sigue pautas establecidas. Dicen que con Cuatro días de enero he "vuelto" a la novela policíaca. Pues bueno, son etiquetas, formas de decirlo, etc. Nunca la he dejado, y lo mismo pasa con Ledesma, Martín y muchos otros. También se dice que la ciencia ficción es un género maldito en España, que no vende, y yo no he dejado de hacer ciencia ficción cuando he tenido una buena idea.
BE-Usted es mundialmente conocido por sus obras infantiles y juveniles ¿Es muy diferente escribir para ellos que para un público adulto?
JSiF- En absoluto. No me pongo ninguna foto delante ni pienso en "mis lectores". Yo escribo y punto. Pero si hago un libro de una hormiga que va de excursión, el lenguaje que me pedirá la historia será distinto al de una novela gorda con sexo y asesinatos. La historia me condiciona la manera, aunque incluso para niños mi lenguaje suele ser alto. A mí me han elegido los jóvenes como autor de referencia. Maravilloso. Eso es genial. Pero la mayoría de mis libros presuntamente "juveniles" no lo son para nada. Más de un editor me ha editado un libro en una franja juvenil sabiendo que ahí venderé más aunque el libro no lo sea en absoluto. Los temas que abordo son muy abiertos, y mi manera de escribir, directa, sin concesiones, sin paja, con diálogos constantes, puntos y aparte, ritmo, llega de manera muy fácil al lector. El lector joven, pues, lo agradece... y también los maestros, que saben que un Sierra i Fabra al menos es garantía de que no le tirarán en libro a la cabeza en un 95% de los casos.
BE-Sus libros para los más jóvenes suelen estar muy alejados de los idealismos sobreprotectores y muy cercanos a los problemas sociales que les rodean ¿Cree que la ficción puede mejorar las generaciones venideras?
JSiF - Sí. Hace 20 años empecé a escribir un tipo de narrativa realista, social, directa y muy dura, abordando los temas que a mí me preocupaban y que transmitía al lector. Eso fue cuando dejé el mundo del rock (era director y fundador de las principales revistas de este país). Pasé de viajar a Londres, Nueva York o Los Angeles con las estrellas a hacerlo por Asia, África y Latinoamérica. De ser un VIP a currarme cada lugar. Lo que vi marcó mi literatura. Pensé incluso que dejaría de vender libros, porque mis novelas se hicieron muy duras. Para mi sorpresa fueron las que más se vendieron y así comenzó esta etapa de mi vida. Pero no la busqué, surgió. Ni sigo en ella por el éxito, sino porque es lo que me sigue pidiendo el cuerpo. Si mañana me levanto y el cuerpo me pide que haga... lo que sea, lo haré. Soy libre, independiente, y muy feliz por ello. Desde los 8 años, cuando decidí ser escritor, y desde los 12, cuando acabé un libro de 500 páginas, lo he tenido claro. Y sigo siendo apasionado, romántico, el utópico posibilista loco por la vida y la literatura. En estos años he visto como miles de chicos y chicas han visto sus vidas cambiadas gracias a un buen libro, mío o de quién sea. Lo único que nos queda es la cultura, por Dios.
BE- Usted, a través de sus obras y de la labor de sus Fundaciones, demuestra un interés por el fomento de la lectura ¿Sigue siendo un problema en nuestro país? ¿Se lee poco y mal en nuestro país?
JSiF - La Fundació Jordi Sierra i Fabra convoca el Premio Literario para Jóvenes que lleva mi nombre, y en Medellín, Colombia, la Fundación Taller de Letras Jordi Sierra i Fabra está siendo parte del cambio de la ciudad, de la violencia a la cultura. Estoy muy orgulloso de ello. El año pasado me dieron el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil y eso me hizo feliz, pero más feliz me sentí cuando al acabar ese mismo 2007 en Medellín vi que hicimos 3.090 actos con 108.860 jóvenes. Medellín es la prueba de que la cultura es la clave de la vida. Y allí están ávidos de ella, de libros. Aquí vivimos en un país de nuevos ricos, el primero en consumo de cocaína del mundo, el primero de Europa en consumo de videojuegos, de los últimos en comprensión lectora o matemáticas... Eso preocupa. No sabemos transmitir la pasión por la lectura, que es el conocimiento de la vida. Leemos más que antes, más que nunca, pero siempre es poco. ¡Y benditos los maestros en los colegios, porque si no fuera por ellos...!
BE- Este blog lo leen muchas personas que sueñan con ser escritores ¿Qué consejo les daría desde su experiencia?
JSiF - Nunca doy consejos. No me fío de la gente que da consejos. Si uno quiere ser médico, estudia, le dan un diploma y ya ejerce. Y si quiere ser abogado o arquitecto, lo mismo. Pero no hay una "carrera de escritor". Puedes ser periodista, estudiar Letras... pero nada más. Escritor se nace, y después... cada cual a currárselo, a buscarse la vida. Yo me monté mi película, trabajé seis años en una empresa de construcción, y como era fanático de la música y escribía bien empecé a hacer pinitos en revistas hasta que logré salirme y trabajar en eso. Nunca dejé de hacer novelas, pero durante años se me conoció como crítico musical. Cuando ya fui incluso famoso, lo dejé, y punto. Es decir, repito: me busqué la vida. Luego gané premios literarios (creo en ellos) y todo fue más fácil. Hace año y medio edité un libro, La página escrita (Ediciones SM), que es el "método Sierra i Fabra" para jóvenes (y no tan jóvenes). En él cuento todos mis trucos, técnicas, y es un libro entusiasta, que obliga a escribir. Mi consejo: que lo lean y decidan. En cuanto a mi experiencia... cada día aprendo, cada novela es la primera, cada circunstancia es un mundo. La experiencia, decía Wilde, es la suma de nuestros errores, así que si tengo "experiencia" es que debo haberla cagado mucho a lo largo de mi vida.
BE-¿En qué proyectos está trabajando?
JSiF - Nunca hablo de lo que no está hecho... y publicado. No vale la pena. Pero tengo libros entregados y por salir ya en 2009, 2010... Y sigo, sigo, sigo escribiendo. No sé hacer otra cosa (aparte de viajar, oír música y el cine, ¡hum!)
2008
ENTREVISTA PÀRA CIRCULO DE LECTORES
El autor de El joven Lennon compagina su amor por la música rock con su pasión por la literatura. Fundador de revistas como Popular 1, El Gran Musical y otras, tiene una extensa lista de novelas publicadas. Jordi Sierra i Fabra ha sido el primer autor en contestar «en directo» las preguntas y comentarios de los socios en esta nueva sección de "Encuentros Interactivos".
1.-En Soledades de Ana, explicas los sentimientos de una joven embarazada. Parece un poco arriesgado intentar describir una situación semejante sin haber pasado por ella. ¿Cómo has construido los personajes de la novela y sobre todo, el de la protagonista? Montserrat Tresserres Arriesgado en absoluto. Menudo escritor, y menudo artista sería, si no pudiera ponerme en la piel de mis personajes. Veamos, no he sido madre, pero he sido padre. No he llevado hijos dentro pero los he sufrido fuera. No es lo mismo, claro, pero eso no importa. Tengo un gran poder de abstracción, me meto de lleno en mis personajes, los vivo, los siento, sufro con ellos, lloro con ellos, río con ellos. No escribo desde la distancia, soy una persona emotiva, super sensible (y no me da corte reconocerlo, incluso diría que soy cursi). Pero hay más, constantemente estoy con gente que me cuenta sus cosas, y me refiero a adolescentes. Me escriben cartas a montones, me confían secretos que nunca han confiado a nadie. Soy su amigo. Y cuando voy a escuelas, escucho a la gente. Mi casa está siempre abierta para que quien quiera verme pueda hacerlo (si estoy en Barcelona). Por lo tanto no es sólo en "Soledades de Ana" sino en muchos de mis libros comprometidos en los que interpreto a mis personajes de la mejor forma que sé. Y se supone que son creíbles cuando la mayoría de mis obras gustan por esa sinceridad y esa forma mía de interpretar los sentimientos de la gente. Por ejemplo en "Al otro lado del espejo", (que por cierto se publicará en Círculo en septiembre) hablo de los sentimientos de una chica que descubre que es lesbiana. Ni soy chica ni soy lesbiana, pero he recibido cartas de felicitación de colectivos gays por el tratamiento y la honestidad a la hora de tratar el tema y al personaje. Por lo tanto... Volviendo a la pregunta, construí a mi personaje después de hablar mucho con una persona esencial: un ginecólogo, que me traspasó todos sus conocimientos sobre el tema, y también con embarazadas adolescentes que tanto en España como en Latinoamérica me contaron cómo se sentian y cuales eran sus experiencias.
2.-Su bibliografía es muy extensa. ¿Cuánto tarda en escribir una novela aproximadamente y cuál es su metodología de trabajo? Rocío Castro Pues sí, llevo escritos 325 libros, de los cuales llevo publicados 280, y esto en 32 años y medio. ¿Mucho? No lo sé. Me he convertido en un fenómeno (de circo, no me refiero a que sea una maravilla gótica. Un día te dicen que eres el autor vivo con más libros editados y... flipas. Yo solo quería ser escritor, desde los 8 años, y ser libre, y feliz. Nada más. Y es lo que soy. Mis libros los preparo mentalmente. Desde que tengo una idea hasta que la escribo pueden pasar semanas o meses, incluso años. Cuando tengo el libro en la cabeza entonces hago el guión (suelo irme al Caribe dos veces al año, sólo, para hacer esto). También escribo los guiones en aeropuertos, aviones, etc. El guión es resumir el libro (sistema MP3 en literatura) antes de escribirlo con el ordenador. Con un guión perfecto, en mi caso, el trabajo de hacer la novela es el más sencillo. Un libro de los llamados "juveniles" tardo en hacerlo entre una semana y diez días, uno infantil dos o tres días, y uno gordo, para adultos, pongamos de dos a cuatro semanas. Si he de ir a un país a investigar es otra cosa, pero mientras viajo preparo guiones de otras novelas. Yo no paro nunca de pensar y de escribir. Me encanta lo que hago, por lo tanto, como lo disfruto, sigo y seguiré hasta que me muera.
