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ENTREVISTA REVISTA PRIMERAS NOTICIAS
MARZO 1994
JORDI SIERRA I FABRA
por Isabel Cano

    Vallirana, cerca de Barcelona, un sábado de otoño. Jordi Sierra i Fabra está en su refugio montañés, el lugar donde ha escrito la mayoría de sus obras en los últimos años. Acaba de regresar de Indonesia, donde ha recorrido Java, Sumatra, Borneo, Sulawesi y otros lugares exóticos, así que la primera pregunta es obligada:

    –¿Qué es para ti viajar?

     –Una liberación y una necesidad. Escojo siempre los lugares en función de algo, porque siempre voy a escribir, a preparar el guión final de una novela, y eso me gusta hacerlo lejos de todo. Pero también doy alas a mi libertad y por esta razón últimamente he ido a lugares como México, India, Nepal, Tibet o China. Estaba un poco harto de Estados Unidos y Europa, que conozco ya muy bien por mis viajes con los grandes del rock. De todas formas viajar no es más que mi tercera pasión, detrás de escribir y la música y por delante del cine. Y cuando hablo de viajar no sólo me refiero a descubrir nuevos mundos o al placer de sentir cosas, porque yo soy un coleccionista de sentimientos. Ir una semana a cualquier lugar de España para dar charlas en colegios es otra forma de viajar, ver sitios y conocer gentes. Para mi es lo mismo.
     Jordi Sierra i Fabra (le molesta que le "corten" el nombre y dice que García Marquez o Vazquez Montalbán no son lo mismo que Gabriel García o Manuel Vazquez, sin el segundo apellido) rebosa literatura y vida, vitalidad e intensidad. Difícil concretar su torrente oral, sus largas parrafadas, su explosiva pasión, peso éste es el trabajo de quienes hacemos entrevistas y eso él mismo lo sabe bien ya que durante años ha entrevistado a las estrellas del rock.

    –¿Cómo te metiste en el mundo de la música?

     –A los 17 años una persona me dijo: "Para publicar libros, o tienes dinero, padrinos, o un nombre". No tenía dinero, no conocía a nadie que me respaldara, así que me dediqué a hacerme un nombre. De lo que más sabía era de música. Los Beatles cambiaron mi vida, me sabía de memoria nombres, grupos, artistas, grabaciones, fechas, discos... así que envié cada semana cartas de 20 folios a Radio Madrid y me dije que si era bueno ya me contestarían. Y lo hicieron. Me nombraron Delegado en Barcelona de El Gran Musical de la Cadena SER (los 40 Principales de hoy). Intervine en la fundación de la revista El Gran Musical y fui corresponsal en Barcelona. Luego me convertí en director de Disco Expres, dejé el trabajo en una empresa de construcción y los estudios, y más tarde fundé una docena de revistas más, entre ellas Popular 1 y Super Pop, que fue la última, en 1977. Pero siempre tuve claro que yo era escritor, que no me quería quedar en el mundo de la música, que lo que deseaba era contar historias.

    –¿Cómo influye la música en tu vida?

     –El mundo de la música me ha permitido formar parte de un universo al alcance de pocos seres humanos, contactar con quienes han hecho la historia de la música de nuestro tiempo y ser testigo directo de los más grandes acontecimientos populares, conciertos, festivales, etc., y por supuesto, viajar por todo el mundo y conocer de cerca a sus protagonistas. No es lo mismo ver a Bruce Springsteen, Madonna o Michael Jackson en un concierto que en una rueda de prensa o en una charla personal, donde captas su verdadera esencia y, en ocasiones, llegas a intimar con ellos, a entablar una amistad revitalizada con más y más encuentros a lo largo de los años. Lo que me ha dado el rock no tiene precio, especialmente si sabes separar la verdad de la mentira, los lujos y el poder de la música, lo negativo, de lo que es la esencia y la humanidad de cada personaje, y he conocido al 90% de ellos en estos 25 años. Pero hay más influencias: por ejemplo que escribo con la música tope, de cualquier género, que absorvo la energía del rock y que con mis 30.000 discos tengo toda la música de mi tiempo en casa.

    –¿Por qué escribe Jordi Sierra i Fabra?

     –Porque lo necesito para vivir, para existir, porque si no escribiera estaría muerto, porque cuando alguien se pasa horas en casa desde los 8 años haciendo novelitas, y a los 12 es capaz de hacer un libro de 500 páginas, es que ha nacido escritor. Todo la vida he escrito cosas. Lo que pasa es que mientras para unos es una bendición, para otros es una carga. Ser escritor no se escoge, te cae encima. En mi caso es un placer que no admite más justificación que la de estar, digamos, enfermo, porque vivo sólo para lo que escribo y eso ha llegado a ser una obsesión compulsiva. Escribo cada día, y cuando estoy en plena novela, pueden ser 10 horas diarias, incluidos sábados y domingos. Puedo escribir en aviones o aeropuertos, igual que de niño lo hacía en la calle, en un banco, en el bordillo de la acera, el autobús o el metro. Escribir es mágico. Pienso que en mundo como el nuestro, sólo el arte te acerca a ti mismo, a la naturaleza, al Universo, y te aparta del materialismo y la vulgaridad.

    –Tu obra es una de las más abundantes de España, tratas todos los géneros...

     –Alguien dijo una vez eso de "Quien mucho abarca poco aprieta", pero en mi caso no es cierto. Me gusta escribir y me interesan todos los temas. Tiemblo ante una posible rutina. Necesito explorar todos los rincones de mi creatividad. Tengo una sola vida y la dedico a escribir. Si tuviera otras las emplearía en hacer cine, pintar, romper con todo constantemente. Antes de escribir un libro, lo trabajo mucho, muchísimo, hasta que tengo la película en mi cabeza y entonces escribirlo es más sencillo. Soy rápido escribiendo y lento pensando. Pero no puedo pedirle a mi cabeza que no deje de pensar, ni puedo guardar ideas en una maleta porque cada día aparecen de nuevas. Doy forma a todo, sin continencias. Balzac y Simenon dejaron escritas muchas obras. Yo aún voy por la mitad. Sencillamente hago lo que siento, cuándo lo siento y cómo lo siento. Y hay algo que quiero dejar muy claro: nunca he escrito por dinero. Ningún editor podrá decir jamás que le he pedido el oro y el moro por un original, nunca he discutido un anticipo. Me importa escribir, y lo hago para ser feliz. Lo otro viene después. Si yo soy feliz escribiendo es posible que quien me lea también sea feliz, y que se vendan cien mil ejemplares de un titulo, y que eso me permita vivir cómodamente. Pero ese es el orden. Si pensara en lo último, el dinero, me sentiría como un mercenario. El arte ha de valer por si mismo. Y creo que la mayoría de escritores piensa igual, aunque algún crítico crea que lo hacemos por encargo. Yo no acepto encargos, ni escribo segundas partes cuando tengo un éxito de ventas. Mi trilogía "El ciclo de las Tierras", por ejemplo, estaba decidida que fuese así, una trilogía, desde el comienzo. No tuvo nada que ver el "boom" de la primera parte. Soy fiel a mis ideas, a la línea que me marqué desde el comienzo. Sin tu propio compromiso con la vida o con tu obra como premisa inicial, no puede haber nada después.

    –¿Eres riguroso con tu obra?

     –Sí, mucho. Como he dicho antes, puedo pensar el guión de una novela durante meses o años, pero cuando lo tengo ya claro y en papel, el resto es sencillo: se trata de explicar de la forma más directa y simple lo que tienes en papel y en imágenes en la cabeza. Y siempre tengo cantidad de ideas dándome vueltas por la cabeza. Cuando una adquiere vida propia hago el guión de forma exhaustiva y minuciosa y luego escribo el libro de un tirón, encerrado durante lo que tarde, una semana o diez días más o menos para un libro juvenil. Cuando lo termino, soy incapaz de tocar nada. Todo está ahí. No hago correcciones. No creo en la perfección, creo en el instinto. No tengo ningún poder sobre esa obra. Ha nacido y tiene derecho a existir. A veces ni sé si es buena o es mala. Es como un hijo, que te puede salir listo o tonto. Admiro al escritor que tiene autocensura o tira algo. Yo no puedo y ese es mi riesgo asumido. Para bien o para mal, he hecho lo que hecho y hecho está. Puede que haya libros que con los años piense que no debí hacer, pero cuando los escribí es por algo, sentí algo con cada uno de ellos, y si se editó, también fue por algún motivo. Lo triste es que haya quien recuerde más los errores que los aciertos, sobre todo los que se creen en posesión de la verdad, los padres del bien y del mal, los que dicen que "escribo demasiado" olvidando que sólo se escribir y no engaño a nadie. Lo que hay entre un autor y su obra es tan íntimo, tan personal, y es una relación tan intensa...

    –Pero tú eres un escritor muy valorado, ¿qué significa para un autor estar siempre en el rankings de los más vendidos y los más leidos?