3.-Vd. se aproximó en épocas pasadas a la Ciencia-Ficción. ¿Se plantea volver a ese género? CARLOS Nunca lo he dejado. Este año he publicado en Minotauro "Crónica de Tierra 2", que vendría a ser la cuarta parte de mi trilogía "El ciclo de las Tierras", y a fines del 2004 edité XXIII", editada en Colombia en 2001. Lo que pasa, y no sé por qué, es que se da muy poca importancia al tema y la gente por lo general no se entera de cuando edito un libro de CF. Lo mejor es entgrar periódicamente en mi web personal, www.sierraifabra.com.
4.-Hola Jordi, soy Juan Fran de Albacete, sólo comentarte que hace años que leí tu libro "En un lugar llamado Tierra" y que me encantó, es uno de los libros de ciencia ficción que más me han gustado. La verdad que es bonito, a la vez que aterrador, pensar que algún día las máquinas lleguen a sentir igual que los humanos. Un abrazo. JUAN FRANCISCO "...en un lugar llamado Tierra" fue mi primer gran éxito en el campo de la literatura infantil y juvenil...aunque no era una novela juvenil ni mucho menos. Me encanta que 23 años después aún se acuerden de ella. Para mí es una obra emblemática. Alguien dijo que en 1982 se había hecho la mejor película de CF, "Blade runner" y la mejor novela del género, la mía. Nunca me han hecho un elogio mayor. Pero cuando la escribí yo era muy joven, mucho, e imaginé un mundo que desde luego era demasiado apocalíptico. Puse el futuro a 9000 años vista y me pasé. En cambio muchas de las cosas que decía en ella fueron realidad a los pocos años, y en eso, seguiendo la tradición de muchas de mis obras, me adelanté a nuestro tiempo.
5.-¿En qué se basa para escribir tantísimos libros dedicados a los adolescentes de hoy en día? Cuándo se dedica a escribir un libro, ¿lo basa en una experiencia personal, escribe lo que le gusta o ambas cosas? ENCARNACION M. Me baso en lo que siento, en lo que veo, en mis experiencias propias o las que me cuentan, y también en lo que invento. Es una mezcla de todo, como el pintor que usa todos los colores para dar forma y luz a sus cuadros. Una novela no está basada "sólo" en algo real o algo inventado, es un conjunto de sensaciones.
6.-Hola!! Buenas tardes Jordi!! Soy Zaida, tengo 15 años, y soy de El Puerto de Santa María. En primer lugar darle mis felicitaciones personalmente "Campos de Fresas", es precioso. Lo leímos en clase el curso pasado, y todos salimos encantados al terminarlo, incluso lo leí varias veces más. Con ese libro, el profesor consiguió que varios compañeros de clase se aficionaran a la lectura. Realmente es estupendo. En nombre de mi clase, 4º de ESO, quiero felicitarlo por "Campos de Fresas". Por otro lado, vuelvo a felicitarlo por "Las chicas de alambre". Muy bonito. Muchas gracias por su atención, y espero que no deje de escribir libros para adolescentes. Gracias Jordi!! Zaida Vale Zaida, me has puesto rojo. Lástima que cuando estuve en el Puerto hace un año no te viera. Pero tranquila, de cada diez novelas que me ocurren, siete tienen como protagonistas a los jóvenes. Y no sé por qué, supongo que porque yo aún tengo 17 años mentalmente hablando. Soy un crío. No voy a parar de hacer libros hasta que estire la pata. No sabría hacer otra cosa. Y prepárate porque este año he sido muy productivo y saldrán muchas cosas buenas en el futuro.
7.-¿Cómo se le ocurrió escribir: Asesinato en el Club? CARMEN Esta novela sólo está editada en catalán, pero tranquilos, que sale en castellano el próximo año. El tema fue un reto: el programa de TV3 más famoso me retó a que hiciera una novela sobre ellos, en plan de humor, y les dije que haría una titulada "Asesinato en el Club", con todos ellos y algunos cantantes famosos más, y todo antes de Navidad de 2004. Cumplí con el reto y la novela fue entregada en noviembre, un mes antes. Se editó en abril y ha sido un éxito en catalán, así que espero que también lo sea en la versión castellana, que, eso sí, tendrá cambios sustanciales con respeto a la catalana en matería de famosos.
8.-¿Qué opinión le merece la versión cinematográfica que se realizó a partir de su novela "Camps de maduixes? PATRICIA No se parece en nada a mi novela. Fue espantosa. El final no se sostiene y es absurdo. Pero no me quejo. Cuando vendes un libro a una productora sabes que te van a cambiar todo, todo, y o no lo vendes o aceptas que es otro producto y pertenece al director de la película. Así que... Esto es lo que hay.
9.-¿Cual crees que es los problemas principales que viven los adolescentes españoles? JUAN ¿Quieres un manual de auto ayuda? Son tantos (por un lado), y tan pocos (por el otro), que no sabría que contestarte. No, en serio, todas las generaciones tienen problemas,la mía, la tuya... Hoy en día veo que la gente joven, en algunos casos, ha perdido la ilusión, la curiosidad. Yo defiendo que si se pierde la curiosidad, a la edad que sea, empiezas a morir. Hay que vivir a tope, siempre, hasta el último aliento, y eso implica estar en este mundo, sentir fiebres, pasiones, entregarte cada día a lo que hagas, tener ganas de saltar de la cama. Hoy veo un bombardeo externo de motivaciones ajenas, todas encaminadas a despistar al personal. Hay menos lucha en general, menos capacidad de sufrimiento, menos resistencia a la derrota o menos capacidad de soportar las adversidades. Como decía Jim Morrison, se quiere el mundo y se quiere ahora, pero antes has de poner siempre algo de tu parte o estás jo-di-do.
10.-¿Por qué se dedica, principalmente, al público joven? ENCARNACION M. Yo no escojo los temas. Son los temas, las ideas, los que me escogen a mí. Yo capto una energía y la convierto en una historia, no hay más secreto. Soy un tipo visceral, que se mueve por impulsos, a golpes de rabia, furia y genio, por lo tanto no es una pregunta con una respuesta lógica. El arte es visceralidad, no puedes dominarlo, te domina él a ti. Yo sólo me dejo dejo llevar, pero me gusta lo que hago, me siento cómodo. Otra cosa es que la lamyoría de mis obras tengan un compromiso, la necesidad de contar lo que veo, donde lo veo y cómo lo veo. Por eso viajo a lo largo y ancho del mundo, para nutrirme de historias, de vida, de personas, etc.
11.-Hola Jordi! soy Alba, de Córdoba, y tengo quince años. La verdad es que el primer libro que leí tuyo fue por pura casualidad hace ya unos cuantos años, pero no sabes cuánto me alegro de ello. A partir de él empecé a buscar más libros tuyos y sigo pensando que cada cual que leo es mejor que el anterior. Te convertiste pronto en mi escritor favorito y no he leído todabía a otra persona que emocione y meta tanto en el papel al lector con sus libros. Cuando fui a Barcelona, hace un par de años, y pude visitar La Sagrada Familia , El Parque Güell, etc.. volví a leerme todos los libros que tenía tuyos para poder imaginarme el lugar, y me gustaron más que la primera vez que los leí, en serio, me encanta cómo escribes, como describes los sentimientos de los protagonistas, sus dudas, ...todo. Espero que algún día te vea cara a cara (En Barcelona iba buscándote entre el bullicio de gente, con lo grande que es aquello...jeje) y pueda decírte todo esto de nuevo, aunque con lo grande que eres no pasará un día sin que te lo digan, no? me recomiendas algún libro tuyo que haya significado algo más que los demás para ti? Y siempre me lo he preguntado.. qué autores te gusta leer a ti? besos, Alba. Hacer un libro es como hacer un hijo, peor: yo soy el padre y la madre. Por lo tanto, siendo como soy una persona libre, independiente y feliz, porque hago lo que más me gusta en la vida, sería injusto decir que una obra mía es mejor sólo porque me guste más a mí. Un hijo te sale listo o tonto, alto o bajo, peludo o calvo, pero es tu hijo, tiene vida propia. Por lo tanto no voy a decirte cuales son mis favoritos porque lo son todos, o no los habría escrito. Los autores que me gusta leer son aquellos que me emocionen, como yo trato de emocionar a mis lectores. En España el que más me gusta es Delibes, pero hay tanta gente buena, tantísima, que es bueno que cada cual vaya averiguando en la vida cuales son sus espejos. Y, por cierto, puedes verme en algún lugar si estás atenta a mi página web, en la que sale donde voy. Por ejemplo, cada año en la Feria del Libro de Madrid viene mucha gente de toda España para charlar conmigo. Toma nota. Es el primer fin de semana.
12.-Hola Jordi: Soy una joven lectora. Comencé a interesarme por uts libros con Campos de Fresas, y a partir de ahi, e devorado la mayoría de tus libros. La verdad es que me pareces uno de los mejores autores del momento, y quiero felicitarte por ello. Además debo darte las gracias por los fantasticos momentos que a tanta gente nos has hecho pasar con tus novelas. CONCHI Gracias. Espero que cuando tengas 40 años pienses lo mismo y no te hayas olvidado de leer.
13.-He leido que te han nominado para el premio andersen, que se cree el nobel de la literatura infantil y juvenil. cuales crees que han sido tu aportación principal a este genero para recibir este importante reconocimiento? SILVIA En primer lugar, es un honor para mí que a los 57 años ya esté nominado al Andersen. Siempre soñé con algo así. ¿Mi aportación? Bueno, los que me han elegido lo han hecho en base a mi obra, a mis premios, y sobre todo el compromiso y el verismo que he aportado con mis novelas. No soy un autor fácil, ni cómodo, y sin embargo soy de los más leídos y vendidos. Esto es un orgullo. El Andersen se da cada dos años y compiten 200 autores de 200 países, así que ganarlo ya es una lotería. Pero vamos a ver que opinan los jurados que han de decidirlo en marzo de 2006. ¡Cruzad los dedos!