     –Es un halago, significa que tienes gente que te lee, pero no es algo que me preocupe. Si pensara en listas de ventas pensaría en el éxito y eso me desvirtuaría. Lo único que me preocupa es evolucionar y que se valore esa evolución, ese esfuerzo. Intento ofrecer algo con personalidad, y en cada libro trato de no repetirme, buscar siempre un nuevo estilo, y me arriesgo con temas siempre duros y conflictivos. Nunca me corto por nada. La suerte de ser escritor es que puedes estar siempre aprendiendo, que nunca llegas al máximo. Es fantástico.

    –¿Eso implica diferencias entre escribir para jóvenes o para adultos?

     –No, ninguna. Al menos para mi. Hay un público que lee y nada más, y para eso no existen edades, aunque en los libros para jóvenes siempre conste esa dichosa edad como termómetro. Tal vez en los libros infantiles hay algún efecto diferenciador, pero yo incluso he ganado premios literarios infantiles sin renunciar a mi forma de escribir o a mi lenguaje. Cuando el niño deja de ser niño, y eso puede suceder a los diez, a los doce años o cuando sea, todo depende de lo que tenga dentro, puede leer cualquier cosa si la entiende. Mis diferencias sí son más reales, porque no sólo hago obras que puedan considerarse "trascendentes". También hago libros para evadirme, para reírme, libres de todo recurso que no sea dejarse llevar. Ante todo soy un contador de historias, nada más. Busco entretener, no sentar cátedra aunque toque temas muy fuertes. Lo que pasa es que para mi mismo la trascendencia sí existe, haga lo que haga, en todo momento, porque me tomo mi trabajo muy en serio. Me da igual hacer un libro de humor frívolo o una novela cargada de intenciones, aunque con uno me libere y con otro me rompa en cada página. Pero cuando escribo, no pienso en nadie, sólo me dejo llevar. Sólo al terminar la novela me planteo a que editorial entregarla y por qué. Cuando me "descubrieron" como autor juvenil, lo hicieron con libros ya escritos inicialmente "para adultos", o sea que yo ni sabía que eran "juveniles". Todo depende del lector y de su talante.

    –Últimamente tu obra ha girado hacia terrenos más comprometidos y duros. ¿Es algo casual en razón al orden de ediciones o premeditado?

     –Llevo unos años sufriendo una fuerte mutación interior. Siempre quise ser escritor, y como escritor siempre quise ser libre, independiente y feliz, no estar en ningún partido político para poder hablar de lo que quisiera y ayudar desde mis novelas a cambiar las cosas denunciándolas. Pero llega un momento en el que no basta con todo eso, saber que te leen cada año medio millón de personas, etc. Hay momentos en que el compromiso es básico porque te duele lo que ves, lo que sientes. Ahora milito en varias ONG's y ojalá tuviera 20 años para irme con Greenpeace a detener barcos contaminantes. Soy un humanista, y me preocupa la humanidad. La lucha no acaba nunca, sólo cambian las causas. Siempre habrá algo por mejorar. Y cuidado, cuando hablo de luchar siempre me refiero a la lucha pacífica. Soy pacifista, sigo siendo un hippy de los 90. He recorrido medio mundo y hay cosas que no se pueden entender viendo la tele en tu casa. Has de ir dónde pasan las cosas y meterte en ellas. Esa es la razón de que mis últimas novelas sean más duras, por fidelidad a mis principios. Escribo lo que yo siento, no lo que puedan esperar otros. Cada libro mío ha de ser una sorpresa.

     En Vallirana hay una hermosa puesta de sol. La misma sensación de paz que nos envuelve después de una tarde en la que la literatura ha sido la gran protagonista junto a la vida y la pasión por vivirla.

 
ENTREVISTA REVISTA PLATERO
FEBRERO Y MARZO 1996

1) ¿En donde están tus raíces literarias? ¿Que recuerdas de tus primeras lecturas?

 Mis raíces son bastante "cutres". En casa no había dinero, así que tenía que alquilar los libros que devoraba, y me leía uno al día. Los vecinos me daban el periódico del día anterior y pan seco, y con eso iba a un trapero que me lo pagaba con 50 céntimos. Esa "fortuna" me permitía alquilar novelas baratas, del oeste, de gangsters, de marcianos... porque los libros buenos, de alquiler, costaban como mínimo tres pesetas. En consecuencia, mis primeras novelas fueron de estos mismos géneros. Hasta los 12 o 13 no pude leer a Julio Verne, pero mis verdaderos items fueron Richmal Crompton y Edgar Rice Burroughs. En el cole, por supuesto, me harté de Cervantes, Góngora, Quevedo y los demás. Mis primeras lecturas, aunque "baratas", fueron emocionantes, y de ellas aprendí el ritmo narrativo, que es hoy una de mis principales "virtudes". De todas formas lo único que yo quería era leer, me importaba poco lo que leyera. Quería viajar y como no sabía si un día lo haría, con los libros viajaba a todas partes.

 2) De todo lo que has escrito, ¿cual es tu libro predilecto?

No tengo un libro predilecto. Llevo escritas muchas obras en estos años de profesionalidad. Estoy orgulloso de mis enciclopedias de música, porque siempre escribo solo, trabajo solo, y en medio mundo aún no se lo creen. Soy un individualista y esos trabajos, como la "Historia de la Música Rock" o la "Gran Enciclopedia del Rock de la A a la Z", o el "Diario de los Beatles", son pesados pero me llenan de satisfacción. Pero también estoy orgulloso de obras como "El joven Lennon", porque ha dado a conocer la figura de John a muchos chicos y chicas, y lo estoy de que "...en un lugar llamado Tierra" sea la segunda obra de ciencia ficción más vendida en España, y de muchas más, y lo estoy de mis personajes, especialmente Víctor, que es el niño que yo quise ser y no pude ser, y a la vez es mi homenaje a mi héroe Guillermo Brown. Pero como digo, podría citar veinte libros de los que estoy orgulloso, pero no por eso son mejores. Ni siquiera me fío de las ventas en este caso. No tiene nada que ver el orgullo con las cifras.

 3) En tus obras tocas todos los temas y corrientes, ciencia ficción, relato policiaco, aventuras, etc. ¿Cual es tu tema preferido y como te organizas?

 Desde que quise ser escritor, quise también ser libre, independiente, que nadie me gobernara, que nadie me dijera qué hacer ni dónde, ni cuándo ni cómo. Por eso mi placer reside en escribir lo que siento, cuando lo siento y como lo siento. Si solo escribiera libros de un género, me moriría de asco aún haciendo lo que me gusta, escribir. Por ello cambió siempre de registro, soy curioso, aprendo mucho de mis libros, a veces me planteo un tema para aprender de él y mejorar como persona, como ser humano. Me exijo mucho. Ejemplo: cuando se me ocurrió "Las alas del sol", me fui a Hong Kong a ver de cerca un campo de refugiados vietnamita. Lo pasé muy mal, pero ahí está el libro como ejemplo de ese sentimiento. Detrás de cada libro, tengo una historia que contar, mía, personal, que luego a lo mejor ni sale en la novela, pero que a mi me ha servido de mucho. Siento la pasión de vivir muy dentro de mi y trato de exprimirla al máximo. En cuanto a como me organizo... pues trabajando cada día, mientras viajo hago los guiones previos de mis novelas, en aviones, aeropuertos, hoteles, y luego me encierro en cualquiera de mis casas y escribo cada obra de un tirón. Ese es mi proceso. No he dejado de escribir un sólo día desde los 8 años.

 4) ¿Por qué publicas en todas las editoriales?

 Muy simple: no hay ninguna que pueda publicar todo lo que escribo, y sería absurdo que una lo hiciera teniendo en cuenta que abordo todos los temas y que hay colecciones específicas. Pero también hay que contar con mi parte de niño. Veo una colección que me gusta, y me digo: quiero tener un libro ahí. Así que mando uno que me parece apropiado y si lo editan me quedo tranquilo. De todas formas sería injusto si no reconociera que la editorial que me descubrió como "autor infantil-juvenil" fue SM, y que con ella mi gratitud en tantos años de colaboración es infinita.

 5) ¿Te atosiga el boom? ¿Has escrito algo por encargo?

 En primer lugar, no siento ningún "boom". Soy feliz, me siento cómodo, disfruto de una popularidad... pero nada más. Si vendiera millones en todo el mundo sí formaría parte de un "boom", pero soy uno más de los diez, quince, veinte autores que en España formamos una elite. Lo curioso es que yo si era famoso hace años, cuando dirigía revistas de música y la gente me veía cada semana fotografiado con los grandes del rock. Entonces no podía ir por la calle, me reconocían, y en los conciertos firmaba más autógrafos que muchos músicos. Hoy pienso que es mejor así. Fui famoso cuando mi ego lo necesitaba, y ahora soy feliz sin necesidad de estar en primera fila.
 Nunca he escrito nada por encargo. Repito: Nunca. Atentaría contra mis principios. De la misma forma, nunca he hecho una segunda parte de un libro de éxito. Mi trilogía "El ciclo de las Tierras" la pensé de entrada como trilogía, no escribí la 2ª y la 3ª parte debido al éxito de la primera. Cualquiera que me conozca sabe cual es mi posicionamiento ético en este sentido. Escribo por placer. Vendo libros y gano dinero, perfecto, pero si escribiera por el dinero sería un mercenario, y eso, para un hippy como yo, es imposible. Las novelas las hago a mi aire. Otra cosa es que para algunos libros de música, me ponga de acuerdo con el editor, para saber cómo lo editará, número de paginas adecuado, etc. o que haya una colección de género y me pidan un libro. Pero eso son obras puntuales. La creación ha de ser libre.