14.-hace bastante tiempo que por la tele hablan del bulling en los colegios y cada vez hay mas agresividad en los niños. que crees que este sucediendo en nuestra sociedad para que esto se de? Mark La agresividad en los colegios ha sido un tema eterno. Yo de niño era muy tartamudo, y los mayores me pegaban por ello. Sé lo que es la violencia en el colegio. La padecí. Ahora de todas formas pienso que hay más violencia porque este es un mundo violento en el que todo se transmite antes a través de la televisión y la importación de las modas que nos llegan de Estados Unidos o Latinoamérica. Hay mucho inadaptado, mucho cobarde, porque el pega no es más que un cobarde que se defiende así de su propia oscuridad vital. Vivimos en una sociedad que tiene mucho miedo, y eso se nota en el clima de violencia, y sobre todo en la adolescencia. Mira si estoy afectado por el tema que, a raíz de la muerte de Jokin en septiembre de 2004, y recordando mis propias palizas, he escrito una novela, que se editará en septiembre u octubre, hablando de esto. Todavía no tiene título, pero si entras en mi web, www.sierraifabra.com, verás la noticia en su momento.
15.-Hola, soy Zaida de nuevo. Fue suya la idea de crear la revista Super Pop? La leo desde hace tiempo, y realmente no tenía ni idea de que fuese uno de los que la fundaron. Que piensa de ella ahora? Ha cambiado mucho a como era anteriormente. Si vuelve al Perto, avise aunque sea en su web!!. Besos!! Zaida Ya me iba (el foro terminaba a las 7) pero hay dos preguntas que quisiera contestar. Una es esta: fundé Super Pop junto con el dueño de la revista en 1977. Pero ahora viajo tanto que hace mucho que no la veo, aunque creo que está igual, es decir, se hace bajo las mismas directrices que marcamos entonces. Por esto funciona. Besos a ti.
16.-Muy buenas me llamo verónica canel alvarez y este es el numero de socio de mi madre. Tengo 19 años y soy miembro de amnistia internacional, ademas mi primer libro lo acaba de publicar la sociedad de nuevos autores. Escribo porque me encanta su escritura y porque me llama la atencion que le preocupen los temas de preocupación que tiene la sociedad de estos momentos, a mi tambien me preocupan y muchisimo. por eso queria preguntarle ¿ que es lo que mas le gusta de su profesión y porque? y ¿que es lo que le lleva a preocuparse por los temas que no le importan desde mi punto de vista a casi nadie de esta sociedad? ANGELES Yo también soy miembro de Amnistia, y de Greenpeace, por eso me he quedado a responder a tu pregunta. Es más, ahora he creado la Fundació Jordi Sierra i Fabra para ayudar a jóvenes escritores. O sea... que siempre me han interesado los temas sociales, las causas perdidas, las luchas por hacer de este mundo un mundo mejor. Tengo una suerte: poder expresarme a traves de mis novelas, y en ellas vierto todo lo que sé, aquello en lo que creo, y lo he hecho siempre. Esto es también lo que más me gusta de ser escritor, poder contribuir a hacer de este mundo un lugar un poco mejor de lo que es. Nadie puede cambiar el mundo, pero sé que un libro puede cambiar la vida a una persona. Lo sé porque me han escrito muchas diciendome que su vida había cambiado con una novela. Por otra parte, sí creo que estos temas interesan, pero hay pocos autores con ganas, energía y desparpajo para arriesgarse, por eso la palabra "compromiso" es la que más caracteriza a mi obra. Y ahora sí, adios. La prorroga ha terminado.
17.-Bueno, ya ha pasado el tiempo. Con Jordi el tiempo pasa volando, y desde Círculo queremos agradecerle que haya estado aquí, con todos vosotros. Jordi, si quieres despedirte de tus lectores, éste es el momento... La verdad es que ser el pionero en esta experiencia de encuentros interactivos con autores, con vosotros, me ha encantado. Siempre me va eso de romper moldes. Y además, yo tengo siempre una gran empatía con Círculo y con la gente de Círculo, es decir, con vosotros. Sé que vendo miles de libros a través de un canal especial y esto me honra. Desde el comienzo quise que mis novelas se editaran aquí, para llegar a todos los lugares posibles, y me habéis honrado siempre con vuestra atención. Yo seguiré, y si Círculo también quiere, podréis seguir encontrando algunas de mis mejores obras aquí. Gracias a todos por ser geniales, por leer, por estar tan vivos. Jordi
ENTREVISTA CON CARLOS ACOSTA (COLOMBIA)
CONVERSACIONES CON EL ROCK: JORDI SIERRA I FABRA Por: Carlos Acosta
Cuando comencé a estudiar el fenómeno del rock por 1.979 era prácticamente imposible encontrar literatura al respecto. Visitaba en vano la Biblioteca Pública Piloto, la Biblioteca de Comunicación Social de la UPB, la Biblioteca de la U de A y cuanta librería existiera en la ciudad, hasta que un afortunado día encontré en un rincón de la Librería Continental, casi escondidos, tres libros dedicados al tema: Historia de la Música Rock I y II, más un libro con la historia de Led Zeppelin. Recuerdo que por aquella época para comprar un Long Play debía ahorrar la mesada completa de los algos del colegio, e igual sucedió con estos tres libros. Eran tan importantes para mi que le pedí al encargado de la librería que me los guardara por un par de días mientras conseguía prestado el dinero. Fueron esos libros amarillo, verde y rojo en su orden los que me sirvieron para hilvanar la historia del rock. Uno a uno fui comprando todos los discos reseñados en ellos como fundamentales y gracias a ellos y al conocimiento que me brindaron pude escribir durante cinco años acerca de la música pop en periódicos como El Colombiano, El Mundo, El Tiempo, y comenzar una extensa carrera que me ha llevado a la televisión, las compañías de discos, la organización de conciertos y más recientemente a todo el universo de prensa, radio, discos y canales web que es musicnpop.com. Han pasado más de 25 años desde entonces. Muchos de mis discos y libros han desaparecido de muchas maneras, ninguna deseada. Entre los libros sobrevivientes continúan aquellos tres primeros libros que llegaron a Medellín en 1979. Su autor, Jordi Sierra I Fabra, se convirtió en una especia de ídolo, de maestro y porqué no decirlo, de mito. Cuando esta semana supe que Fabra estaría en Medellín, le pedí inmediatamente a Carolina Dávila que me consiguiera una entrevista privada. Había tanto que preguntarle acerca de lo que nosotros leímos o nos contaron pero que él, en carne propia, lo había vivido y luego reseñado en sus artículos, en sus revistas, en sus libros, en sus enciclopedias. Para preparar la entrevista ingresé a su sitio web y fue allí donde descubrí una faceta que desconocía de él: su amor por la literatura y su apoyo a los jóvenes escritores. De niño, cuenta el mismo Fabra, por un problema de tartamudez vivió solo, acomplejado y sin apoyo familiar para alcanzar sus objetivos de vida, luego se prometió a si mismo que jamás le daría la espalda a ningún joven que buscara su ayuda. De allí nace su fundación literaria y el premio que lleva su nombre. Es por ahí, por esa ranura de su infancia que comienza nuestra entrevista, y digo nuestra porque Jorge Calderón, socio de musicnpop y guitarrista de Judas en los 70 y Carbure en los 80, no se quiso perder esta oportunidad que espero no sea la única .
CAL. Tienes más de 380 libros publicados, cómo nació esa pasión por la lectura? JSIF. Fui muy tartamudo cuando pequeño, a los ocho años tuve un accidente con un vidrio que me cortó el brazo y prácticamente desprendió la nariz. El tiempo que la pasé en la clínica me quedaba un brazo libre y lo único entretenido que podía hacer era escribir...fue ahí donde me di cuenta que escribiendo no tartamudeaba. CAL. Pero hoy no tartamudeas, cómo hiciste para curarte? JSIF. Fui tartamudo hasta que aprendí a reírme de mi mismo. CAL. Siempre haces alusión a que tu padre no quería que escribieras... JSIF. En España una encuesta sobre lo que los padres no desean que hagan sus hijos mostró como dos tendencias a los militares y a los escritores. Mi padre no quería que escribiera porque decía que eso no daba dinero y que solo uno de cada cien escritores publicaba algo. En el colegio sacaba cero por escribir acerca de fantasía, hoy soy el autor español vivo que más libros ha escrito con 382 títulos, el más premiado con veinticuatro premios de literatura, el más leído en colegios de España, el más pedido en bibliotecas y he vendido más de ocho millones de ejemplares. CAL. Acerquémonos a la música. JSIF. A los nueve años escuché la que es para mi la mayor obra clásica del siglo XX “La Consagración de la Primavera” de Stravinsky, comencé luego a escuchar óperas por la radio, algo muy raro en un niño de mi edad, de hecho estoy publicando una serie ilustrada de libros llamada “Óperas Para Niños”. Cuando tenía diez y seis años estaba jugando billar con mis amigos y comenzó a sonar en una rockola “Twist and Shout “de los Beatles y a partir de ahí el rock se apoderó de mi vida. CAL. Qué pasó con el estudio y el trabajo? JSIF. Yo trabajaba por aquel entonces en la construcción. Mi papá me obligó a estudiar para “residente”en construcción y cada día debía caminar casi 15 kilómetros para ir de mi casa al trabajo. Caminaba porque el dinero del transporte me lo ahorraba para poder comprarme un lp en la tienda Phonos, ubicada en la Calle Príncipe de Asturias. Allí entraba y me la pasaba hasta cuatro horas oyendo los discos y leyendo los créditos y los textos de cada carátula. En las noches oía Radio Luxemburgo y ahí me enteraba qué era lo último que salía al mercado. Eran los días de Spencer Davis Group y de Four Tops. Yo seguía escribiendo y a los diez y ocho años ya tenía ocho novelas escritas, varias sobre temas policíacos. CAL. Pero porqué se dedicó al mundo de la música y no al de la literatura? JSIF. Llegó un momento en que me di cuenta que sabía mucho sobre los grupos y que tenía muy buen oído, fue entonces cuando pensé “Qué hago mejor que los demás? Pues escribir! Y de qué se más que los demás? Pues de música! Así que ahí fue cuando comencé a pensar seriamente a escribir sobre música pero sin olvidar en ningún momento que lo que yo más quería era ser escritor de novelas. CAL. Cómo llega Jordi Sierra I Fabra a la industria musical? JSIF. Comencé escribiendo en 1966 a Radio Madrid criticando cada semana los discos que salían. Ellos de ves en cuando leían mis comentarios al aire en el programa El Gran Musical y eso era todo un gran logro para mi. Luego, al ver que tenía talento para esto me pidieron que fuera el delegado del programa en Barcelona, esto es algo así como un corresponsal. Tiempo después nos unimos todos los delegados de España y decidimos crear, con el patrocinio de la cadena SER, la revista El Gran Musical, que se va a convertir en la principal revista española de música y que le va a dar nombre y origen a varios artistas como Los Bravos y Víctor Manuel. Desde ahí la carrera de Jordi Sierra I Fabra no solo es ascendente sino también vertiginosa: en Abril del 70 se posesiona como Director de Disco Express y va a editar cinco nuevas revistas importantes como Popular 1, Extra y Top Magazine. Publica Historia de la Música Pop en Octubre del 72, el cual vendió 40.000 ejemplares. Fue a partir de ese momento, en el que Fabra tiene un nombre como escritor musical, que comienza a buscarse una oportunidad en el mundo de las letras. Participa y obtiene reconocimiento en varios concursos. En el 76 deja oficialmente la música y se dedica exclusivamente a escribir novelas. CAL. Porqué no seguiste haciendo ambas cosas si tenías lo mejor de dos mundos? JSIF. Para mi escribir de música siempre fue algo de paso, algo que tenía que hacer para llegar hacia donde verdaderamente quería. La industria musical era una trampa que me tenía atado. Siempre yendo y viniendo. Yo viajaba permanentemente de Madrid a New York o a Londres para estar en las entrevistas y conciertos de todos los artistas importantes: Genesis, Peter Gabriel, George Harrison, Led Zeppelín, Supertramp, Fredy Mercury con Queen, John Mayal, Frank Zappa....la lista es interminable. Curiosamente y tal vez porque a veces uno no cree que las cosas van a suceder, nunca me esforcé por conocer a John Lennon que era como mi hermano mayor, pensando que podría hacerlo en cualquier momento y mira tu....un día lo matan. CAL. Fue la era del gran rock y también de mucha droga. JSIF. A pesar de pasar gran parte de mi vida en fiestas de rock, donde la cocaína la servían en bandejas por montañas, yo soy un hombre que no fuma ni bebe, soy totalmente abstemio y aún hoy sigo siendo el que se hace en la primer fila de cada concierto y se quita la camisa. A pesar de estar alejado de la industria de la música Fabra no se ha desvinculado del rock y su historia, y una nueva enciclopedia suya fue publicada hace tan solo tres años. JSIF.Con mi salida de la industria gané independencia. Viajo a los conciertos pero los tiquetes me los pago yo y no una disquera, los discos que me interesan los compro yo con mi propio dinero, a pesar de que siempre escribí lo que pensaba y no me dejé influenciar. De hecho mis críticas sobre un disco las pegaban en las tiendas de discos para que los compradores se fijaran qué opinaba yo de ellos. Un buen comentario mío ayudaba a vender cinco o diez mil unidades más. Hubiéramos hablado por días sin parar pero Fabra está muy ocupado apoyando su Fundación literaria en Medellín. Todos los ingresos por sus conferencias sirven para financiar a los quince empleados que allí trabajan en una oficina destinada a la fundación y que queda dentro de la librería Sim Sala Bim. Si te gusta escribir o si ya tienes obras escritas y buscas apoyo, escríbele a Jordi Sierra I Fabra a fundacio.jsif@ibernet.com, o visita su sitio en Internet www.sierrayfabra.com, para que conozcas las bases de su premio literario para jóvenes.
ENTREVISTA EN PORTAL LIBRO (BUENOS AIRES)
por María Luján Morfi para PortalLibro
Con una impresionante cantidad de libros publicados de diversos géneros (literatura infantil, juvenil, narrativa, poesía, ensayo, biografías, historia) en su haber, el español Jordi Sierra i Fabra está de visita en la Argentina y en su paso por la 33º Feria Internacional del Libro se dio un tiempo para firmar ejemplares en el stand en la editorial SM y charlar con Portal Libro. Su carrera resulta envidiable para muchos: en una primera etapa estuvo involucrado en el mundo de la música, más precisamente en la escena del rock, y se dedicó a producir biografías de sus bandas favoritas y dirigir revistas especializadas; comenzó a escribir de muy joven y acumuló una cantidad de publicaciones inmensa, ganó innumerables premios y fue finalista de tantos otros concursos, sus libros han sido traducidos a más de 25 idiomas y su incomparable personalidad ha cautivado al público. Con suma amabilidad y una predisposición admirable nos contó unas cuantas cosas:
Teniendo en cuenta la cantidad de libros que ha escrito, ¿qué siente cuando está por publicar uno nuevo? Cuando yo era niño nadie me permitía escribir, era tartamudo, mi padre me prohibía escribir, decían que era tonto, en el colegio me ponían ceros porque decían que tenía fantasías, la pasé fatal. Solamente yo sabía que quería ser escritor. Ahora cuando veo el pasado y veo que soy el autor español vivo que más ha escrito pienso que no era mi intención, yo sólo quería escribir. He conseguido batir récords, me he sorprendido y ese es mi orgullo. Y a pesar de haber publicado tanto, cada vez que sale un nuevo libro me parece como si fuera un hijo, y un hijo es único y no se parece a todos sus hermanos.
Con respecto a la Fundación Jordi Sierra i Fabra que ha fundado en Barcelona, ¿cómo surgió la idea de comenzar el proyecto? Ya te he contado mi infancia, tener quince años y que nadie crea en ti es durísimo. Entonces me dije que nunca le daría la espalda a nadie. Mi casa ha estado abierta para quien quiera ver mi colección de discos, también me leía originales que me enviaban jóvenes pero luego dije “no puedo leer tanto” así que para eso está la Fundación. Ya que yo he conseguido todos mis sueños, y el último era la fundación, pienso que debo devolver un poco de lo que la vida me ha dado. No me quiero morir dejando dinero en el banco, quiero darle la oportunidad a la gente que le gusta escribir, que sepan que no están solos, que alguien cree en ellos.
Ya que estuvo muchos años dentro del mundo de la música, ¿por qué decidió dejarlo? Yo nací escritor, a los 8 años ya era escritor. Me metí en la música para hacerme conocido y poder publicar libros. Me sirvió mucho para crecer, emanciparme, aprender, pero no me veía a mí mismo en limosinas o como invitado de lujo, yo quería ser escritor. Lo dejé porque fue parte de mi vida, una etapa. Fui rockero, fui crítico musical, fundé revistas, me hice conocido y lo dejé.
¿Cuáles son sus bandas favoritas? Primero los Beatles, fueron los que me cambiaron la vida, me arrancaron de esa oscuridad de la España en la dictadura de Franco, me dieron esperanza, me dieron energía. Y además Bob Dylan, Led Zeppelin, Bruce Springsteen, Peter Gabriel y otros.
¿Cómo es el proceso de escritura de sus libros? Cuando escribo, primero pienso mucho el tema y cuando lo tengo en mi cabeza hago el guión. El guión es resumir en papel cada capítulo en algunas líneas, y voy contando la historia. Cuando tengo el guión acabado es como una película que está en mi cabeza, y allí me siento y lo escribo todo seguido y sin parar. No lo corrijo, no creo en la perfección. La perfección no existe, el instinto sí.
De todos los géneros que ha abordado (literatura infantil, juvenil, poesía, biografías) ¿cuál le gusta más? Me da igual lo que escriba, lo que me gusta es escribir. Televisión, guiones de cine, cómics, canciones, radio, he escrito de todo. Me da igual. Me gusta investigar, ponerme retos, como un niño. Muchos escritores de mi edad son muy famosos y ven la vida de otro modo, han perdido el entusiasmo y la pasión por lo que hacen.
Por último, ¿un consejo para un escritor joven? Yo nunca doy consejos. La gente que da consejos es la que menos los sigue. El arte no se puede medir con nada, cada cual tiene su historia y no hay ninguna parecida a otra. Hay que buscar la vida como puedas y como quieras. Si quieres escribir, escribe. Es tu vida y tu arte. El artista debe blindarse, porque en el momento en que se publica su obra está expuesto a que lo vean, les guste, no les guste. Pero uno no puede hacerle caso a todo el mundo. Hay que escribir y punto, sentarse y a pensar, y mucha soledad.
ENTREVISTA CON ITSASO ÁLVAREZ (2004)
Jordi Sierra i Fabra es el primer autor de literatura infantil y juvenil con una colección propia en España. La edita Bruño desde mayo de 2003. Nacido en Barcelona, escribe desde que era niño, pero debe a la música su primera oportunidad. Se inició en 'El Gran Musical' de la cadena SER y ha dirigido algunas de las publicaciones musicales de más relevancia en nuestro país: 'Disco Expres', 'Popular 1', 'Super Pop'... También ha escrito dos enciclopedias, que lo han consolidado como uno de los máximos especialistas de la música pop. Su primer premio (Villa de Bilbao, en 1975, con 'La revolución del 32 de triciembre') fue el inicio de una carrera de éxito y reconocimiento literario.
«Mis amigos son rockeros, no escritores» De niño odiaba el 'Quijote'. Le obligaban a leerlo en clase en voz alta, por ser tartamudo, pero hoy reconoce que «lo tiene todo». Jordi Sierra i Fabra (Barcelona, 1947) ha escrito 320 libros y publicado 270. Es el autor español vivo más prolífico (autora, sería Corín Tellado), el octavo más leído entre los estudiantes de la E.S.O. -una encuesta elaborada por el Ministerio de Cultura revela que le saca cuatro puntos a Camilo José Cela- y el más solicitado en las bibliotecas. Ni teme a la página en blanco -«trabajo sin parar»-, ni espera conseguir el Nobel -«quizás el Andersen, para escritores de libros juveniles»-. Se conforma con ser «libre, independiente; que nadie me gobierne y me dejen escribir».
Conserva aún las 'Memorias de un perro' que escribió a los doce años a escondidas de su padre, que lo quería metido en una oficina con «un trabajo digno» para el resto de su vida. «En casa éramos pobres y escribía a mano en cuadernos, con letra muy pequeña para aprovechar el espacio y no tener que comprar más hojas». Sabía de música y se las ingenió para acabar como crítico musical en la radio. Esto le permitiría hacerse un nombre para poder publicar libros. Superados sus complejos, ganó su primer certamen literario, el Villa de Bilbao, dos semanas después de enterrar a su padre. «Me dijo que si ganaba un premio creería en mí, pero me hizo la putada de morirse antes».