 6) ¿Te es posible compaginar calidad y cantidad?

 Eso deberían decirlo los críticos, si es que alguno se atreve a analizar mi obra en conjunto. He cometido errores, pero son mis errores. La calidad no tiene nada que ver. Soy un buen escritor, y si me equivoco en un tema o en el enfoque de un libro, el libro queda cojo, pero si por ello ha de ponerse en duda la calidad de un escritor con una trayectoria contrastada como la mía... De todas formas este país nuestro es muy envidioso, egoísta y cruel. Queda mucho mejor decir que un autor ha hecho un libro en cinco años, sufriendo muchísimo, que decir que ha hecho cinco libros en un año sin sufrir nada porque el autor se divierte escribiendo. ¿Tengo un don? Pues a lo mejor. Pero no nací genio: nací currante. Me he hecho escritor solo, sin estudios, a base de escribir. Puedo permitirme el lujo de equivocarme. Hay algo más: Balzac o Simenon son catalogados de "genios" porque dejaron al morir 400 obras cada uno. Yo voy por las 200 y estoy a la mitad de mi vida. ¿Qué, dentro de cien años seré un genio y ahora soy un autor que escribe mucho? La vida es corta, y tengo demasiado que sacar fuera. Lo saco y punto. No obligo a nadie a comprar mis libros, me obligo a mi mismo a escribirlos, que es lo que he de hacer como escritor con un compromiso formal con la vida. Ray Bradbury dice: "Cantidad es igual a calidad". Y lo suscribo.

 7) ¿Es cierto que intimas con personajes como Springsteen, Sting...?

 Me metí en el mundo de la música como comentarista para hacerme un nombre y poder publicar libros. Lo conseguí. Y ha sido algo maravilloso, no sólo porque he viajado muchos años gratis constantemente a Estados Unidos, Inglaterra y otros paises para ver conciertos y hacer entrevistas, sino porque he podido conocer desde otra perspectiva a toda ésta gente. Viajar, y conocerles, me ha ayudado a ser escritor y ha mejorar como persona, y me ha servido para escribir muchas obras. Para mi esa gente son mis colegas de toda la vida. Su música (escribo con música a toda pastilla) me ha acompañado. Por otra parte, por mi forma de ser, siempre he hecho amigos, me he enrollado bien con ellos, y son muchos años los que hemos compartido por ahí. Les conozco bien, a la mayoría, y su amistad es muy preciada para mi.

 8) Hablanos de tus obras pasiones, la música y el cine, viajar. ¿como han influido en tu obra?

 La música me ha dado energía, los Beatles cambiaron mi vida, y pude publicar sin problemas porque como director de revistas me hice popular. Se lo debo todo. El cine es mi relax mental, voy cada noche al cine para despejarme de la tensión de escribir. Además, mi obra es muy cinematográfica, porque tengo un ritmo narrativo igualmente cinematográfico. Lo de viajar es innato: amo este mundo, soy curioso, todo me interesa. Como estaba cansado de ir siempre por Estados Unidos y Europa, en estos últimos años me he recorrido India, China, Tibet, Nepal, Indonesia, Egipto, México, Brasil, Cuba, Kenia... Cada año paso unos 4 meses en mi montaña de Vallirana (junio-septiembre) sin moverme de ella, escribiendo, y los otros 8 meses los dedicó a mis charlas por colegios y a viajes por el mundo, o sea que de esos 8 meses paso otros cuatro fuera de Barcelona. Me encanta.

 9) ¿Que hay tuyo en tus personajes?

 El que más, Víctor, porque es mi preferido. Después Daniel Ros, que es el personaje de mis novelas policiacas adultas y soy casi yo mismo. Zack Galaxy es el último que he creado y me parece genial por aunar espacio y humor. Con Sam Numit es distinto: es Bruce Springsteen convertido en detective rockero, así que no hay nada de mi.