Difícil concretar su torrente oral, sus largas parrafadas, la explosiva pasión de Jordi Sierra i Fabra. Dice tantas cosas... Que no nació «genio», sino «currante». Que la vida es corta y tiene «demasiado que sacar fuera». Que no obliga a nadie a comprar sus libros, que se obliga a sí mismo a escribirlos. Que los Beatles cambiaron su existencia y el cine es su relax mental. Catalogado como «rockero escritor», como «historiador de música», como «escritor cinematográfico», o como «autor infantil y juvenil», desecha toda etiqueta y proclama que sólo intenta ser «un ente libre, creativo al cien por cien», y que, si tuviera más vidas, «haría más cosas y pintaría y qué se yo Porque siempre he tenido una moral a prueba de bombas».
-¿Se ha propuesto batir un récord?
-No, pero si viera lo que tengo por escribir... Yo no quería ser el que más publicara o el que más premios ganara. Soy combativo y me encanta competir, por eso cada año me meto a uno o dos certámenes literarios; y, por lo general, gano uno. Cuando acabo un libro, ya estoy pensando en el siguiente. Nunca tengo bastante. Yo me he forjado escribiendo cada día. Hay quien dice que, por escribir demasiado, no cuido mis libros. ¿Que no los cuido? Hago el guión durante años, sólo que luego escribo rápido. Para mí, el tiempo es fundamental. Cinco minutos es medio folio, y en diez minutos, tú y yo podemos hacer un hijo.
Un niño «muy puteado»
-Hay quien le critica con dureza.
-Ser el tío que más vende o el más leído en los colegios o el más solicitado en las bibliotecas, por lo visto, no tiene ningún mérito. Siempre que se habla de mí, se dice, 'el Sierra i Fabra, ése que escribe mucho y que da charlas en los colegios'.
-¿Empezó a los ocho años!
-Yo fui un niño muy puteado. A los ocho años, digo que voy a ser escritor y lo primero que dice mi padre es que me olvide de estudiar, que eso son tonterías. En el colegio me ponían ceros por escribir fantasías, era tartamudo. Yo sé lo que es estar solo luchando por tu sueño, por tu ideal.
-Pero, ¿y si no llega a triunfar?
-Mire, llevo 20 años yendo a colegios con chicos que me dicen que quieren escribir y que sus padres no les dejan. Esa soledad que yo sufrí intento que no la pasen. Siempre tuve el deseo de ayudar a estos chicos, y por eso he creado mi propia fundación en Colombia, donde se becará a jóvenes que quieran ser escritores.
-¿Por qué no en España?
-Mi idea inicial era crear un edificio en España, una escuela con biblioteca, centro de estudios y de documentación. No soy millonario y esto no sale así, por las buenas, pero en Sudamérica es posible, porque no hace falta invertir tanto dinero. Allí se les publicará su primera obra y, en España, se convocará en marzo un premio literario dirigido a menores de 18 años a mi nombre, a cargo de la editorial SM.
-En sus charlas en los colegios, ¿cómo ve a los chavales de hoy?
-Creo que les falta marcha. Suelo pensar que, si fuera maestro, no me dedicaría a enseñar, sino a despertar. Les veo más inteligentes que los adultos, y ellos lo saben, pero no quieren utilizar esa licencia y no son curiosos. Sin curiosidad, estarán muertos en vida, les digo.
-Le preocupa, ¿no es verdad?
-España está fatal. Es el primer país en embarazos juveniles, el primero en consumo de videojuegos, el primero en consumo de drogas, el último en ordenadores por clase, el último en lectores... Así que yo les digo a mis chavales: 'si no leéis nada, dentro de 30 años seréis los próximos tíos que matareis a la mujer y vosotras, las próximas mujeres que os dejareis matar por el marido, porque no tenéis cultura'. Les pego una marcha brutal.
-Tiene dos hijos, ¿le salieron lectores?
-Sí, yo todo lo hice rápido y joven. Mi hija cumple 33 en enero y mi hijo tiene 30. Es otra de mis teorías: haz lo que puedas ya y no esperes a mañana. Mis hijos son el libro que nunca acabas y que sabes que nunca vas a acabar. En cuanto a si son lectores... Bueno, mi hijo es una bestia que leía a Nietzsche con 15 años, pero se dedicó a estudiar cine y ahora es cámara. Mi mujer es pintora y dibuja libros para niños. Y mi hija es la oveja negra: es economista, trabaja manejando pasta. Pero no es lectora, ella es racional, su mente es matemática pura, no sé de dónde ha salido.
-¿Es más fácil escribir para niños que para adultos?
-Cuando hago un libro de cuentos, pienso en los niños, pero sin cambiar mi lenguaje. Todas mis obras presuntamente juveniles las he escrito sin saber si iban a ser editadas por una editorial u otra, en una colección adulta o juvenil. Pero sucede que mis personajes son vitales, eminentemente jóvenes. No me planteo escribir para un público determinado, hago el libro y luego lo mando al editor que creo más adecuado. Tengo libros en veinte editoriales, aunque tres o cuatro reúnen el grueso de mi obra.
-¿Qué está escribiendo ahora?
-He leído una novela sobre una historia que le ocurrió a Frank Kafka antes de morir y cuando acabé el libro me quedé con ganas de conocer más a este personaje, un hombre enigmático, sus tres mujeres, la relación con el padre... Algo sobre eso.
-¿Y qué está leyendo?
-Últimamente, he leído 'La sombra del viento', porque Zafón es amigo mío y cada vez que me lo encontraba en un avión me daba miedo decirle que no me había leído su libro. Hace poco intervine en un foro de Internet y el último día tuve que prometer que leería 'El código da Vinci'.
-¿Qué le ha parecido?
-Como novelista, Dan Brown, horrible. El final es patético y no me ha gustado. Es un montón de pruebas aritméticas. Me ha parecido que sabe muy bien de qué habla, pero es como si yo monto una novela policíaca con los Beatles y los Rolling Stones y, como sé tanto de música, deslumbro, pero luego me falla la trama.
-¿Cuáles fueron sus primeras lecturas?
-Tenía que alquilar los libros, no los podía comprar; no tenía biblioteca en el colegio, en casa éramos pobres, no había ni televisión. Mis vecinos me daban pan seco y diarios viejos y un trapero me pagaba dos reales por todo. Con esto, cada día alquilaba un libro, pero libros cutres. Mis orígenes en la literatura son cutres y horteras. Leía novelas de vaqueros y de gángsteres, porque por dos reales de alquiler sólo podían dar esas mierdas. Era feo y tartamudo, pero a mí me salvó la vida leer. ¿Libros malos? De acuerdo, pero luego ya leí los buenos.
-¿Qué sabe de la literatura de niños que se publica hoy en España?
-En los últimos años ha habido tanta censura que muchos autores han llegado a la autocensura, porque si hacían novelas duras corrían el riesgo de no publicarlas. Yo he llegado al punto de que, cuando una editorial me dice que sí a un libro, le exijo el compromiso de no venir después con retoques. En 2003, mi novela sobre el lesbianismo en la adolescencia ('Al otro lado del espejo') tuve que enviarla a un premio literario y ganarlo para que fuera publicada. Hay temas tabús. Se prefiere esconder la cabeza. Ese asunto de la adolescencia, por ejemplo. ¿Cuándo descubre una persona que es homosexual, a los 30 años? No, en la adolescencia. Y, claro, no, ¿cómo ponerlo en un libro serio, riguroso y que sirva para plantearlo en la escuela! Pero cuidado, cuando a los jóvenes se les quiere decir qué leer y cómo leer, luego se les quiere decir también cómo pensar.
ENTREVISTA EN PAPEL EN BLANCO (INTERNET, 2008)
Jordi Sierra i Fabra (Barcelona, 1947) decide hacerse escritor tras escribir un libro a los 12 años, y se convierte en crítico musical con ‘El Gran Musical’ de la Cadena SER, y durante parte de su vida es director de algunas de las más influyentes publicaciones musicales de España. Ha recibido muchos premios como autor de literatura infantil/juvenil y de ciencia-ficción, entre ellos el Ateneo de Sevilla, el Gran Angular (tres veces), y el Premio Nacional de Literatura Infantil por ‘Kafka y la Muñeca Viajera’.
“El éxito real es despertarme cada día con nuevas ideas en la cabeza, y acostarme habiéndolas escrito“
Sobre sus obras
Papel en Blanco: Buenas tardes, Jordi, y gracias por atendernos. Seguramente es usted el máximo exponente de la literatura infantil en nuestro país. ¿Cómo lo lleva?
Jordi Sierra i Fabra: Yo sólo pretendía ser feliz, escribir. Soy un romántico, siempre lo he sido. Para mí la literatura es la vida, el viaje, la soledad, la creatividad. De niño soñaba con todo eso y a eso he dedicado mi vida. No quería ni pensaba en batir récords. Pero un día te dicen que eres “el autor español vivo con más libros editados”, al otro que eres “el más leído en escuelas”, al otro “el más pedido por los jóvenes en bibliotecas”… y eso acaba convirtiéndote en algo irreal. Yo sigo siendo el mismo, trabajando lo mismo, son los demás los que te cuelgan etiquetas.
PeB: Ha escrito usted más de 300 libros, y ciertamente, casi todos los de mi generación han leído algo suyo, en la mayoría de las ocasiones por lectura en el colegio. ¿Cuál de sus obras prefiere para ser leída en los colegios? ¿Tiene alguna preferida?
JSiF: No tengo obras preferidas. Tengo la suerte de escribir lo que siento, cuando lo siento y cómo lo siento. Soy libre, independiente y feliz. Siempre que hago un libro es porque creo en él, y un libro es como un hijo, te puede salir tonto o listo, guapo o feo, alto o bajo, pero es tu hijo. Una vez hecho le pierdes el control, puede gustar o no, venderse o no. Yo tengo más de 300 hijos, eso es todo. Enunciar a uno sería humillar a los demás. Que lo decida la gente.
PeB: Muchos de los relatos sobresalen por su realismo. ¿Hay algo autobiográfico en todo esto? ¿Sufrió el joven Jordi Sierra i Fabra lo que ahora se conoce como bullying?
JSiF: En ‘Sin vuelta atrás’ dejo bien claro que yo sufrí maltrato y acoso escolar, básicamente por ser tartamudo. Es una novela en la que aparece mucho de mí mismo, pero aparte de eso sí, soy bastante realista en lo que hago, porque cuento lo que veo, especialmente en mis viajes por el mundo.
PeB: También ha escrito ciencia-ficción, sin duda algo que, en nuestro país, conlleva cierta valentía. ¿Cómo ve el panorama de la ciencia-ficción española? ¿Hay futuro, o hay que irse al extranjero?
JSiF: En noviembre Siruela editará mi famosa trilogía de las Tierras en un sólo volumen, conmemorando los 25 años de la aparición de la primera parte, ’…En un lugar llamado Tierra’. Es una prueba de que sí existe público y mercado, aunque minoritario, seamos sinceros. Hay más foros en Internet que lectores de productos españoles. Cargamos con el sanbenito de que “no somos científicos”. El lector de CF español es como el que dice que el cine español es malo.
PeB: Hablemos ya de ‘Kafka y la Muñeca Viajera’, el último libro que he tenido el placer de leer. Muchas personas, cuando se han enterado de que le entrevistaría, me han pedido que le felicite enormemente. Toda la vida escribiendo y es ahora cuando viene su éxito más celebrado. ¿Se lo esperaba?
JSiF: Que te den el Nacional por un libro es un éxito, sí, pero lo de que sea el éxito más celebrado… Hace dos años fui candidato por España al Nobel juvenil, el Andersen, y también fue algo hermoso. Sobre si lo esperaba… pues sí, cada año se decía que ya me tocaba y había sido 5 veces finalista (en 2006 quedé tercero). Yo creo que como disfruto tanto escribiendo, el éxito real es despertarme cada día con nuevas ideas en la cabeza, y acostarme habiéndolas escrito. Lo demás es relativo. Me siento más feliz de mis dos Fundaciones ahora mismo que de cualquier otra cosa, porque hago un bien directo y real a muchos jóvenes de España y Latinoamérica.
PeB: En ‘Kafka y la Muñeca Viajera’ se adivina una gran dosis de ternura, y de cariño hacia su protagonista real, Franz Kafka. ¿Qué le diría al mítico escritor checo en una ficticia conversación con él?
JSiF: Nunca lo he pensado. Yo era un escarabajo que un día se convirtió en niño, al revés que en la Metamorfosis. Quizás le preguntase, como me preguntan a mí en las escuelas, cómo se sentía realmente de niño. La infancia y la adolescencia son las forjadoras de nuestro futuro.
PeB: Para hacer literatura infantil de forma tan prolífica, ¿Cuál es el secreto? ¿Se escribe para los niños, siendo como un niño, o ambas cosas?
JSiF: Soy un crío de 60, sí, y me encanta. Mi obra es muy seria, yo no. Me río de todo, soy feliz, la gente me ve siempre sonriendo aunque por ejemplo el año pasado haya superado un cáncer. Soy así. Pero sé que conecto con los jóvenes por otras causas, mi manera de escribir, mi aire rockero, mi forma de hablar, el hecho de escucharles, entenderles, recibirles en mi casa, la Fundación que les apoya si quieren ser escritores…
Jordi Sierra i Fabra, el autor
Papel en Blanco: ¿Cuándo supo que iba a ser escritor? ¿Fue de un día para otro, o fue una “vocación” que se fue gestando lentamente?
Jordi Sierra i Fabra: A los 8 años leía mucho, tuve un accidente y vendado de pies a cabeza en un hospital no podía leer, pero sí escribir con la mano derecha. Un día escribiendo un cuento me di cuenta de que haciéndolo no tartamudeaba. Esa fue la clave. Lo malo es que mi padre me lo prohibió, me dijo que me moriría de hambre. Siempre lo tuve que hacer a escondidas. Ahí empezó a gestarse la Fundació Jordi Sierra i Fabra.
PeB: Ha vendido más de 7 millones de libros y es uno de los 10 autores más leídos en los colegios españoles. ¿Ha tocado techo, o nos queda por ver al mejor Jordi Sierra i Fabra?
JSiF: En realidad superé los 8 millones hace tiempo, y en el 2009 superaré los 9 millones. Soy el 8º autor más leído… pero es que los que tengo delante son todos clásicos muertos, Becquer, Lorca, Galdós, Baroja… Estoy por detrás de García Márquez y por delante de Cela. Un pasmo. Sin embargo no se toca nunca techo. Si eres artista lo eres hasta el último aliento. Espero morir escribiendo. Tengo tanto por sacar fuera… No paro de escribir, los libros que van a salir en 2009 o 2010 ya están escritos y contratados, tengo madera para rato si la saluid me lo permite. Yo soy un tipo sano que está como una moto, no fumo, no bebo, y sin embargo el año pasado tuve un susto y esa fue una señal de alarma. Ojalá viviera 100 años, pero con la mente lúcida.
PeB: ¿Cómo se escriben tantos libros y se tiene tiempo para lo personal?
JSiF: Cuando viajo preparo mis guiones, tengo tiempo de pensar, en aviones, aeropuertos, hoteles… también suelo encerrarme en islas, del Caribe, del ïndico, del Pacífico, sin periódicos ni teléfonos ni televisiones. Con los guiones hechos minuciosamente el resto es fácil: me encierro en mi casa y escribo. Nunca corrijo nada. Bueno, todos mis trucos y secretos están en el método Jordi Sierra i Fabra para jóvenes (y no tan jóvenes), ‘La página escrita’, editado por SM. Ese es mi testamento literario.
PeB: Usted empezó escribiendo sobre música. ¿Es de esos que se inspiran escuchando sus canciones preferidas y dejando que las ideas fluyan en base a esto?
JSiF: Escribo con música a toda mecha, y para según que libros, escojo lo más adecuado. Por ejemplo, para la ciencia ficción Tangerine Dream. Ah, empecé a escribir de música para darme a conocer y poder publicar libros. El rock es la banda sonora de mi vida.
PeB: ¿Qué es para usted ese mito del bloqueo creativo y cómo lo afronta?
JSiF: Nunca he tenido bloqueos creativos, ni miedo a la página en blanco ni he he padecido esas chorradas que lo único que hacen es impedirte escribir y que, a veces, no son más que excusas de nuestro subconsciente. Hay que dominarlo y punto. De eso va buena parte de “La página escrita”.
PeB: Imagínese, a todo esto, a un joven escritor al que una editorial le ha echado para atrás su primera novela, en la que tenía depositadas grandes expectativas. ¿Qué le diría? ¿Qué le aconsejaría?
JSiF: No doy consejos a nadie porque no es lo mío. Cuando alguien me pregunta le cuento mi vida, cómo me lo monté yo. Es sólo para que entienda que si se quiere ser médico, se estudia y ya está, pero escribir no se estudia, se nace o no, se siente o no. Yo me monté una película, me hice comentarista musical por accidente, y cuando tenía 5 revistas y un programa de radio lo dejé todo porque lo único que me interesaba era hacer novelas. Abandoné una supervida cómoda y de lujos por mi vocación. Creía en mí. Es la clave. Eso y arriesgarse siempre, sin red protectora que valga. Hay autores a los que le han devuelto un libro 20 editoriales. Bueno, pues a la 21, con dos cojones. Si no tienes paciencia no harás nada. Y seguir escribiendo, claro.
PeB: Y en este sentido, ¿es una alternativa real y plausible probar con los certámenes literarios? ¿Y empezar con la autoedición?
JSiF: Yo no estaría donde estoy si no hubiera creído en los premios literarios. Con 27 años quedé 2º en Murcia, con 28 gané el Villa de Bilbao y con 31 el Ateneo de Sevilla. Aún hoy compito en alguno cada año. Me va el morbo, y les debo mucho a los premios literarios. Fui “descubierto” como autor para jóvenes al ganar el Gran Angular. Hoy hay 2.000 premios en España. ¡A por ellos! Es el mejor fogueo (aunque si uno espera ganar el Planeta que se olvide, que empiece por los que estén a su alcance). Sobre lo de editarse uno mismo… es patético. Es como ir a una fiesta con cien mujeres y acabar haciéndote una paja. Si se empieza así no se llega a nada en el 95% de los casos.
PeB: ¿Cuál considera que es su principal apoyo en su día a día como escritor?
JSiF: Yo mismo, mi voluntad, mi afán de superación, la idea que me ha perseguido siempre de que la vida es corta (tengo poemas hechos con 30 años que ya hablan de eso). Quiero morir saciado y eso me impulsa a exprimir mi vida al máximo. Morirse es una putada.
Escritores/as admirados en su infancia/adolescencia Alex Raymond (por Flash Gordon y Rip Kirby, comics), Edgar Rice Burroughs (por Tarzán), Richmal Crompton (por Guillermo Brown), Ambrós y Mora (por el Capitán trueno, comic), Julio Verne…
Escritores/as admirados a día de hoy Miguel Delibes.
¿Qué poeta prefiere: Walt Whitman, Alberti, o Yeats? Bob Dylan, Leonard Cohen, Tom Waits.
¿Qué novelista actual prefiere: Haruki Murakami, Javier Marías o Carlos Ruiz Zafón? Sin respuesta.
3 personajes favoritos de novelas Tarzán, Guillermo Brown, Hercules Poirot.
¿A quién propondría para el Premio Nobel? A Miguel Delibes.
¿Qué premio le haría ilusión ganar: el Planeta, el Nadal, el Primavera o ninguno de ellos? Ilusión, ilusión, sólo el Andersen. El resto son premios de ego a corto plazo.
3 novelas preferidas ‘El filo de la navaja’ de William Somerset Maugham, ‘Las 100 noches’, Obras completas de Edgar Allan Poe.
Un libro/escritor que considere sobrevalorado Dan Brown y ‘El Código da Vinci’, lleno de errores temporales, sin medida, con absurdos como el inicio (la gente entra y sale del Louvre como si nada de noche… por Dios)
Un libro/escritor que considere infravalorado Todos los escritores que han dedicado una vida a su arte y jamás han tenido una simple crítica, o un reconocimiento, o unas ventas dignas, están infravalorados.