 10) ¿Te molesta que te cataloguen como autor infantil-juvenil?

 Todas las etiquetas me molestan, y como soy inclasificable y nadie puede etiquetarme, encima yo molesto aún más a los que ponen etiquetas. Pero no es mi problema. Me han catalogado como de rockero escritor, como de historiador de música, como autor infantil-juvenil... ¿Tanto cuesta entender que soy un artista, y que los artistas no tienen límites por ningún lado? Soy un ente libre, creativo al cien por cien, todo me interesa. Si tuviera más vidas también haría cine, y pintaría y... que se yo.

 11) ¿Estás al día en lo que se publica para jóvenes? ¿Crees que existe la novela juvenil como género? ¿Cuales son a tu juicio las cualidades de esa novela?

 No estoy al día, lo siento y lo reconozco, aunque no me importa. Soy escritor, y funciono de por libre, no soy pedagogo, ni crítico ni experto en el tema. Tampoco creo que exista la novela juvenil. Cuando escribo un libro no me planteo quien va a leerlo ni me pongo delante la foto de un adolescente. Sería absurdo. Lo escribo y punto. Luego puede leerlo cualquiera. Ninguno de mis libros juveniles creo que sean juveniles. Algunos son muy duros, como "Nunca seremos estrellas del rock", aunque lo protagonice un chico de 19 años.

 12) Cita el nombre de tres obras juveniles que te hayan interesado.

 No puedo hacerlo. Dar tres nombres sería menospreciar a otros autores. No me considero quién para hacer algo así.

 13) ¿Vives de lo que escribes?

 Sí, y es mi orgullo decirlo, no mi vanidad. Para un niño que nació pobre, tartamudo y sin posibilidades, llegar a ser locutor de radio en su día y escritor después, es muy importante. Desde 1972 vivo de escribir, aunque lo compaginé con la radio y la prensa hasta 1976. Luego me dediqué a la literatura exclusivamente en un 95%.

 14) ¿Que has aprendido de tus frecuentes contactos con los lectores jóvenes de toda España?

 Me plantee dar charlas en colegios allá por 1982, cuando aún no se estilaba, y me siento de los pioneros. Lo he hecho siempre por placer, aunque hoy el tema se está desmadrando con autores que viven de eso más que de sus libros, editoriales que ofrecen autores a cambio de la venta de un libro y colegios que piden un autor, sin importarles cual, con lo cual le hacen un flaco favor a sus alumnos. Es como en música: no es igual ver a Springsteen que a Two Live Crew. Son simplemente distintos y su mensaje también.
 Pero volviendo a la pregunta, me encanta dar charlas, conozco a mucha gente interesante, me enrollo mucho con los chicos y las chicas incluso al acabar la charla, porque a veces me voy a cenar con alguna pandilla, y es genial. Dada mi forma de ser, en la que la edad no importa, y también por mi vínculo con el rock, me ven como a un igual. Eso es muy importante. Muchos y muchas me cuentan lo que nunca han contado a nadie, ni a sus padres ni a su mejor amigo.

 15) Deduzco cierto tono erótico en algunos de tus libros.

 Es algo que nadie me había dicho pero que es cierto, y me encanta que por fin alguien lo note. Soy una persona sentimental, emotiva, romántica, que cree en el amor, y por lo tanto, creo en todo lo relacionado con ese amor. He escrito una novela erótica que trata del amor de un hombre con una androide perfecta, por ejemplo. En mis libros no hay grandes dosis de sexo, pero los personajes son reales, están vivos, sienten cosas... exactamente igual que nosotros. No se puede matar lo que sentimos. De cualquier forma, poco importante debe ser eso cuando varias de mis editoriales pertenecen a ordenes religiosas.

 16) ¿Que representa para ti la figura de John Lennon?

 Ya he dicho que los Beatles me cambiaron la vida a los 16 años. Pues bien, a John siempre le he considerado como un hermano mayor. Los dos lo pasamos mal de niños y tuvimos mucho en común, incluso el sueño de hacer algo con nuestras vidas.

 

ENTREVISTA DIARIO ATLANTICO
MARZO 1996
TODO UN PERSONAJE
por M.J.Bruzón

Llegó, habló y cautivó. Así es Jordi Sierra i Fabra, un escritor catalán superáctivo que usa la palabra hablada y escrita con gran maestría. "Esto no es ninguna clase de matemáticas, podéis preguntar lo que queráis", empieza diciendo Jordi a los alumnos. Tiene un gran poder de comunicación, algo que sirve para que los chicos y chicas se lancen a un sinfín de preguntas sobre su vida, su relación con los Beatles y su obra. Emboba con sus expresiones, su actitud, sus frases geniales, mientras ellos contemplan sorprendidos al personaje.

 Nada más comenzar, Sierra i Fabra advierte: "Si tartamudeo es por una sencilla razón, soy tartamudo. De niño era tartaja perdido". Y añade: "Tiene gracia que un tartamudo haya sido locutor de radio". Ese es el caso de este personaje, quien atribuye a su signo zodiacal, Leo, el tener mucho orgullo. "Hoy en día no me importa que se rían de mi". Con casi doscientos libros publicados, algunos de ellos best-sellers, es como el mismo se reconoce uno de los pocos escritores que pueden vivir de este oficio.

 Uno de los alumnos rompe el fuego y pregunta: "¿Cuando empezó a escribir?". Responde: "En la vida todos nacemos para algo, y yo nací para escribir. Soy hijo único, en casa no teníamos dinero ni televisión. Leía un libro al día". Así, poco a poco, comenzó su pasión por la lectura. Después de romper una puerta de cristal "irrompible", Jordi se destrozó la nariz y los tendones del brazo izquierdo. En el hospital, inmóvil y aburrido, descubrió que escribiendo no tartamudeaba. Tenía 8 años. "En literatura me ponían ceros por tener fantasía". De origen humilde, el escritor comenta que no podía permitirse el lujo de comprar un libro cada día. Vendía pan seco y diarios viejos y con dos reales alquilaba su lectura diaria. Por esos sus primeros relatos hacen referencia a sus lecturas. Tenía muy claro que quería ser escritor. "Mi vida es pasión constante, soy un tío que escribe de forma visceral, intuitiva. Me va la ficción, la novela, el ensayo, la poesía, los guiones para comics, la TV, la radio y el cine. Cuando hago algo, me vuelo en ello".

 Tardó 5 años en pensar como escribir "El joven Lennon", uno de sus grandes éxitos. "Gracias a ese libro se sabe hoy en muchas escuelas quien era John Lennon. Para mi fue como un hermano mayor". Asegura que los Beatles le cambiaron la vida. "Vi que eran gente como yo, que pensaban como yo, que sentían como yo, y que vivían como yo quería vivir y nadie me dejaba. Entonces empecé a luchar. Me hice hippy".

 Fichado por el Tribunal de Orden Público a los 18 años por "activista" (escribía en una revista clandestina), señala que quería cambiar el mundo. "No sé si lo conseguí, pero me divertí mucho intentándolo". Tenía como hormigas en el culo, no podía estar quieto. "La vida te pasa y no te enteras, el tiempo pasa volando". De día trabajaba, de noche estudiada. Iba a pie a todas partes para poder comprar un disco a la semana. Jordi se declara hiperáctivo: "En la vida, todo lo que hagas, por chorra que te parezca, sirve para algo. En mi caso, saber mucho de música me sirvió para hacerme conocido como comentarista musical, y luego pude publicar sin dificultades".

 Sierra i Fabra ha ganado grandes premios literarios, y muchos de sus títulos han superado los 100.000 ejemplares vendidos. "Escribo como un vómito. Cuando está hecho, el libro tiene vida propia, ya no tengo ningún poder sobre él. Cuando escribo lo hago para mi, si no escribo estoy muerto, he de escribir para vivir".

–Cómo se discierne entre el que tiene madera de escritor y el infiltrado?

 –A un tío como yo, que lleva publicado todo lo que he publicado, ya no hay quien le llame infiltrado, pero al que ha escrito uno o dos libros tal vez sí. Lo que me diferencia personalmente es la pasión que tengo para vivir y escribir. No tengo dificultades en escribir de todo.

–¿Se siente parte de alguna generación?

 –No, supongo que algún día algún crítico verá que hay gente que nacimos a finales de los años 40 y comienzos de los 50 y somos los que estamos haciendo leer a un montón de gente. De momento yo no me siento parte de nada.

–¿Que le pide Sierra i Fabra al lector?

 –Yo escribo para mi. Si alguien me lee, estupendo. Pero como tengo tantos temas, lo que más pido es respeto, amistad. Soy honesto conmigo mismo. Más que pedir sé que les doy algo a ellos. No espero nada a cambio.

–¿El escritor tiene que ser un mirón?

 –Sí, mucho. Mirón, curioso, preguntón. A mi no sé como no me parten la cara cada dos por tres, porque miro demasiado y pregunto todo.