ENTREVISTA EN EL BLOG CRONÓMETRO DE RECORDS (2009)
Jordi Sierra (Barcelona, 1947) se define como un niño grande, como alguien que no le tiene respeto al riesgo de luchar por los sueños. En su caso disfrutar del suyo le costó dejar a una novia que le insistía en que dejase lo de escribir para un hobby de fin de semana y trabajase “en algo que sí te dé para comer”. “¿Si puedo trabajar siempre en lo que amo por qué tengo que dejarlo para los dos días?”, reflexiona ahora Jordi Sierra para Cronómetro de Récords. Es un hombre apasionado y enérgico que destila una seguridad en sí mismo –no le faltan varias abuelas– sólida y ciertamente contagiosa. Un pasado doloroso le sirvió para hacerse más fuerte y valorar lo que tiene. Como al ciclista Alberto Contador, al que admira y define como un “tío limpio y listo” y del que en verano le propusieron escribir un relato. El resultado es Querer es poder. Alberto Contador, editado por SM y que se centra en la época en la que el corredor estuvo ingresado en el hospital por un cavernoma cerebral congénito e ilustra pasajes que explican su pasión por la competición. El cuento presenta a un Contador convencido de poder volver a la bicicleta después de haber estado al borde de la muerte en la primera etapa de la Vuelta a Asturias, en 2005. Una historia de fortaleza.
Pese a que la conversación transcurre por teléfono, no cuesta imaginarse a Jordi Sierra gesticulando mientras habla y fruncir el ceño cuando se refiere a actitudes que no soporta. Asegura ser el autor español que más libros ha publicado y escrito, y recalca que el éxito –especialmente entre los más jóvenes– no ha cambiado su forma de ser ni de comprender y entender el mundo. “Tengo el mismo coche que hace 20 años”, añade para dar fe de que es un tipo sencillo sin más pretensión que contar historias y de aprovechar el tiempo al máximo para escribirlas. Le encanta viajar, perderse en islas perdidas –el 18 de enero, cuenta, se irá a una del Caribe– y no se permite descansar ni durante el tiempo que dura el viaje, en el que no deja de escribir. Salvo ir al cine por las noches no hace otra cosa.
¿Qué es la literatura? Es la vida. Escribo desde que ocho años. Para mí escribir es como respirar, es algo mágico. Siempre deseé inventar historias.
¿El escritor actúa con las palabras? No sé si es un actor. Creo que la energía está en alguna parte y que hay un tipo de gente que sabe escucharla. Y yo soy uno de ellos. De un periódico puedo sacar tres. La energía pasa a través de mí y sale convertida en una historia llena de palabras y sentimientos. Soy una especie de papel carbón.
¿Es como si las novelas estuviesen flotando en el aire y las cazaras como mariposas? Muchos escritores nos sorprendemos de que haya un libro parecido al nuestro en cualquier rincón del mundo o que un escritor se nos adelante en una historia. Todo se basa en captar o no la energía. O en el olvido. Puedes escribir algo que consideras bueno, pero que realmente has leído en otro sitio o ya lo habías pensado y no te acuerdas. Hoy en día, en el siglo XXI, el que crea que inventa algo se equivoca. Todo está escrito, todo está contado. La gracia está en cómo contarlo, en ser capaz de volverlo a contar de otra forma que parezca original, nueva y diferente.
Priorizando la forma con el contenido. Sí. Cambian las palabras, cambian los gustos, cambia el público… Hay que adaptarse. Si coges un libro mío escrito con nueve o diez años [los tiene guardados en casa] verás que la forma de contar historias es la misma. Ya escribía como escribo ahora, evidentemente peor, pero con ese estilo rápido de palabra: frases cortas, puntos y aparte, mucho diálogo…
Un estilo muy directo que agiliza que escribas más libros seguidos. No. Más no. Siempre he escrito igual. Lo que pasa es que hace unos años fui periodista, crítico musical, y estoy habituado a la rapidez. Soy lento pensando: un libro puedo tardar en pensarlo cinco, diez o veinte años, pero cuando tengo el guión hecho, me siento y lo despacho en una o dos semanas. Escribo como hablo y como pienso. No soy nada complicado, no tengo por qué demostrar nada a nadie ni pretender ser un intelectual… Quiero ser un contador de historias y tengo la facultad de saber contarlas. Comunicar es casi más importante que escribir bien, comunicar un sentimiento es fundamental.
Comunicar un sentimiento a un público más joven es más complicado. Al niño o al joven se le ha tratado siempre de tonto en televisión. Los adultos te pueden mentir: “Me ha gustado mucho”. Pero un tío de 15 años te dice en la cara: “¡Vaya mierda!”. Y te deja frío. Son durísimos, pero tengo suerte. Me quieren.
¿Cómo se atrae a jóvenes que no leen normalmente? Hago que les interese, que en el primer capítulo ya se metan el libro o que no puedan saltarlo en la página 30. Si lo consigo, ahí ya me pongo la medalla. Es un mérito, pero no es buscado. Escribo así. Meto poca paja, no me enrollo, no me voy por los cerros de Úbeda.
Tus libros, pues, son como un regalo desenvuelto. Eso mismo. Mi máximo orgullo es que la mayoría de los maestros de España me lo dicen: “Macho, si quiero que un chaval no me tire un libro a la cabeza le doy un libro tuyo”. Eso me hace muy feliz.
¿Cómo te introduces en la literatura infantil? En 1978 habías sido finalista del Premio Planeta. Nada que ver. Yo ya escribía mucho cuando era periodista, crítico y trabajaba de freelance, pero en 1978 hice un libro titulado El cazador, con el que gané el Gran Angular. Se lo di a Planeta, donde me dijeron textualmente: “Ese libro firmado por Hemingway se vendería mucho, pero firmado por ti, nada”. No sabía si ponerme a dar gritos de alegría porque me comparaban con (Ernest) Hemingway o a llorar por qué no me lo publicaban… Y lo típico, lo metí en un cajón. Hasta que en 1980 vi en un periódico que anunciaban el Premio Gran Angular de literatura juvenil y, claro, mi libro era de un tío de casi 60 años que iba a cazar un tigre. Hablaba de libertad, de independencia, de amor, de naturaleza… En el fondo sí que hablaba de valores que los jóvenes pueden entender. Lo envié y gané. Fue el famoso 23 de febrero del 81, el día del Tejero.
Vaya coincidencia… Siempre pensé que el jurado estaba acojonado y escogieron rápido al ganador (se ríe). Aquel mismo verano el director de SM me dijo: “Oye, ¿harías libros infantiles”. Y le dije: “¿Yo? Si me encanta escribir…”. E hice como 60 cuentos. Volví a ganar el Gran Angular con …en un lugar llamado Tierra, empecé a ir a colegios… Me costó muy poco sintonizar con los jóvenes, pues veían que era como ellos y hablaba su lenguaje. Era normal que en siete de cada diez historias que se me ocurrían el prota tuviese entre 15 y 20 años. Venía de del mundo del rock, de estar con gente joven. Así que empecé a publicar mucho, a escribir aún más y bueno de ahí se ha creado la leyenda y se explica que esté a punto de llegar a los 400 libros escritos. Supongo que llegaré a finales del próximo año o a comienzos del 2011.
¿Sabes la cifra exacta? Sí. A día de hoy, diciembre de 2009... Me estás pillando con el 389º.
¡…! ¿Cuál es la media por año? No se puede hablar de medias. Publicados llevo 365. Hay muchos por salir y pendientes. Tengo ya concertados y programados para todo el 2010 y parte del 2011. Soy como una especie de fábrica creativa. Un bicho raro, lo sé. La gente lleva años pregúntame cómo me lo hago, que si tengo ayudas… Pero no tengo ayudas. Simplemente me gusta escribir. Por no tener no tengo ni secretaria. Mi mujer me ayuda de vez en cuando buscando algún dato.
Más que una cuestión de disciplina, lo tuyo es pura pasión por escribir. Y disciplina. Cuando escribo un libro me levanto cada día a las diez de la mañana, trabajo de once a tres, luego como y leo la prensa y continúo escribiendo de cuatro y media a ocho y media.
Eso, pura pasión. Es pasión, pasión total. Mi forma de trabajar no tiene nada que ver con la de los demás autores, que preparan un libro y lo escriben. Yo a veces me voy a islas pequeñitas del Caribe, gotas de tierra en el medio del mar, y ahí puedo estar dos semanas haciendo guiones. Para mí un guión es la clave de todo. ¿Por qué escribo tan rápido? Porque antes he hecho un guión tan exhaustivo que en él está la esencia de cada capítulo, lo que hacen los personajes, lo que piensan, lo que son, la escenografía… A veces llega el verano y tengo hechos siete u ocho guiones ya a punto para ser escritos. Y en verano, que es cuando no viajo, estoy cuatro meses en una montaña encerrao haciendo un libro detrás de otro. Eso no lo hace nadie. Supongo que son facultades o genios que he cultivado durante toda mi vida. Tengo un libro llamado La página escrita donde lo explico.
Con tu fundación apoyas a jóvenes valores que quieren ser escritores. Si Josep Carreras tiene su fundación es porque tuvo leucemia. ¿Por qué la tengo yo? Porque de niño mi padre no me dejó escribir porque decía que me moriría de hambre. Lloraba si me veía escribir. Y en el colegio me machacaron por ser tartamudo, me daban palizas los chicos mayores y me decían que era tonto. Era un pésimo estudiante… Lo pasé tan mal, nadie creía en mí ni apostó ni me ayudó que de mayor pensé en la gente joven que quiere escribir y a la que no se le apoya. Por eso les ayudo. Luego esta la Fundación en Colombia, donde en 2007 hicimos talleres con 108.000 chicos. Darle libros a todo ellos se dice pronto. ¿Sabes? Hace tres años el CIS hizo una encuesta a los padres preguntando qué querían y qué no querían que fuesen sus hijos.
¿Y qué salió? Ganaron médico y arquitecto, y en último lugar quedaron militar y escritor. Esto te demuestra en qué país estamos. ¡La gente equipara al militar con el escritor! A mí que un hijo vaya a la guerra no me gusta, pero… que sea escritor. ¿Tan malo es?
Es un oficio que se relaciona con pobreza. Mi santo padre me decía que me moriría de hambre, que nadie consigue ganarse la vida de esto. Y yo le decía: “Si lo consigue uno, yo seré ese uno”. Demostré que se podía. Eso sí, trabajando toda la vida como un burro. Escribiendo sin parar.
Y uno de tus últimos libros es Querer es poder. Alberto Contador. ¿Un encargo editorial? ¿Se te ocurre? Yo no hago encargos. Nunca me ha gustado que me ha gustado, pero de vez en cuando me proponen cosas que me apetecen. Como esta vez. El ciclismo es un deporte que está tan maltratado, tan denostado con el tema de las drogas… Hacía tiempo que le seguía la pista a Alberto porque me parecía un tipo limpio. Espero no equivocarme. Mi olfato me decía que era honesto, bueno. Me parecía un ejemplo muy bueno para los chavales, sobre todo para reivindicar que no todos los ciclistas toman drogas. Y de ahí que dijera que sí.
¿Hablaste con Alberto y con su familia para escribir el relato? No hubo tiempo. Era una cosa que me pidieron urgente: él estaba en el Tour y SM quería sacarlo para septiembre. Así que con lo que había leído de Contador, lo que conocía y lo que navegué por Internet empapándome todo salió el cuento. Además, tengo una suerte.
¿Cuál? Soy bastante buen psicólogo. Voy a un país del mundo y estoy una semana en una ciudad y puedo hacer un libro y la gente se cree que he estado viviendo allí meses o años. Capto bien la esencia de las cosas. Esa capacidad me ha servido para las novelas, para crear personajes creíbles que realmente siento y vivo y que están tomados de gente real.
¿Y cómo nace el de Contador en el cuento? A través de las entrevistas que leí y vi sobre él, de su sonrisa, de seguir etapas en el Tour… Todo me ayudó a entender cómo era, a crear ese personaje que está en el hospital y que dice que quiere volver a la bicicleta. Después puse cuatro o cinco pinceladas de su vida, de cuando ganó su primera carrera, de cuando era niño…
¿Escribir una biografía en forma de cuento hace que el personaje sea más próximo? No sé. En el caso del libro que presentó Nadal [Juego, set y partido] sobre el niño que jugaba al tenis era un libro de amor al tenis. El de Ronaldinho [Querido Ronaldinho] es de cuando era el héroe en el Barça. Me encantaba su sonrisa: no era un futbolista que bajase del autocar serio y cabreado como el resto, sino que siempre estaba siempre riendo y le encantaban los críos. Así que hice un libro de amor al fútbol. Y éste de Contador… A mí me da vergüenza en verano estar sentado en una butaca viendo cómo suben el Tourmalet y están sudando como cerdos. Y pienso: “¡Y yo aquí sentado en la butaca!”. Me siento un poco culpable haciendo deporte de sillón. Y encima Contador es un tío limpio, honesto y sin la necesidad de chutarse ni EPO ni nada.
Un Contador que en el relato utiliza la frase “si tu vida se refleja en los ojos de los demás, rompe los espejos”. ¿De quién es? Ésa es mía.
Un ejemplo más de que el escritor suele hacerse autopromoción. Creo mucho en los espejos. Supongo que porque rompí un cristal. La gente joven busca espejos porque le faltan cosas. Debes buscar a alguien que sea un espejo para ti y para mí fue John Lennon y para otro tipo de chaval un futbolista o un cantante. Cuando eres un niño tienes que buscar alguien de quien puedas aprender algo, pero cuando ya has crecido, cuando ya eres una persona, hay que romper ese espejo. Sería el equivalente a lo de matar al padre que dijo Freud.
Contador enseña una serie de valores a una sociedad que los ha perdido por completo. Sí. O casi por completo. Los tiene olvidados. Su historia me recordó a la mía, salvando las distancias. Con ocho años tuve un accidente en el que casi pierdo un brazo, me quedé sin los tendones del brazo izquierdo, casi me quedo con la mano agarrotada, la nariz se me quedó cortada, pasé la puerta de un cristal y me dieron 40 puntos. Tenía todo el cuerpo lleno de cortes. Fue cuando descubrí que escribiendo no tartamudeaba. Sólo tenía libre la mano derecha, podía leer pero era muy incómodo. Sólo podría escribir y dibujar. Nunca olvidé aquel accidente. Y el accidente de Contador, ése que le tuvo aparcado del ciclismo… Es un buen guión para contarles a los chavales. Él, que iba para ciclista bueno, se encuentra ante la muerte, la supera y puede volver a correr.
A veces es básico que te pase algo muy grave para darte cuenta de tu potencial. Claro que sí. Hace dos años tuve un cáncer y lo superé. Al día siguiente de que me lo dijeron me levanté y escribí 15 folios como todos los días. No me sentí ni acobardado ni impresionado... Seguí escribiendo porque sabía que era mi gran defensa contra la muerte y en seis meses lo superé. Llevo dos años y, crucemos los dedos, no ha reaparecido. En ese momento te das cuenta de que no eres inmortal, de que a lo mejor no llegas a los 100 como es mi sueño, que te puedes caer en el camino. No me replanteé la vida, pero sí pensé en qué me faltaba por conseguir, qué había conseguido. El médico dijo que en parte lo superé por mi fuerza mental, por mi entusiasmo por no rendirme y por seguir riéndome de todo.
¿Qué diferencia hay entre el Jordi Sierra de antes y el de ahora? La gente que me conoce dice que no he cambiado, que sigo siendo el mismo burro que he sido siempre. ¡Y me encanta que me lo digan! Para mí “hacer el burro” es estar lleno de vida. Mis ideas no han cambiado. Me lo recuerdan: “Ostia, si hay algo de ti es que con él éxito con los años cuanto mayor ni te has vuelto tonto ni te has creído que eres la ostia ni el mejor escritor del mundo…”. Yo también creo que es verdad. No me siento distinto. Claro, tengo más años, me canso antes para hacer según qué…
Hombre claro… (risas) A veces me miro al espejo y pienso: “¿Dónde ha ido mi pelo largo sobre los hombros y aquella barba? ¿Y aquella pinta de rockero que te cagas”. Han ido al pasado, aquel tiempo de mi vida pasó.
Has escrito sobre muchos temas diferentes. ¿Realmente tienes tantos intereses? Sí, soy ese niño curioso que salta de un tema a otro. Soy un crío: todo me ilusiona, siempre digo en los colegios que nunca pierdan la ilusión, que aunque sean viejos piensen que aún tienen que aprender algo, que sean esponjas porque el día que la vida deje de interesarles será como si muriesen en vida. Esos ancianos que piensan en jubilarse para descansar…
Ya… Eso no es vida. Pinta, escribe, no te mueras en vida yendo todo el día en un parque. A los chavales les digo que la cultura no se acaba cuando acaba el cole, que cada día hay que aprender algo. Tengo 62 años, pero todo me sigue interesando. Voy al cine cada noche, veo películas sin parar y si hay algún país en el que no he estado y pienso que puede aportarme algo voy a conocerlo. Si me hablas de cualquier tema en el mundo y no te haré un doctorado, pero sabré de qué me hablas. A veces estoy dos semanas en una isla sin televisión, sin Internet, sin periódicos. Estoy allí pensando y escribiendo guiones, pero cuando vuelvo mi mujer me ha comprado el diario cada día y me tomo un día entero para leerlos, para saber qué ha ocurrido en el mundo.
¿Cómo se genera esa ilusión en los demás? Soy la piedra que se tira a un estanque y provoca ondas que llegan a la orilla. Nunca he sido psiquiatra, pero he tenido amigos que me han llamado pidiéndome: “Jordi, estoy deprimido, ayúdame”. Suelo dar moral, energía y ánimos a la gente.
¿Hasta qué punto pueden generar inquietudes y metas en los jóvenes los iconos juveniles? Los espejos están allí. Los roqueros tienen su leyenda negra –sexo, drogas y rock & roll– y los deportistas tienen su otra parte de aureola. Fíjate cuántos niños querían ser Ronaldinho hace cinco años y cuántos quieren ser Messi ahora. Es bueno que haya una estrella que arrastre, que motive a la gente joven. Pero lo más importante es que los jóvenes entiendan que sin sacrificio, sin esfuerzo, no hay nada. Hoy en El País [por el pasado lunes 21 de diciembre] había una entrevista [de Luis Martín] a Messi en la que decía que cuando llegó a España con 12 años lloraba en su casa sin que se enterase su padre, y con su madre y hermanos en Argentina. Pagó un precio por jugar en el Barcelona, para que le ayudaran a crecer. Y ahora le han dado el FIFA World Player y ha ganado el Balón de Oro.
Sin esfuerzo no hay nada… Cierto, y además hoy en día, en España los jóvenes ven sobre todo El Gran Hermano, programas en los que sale gente que con todo el morro se hace famosa en dos días. El éxito será muy breve si el esfuerzo ha sido mínimo. ¿Quién se acuerda de la gente que ganó grandes hermanos? Nadie. Fueron famosos efímeros. ¿Y luego qué? Si tienes un don, pero no lo cultivas, se va a la mierda. Soy escritor, pero si no me dedicase a ello todos los días de mi vida… Nadie me enseñó a escribir, aprendí equivocándome y también pagué un precio. Lo importante no es que de repente Messi sea maravilloso, sino que pagó su precio para serlo, como tantos otros lo han hecho por sus sueños.
¿Pero tiempo para soñar en estos tiempos? ¿Para soñar? Es lo único que nos queda. Si un chico joven no tiene sueños…
Es un adulto con bata. Voy mucho a colegios y cuando pregunto si tienen sueños dicen no tienen ni idea. “¿Qué vas a estudiar?”, “Ah, no sé” (imita la voz de un chaval pasivo); “¿qué vas a hacer?”, “ah, no sé”. Me preocupa porque los sueños son la clave de todo. Los importantes se tienen en la adolescencia y marcan tu vida. Te puedes reinventar con 30-40-50 años, pero a los 15 has de inventarte.
¿Qué elementos tiene un best-seller? Has perpetrado bastantes… Tengo 80 obras con más de cinco ediciones. Para mí un libro con esas ediciones ya se puede considerar exitoso. Tengo muchos con 20, 25, 30, 45…. Entonces… no tengo ni idea. Escribo los libros, pero una vez hechos pasan a ser del público y de los lectores. Tengo algunos que me parecen maravillosos y que se han quedado en dos ediciones, y otros que me parecen de lo más normal con 25-30. No intento hacer un best-seller o un éxito. Escribo. Lo demás no depende de mí.
La fórmula, por tanto, son los demás. Si fuese Josh Grisham o Stephen King tendría la respuesta. “Sí, soy Josh Grisham, hago un libro de abogados y sé que voy a vender un millón de ejemplares”. Pero sé que soy Jordi Sierra i Fabra, un español medio que hace novelas.
© Toni Delgado, 24 de diciembre de 2009
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