 Jordi Sierra i Fabra es un gran amante de la música. "Tengo el privilegio de escuchar un disco y saber si triunfará o no. Siempre he tenido buen olfato". Escribe con ordenador desde enero del 94.

–¿El enemigo es la imagen, la televisión?

 –Yo no diría tanto, porque la imagen es un complemento. Dicen que los chicos no leen, pero es que primero hay que enseñarles también a escribir. Cada cual lleva dentro de sí su propio enemigo. No se le puede obligar a un niño a leer si no quiere, pero se le ha de explicar lo que se pierde y lo que será sin leer. Para mi un libro es un medio de entretenimiento, como un disco o una película, no sólo "cultura". Si se le dice así, puede que acabe leyendo.

–Gonzalo Torrente Ballester dice que no se puede escribir una buena novela a los 20 años. ¿Usted que piensa?

 –Evidentemente yo sé más ahora que cuando tenía veinte años. El libro que escribí a los 25 no entiendo como se publicó. Espero tener un día 80 años y reírme de lo que hago hoy, porque eso significará que he evolucionado. Pero no hay normas fijas.

–¿Deseó ser siempre escritor?

 –Sí, desde que empecé a los 8 años. Siempre fue el sueño de mi vida. Vivir como escritor. No sé hacer otra cosa. Mi padre me decía que me moriría de hambre, no me dejaba escribir y me hizo estudiar aparejador, trabajé en una empresa de construcción, pero no podía parar de escribir. Nadie pudo conmigo, ni mi primer amor.

–¿Es más fácil escribir para niños que para adultos?

 –Cuando hago un libro de cuentos, sí que pienso en los niños, pero sin cambiar mi lenguaje. Todas mis obras presuntamente juveniles, las he escrito sin saber si iban a ser editadas por una editorial o por otra, en una colección adulta o juvenil. Pero sucede que mis personajes son vitales, eminentemente jóvenes. Yo no me planteo escribir para un público determinado, hago el libro y luego lo mando al editor que creo más adecuado. Tengo libros en 20 editoriales, aunque tres o cuatro reúnen el grueso de mi obra. Soy fértil, lo escribo todo, el tiempo es mi enemigo. Antes de morir quiero vaciarme. Con las ideas que tengo anotadas podría pasarme ya muchos años escribiendo, y cada día tengo nuevas razones y motivos para hacerlo.

–¿La negación de la lectura es el camino a la barbarie?

 –Creo que sí, totalmente. Cuando voy a un colegio y me dicen que odian leer se me ponen los pelos de punta. Es como odiarse a si mismo. Se puede ser inteligente leyendo, sin haber estudiado.

–¿Cómo se las apañó para sobrevivir en el mundo de la literatura?

 –Porque empecé ganando dinero y siendo conocido en el mundo de la música. Mi primer libro fue un best-seller. Entre 1976 y 1978 lo dejé todo, la radio, las dos revistas musicales que dirigía, y me enfrenté a la vida escribiendo novelas. En un año ya ganaba más que con lo otro gracias a las ventas de mis libros. Hay que asumir riesgos y yo los asumí. Si no crees en ti mismo...

–¿En que medida los acontecimientos de su vida influyen en su trabajo?

 –En los últimos años mi obra se ha vuelto más dura, más realista, porque no puedes vivir ajeno a lo que sucede a tu alrededor. Pero a pesar de ello, mantengo distancias y sigo siendo una persona alegre y divertida, extrovertida. Soy socio de Greenpeace, de Amnistía Internacional, me preocupa el mundo que me rodea y hacia donde vamos nosotros. Soy un ser humano y eso se refleja en mi obra.

–¿Que escritores le gustan?

 –A lo largo de mi vida ha habido muchos. El primer libro que me impactó fue "El filo de la navaja", de Somerset Maugham. Lo leí con 16 años y el protagonista era como yo quería ser de mayor. Luego descubrí a Heminghway y a otros. En España me gusta Delibes. El Nobel lo merecía él más que Cela.

–¿Cuantos escritores están a la altura del entendimiento de los niños?

 –Poquísimos. Muchos de los libros que se escriben hoy presuntamente para niños o jóvenes son unas autenticas barbaridades, y se traducen muchas porquerías. Hay gente que no tiene ni idea de lo que son los jóvenes porque no están con ellos ni sienten ya como ellos. Cuesta más hacer un libro para niños que para adultos.

–¿Que virus padecen los niños?

 –Creo que a nivel general les falta marcha. Yo digo que si fuera maestro no me dedicaría a enseñar, sino a despertar.

–¿Los libros son un camino para encontrar la verdad?

 –En todo caso, ayuda. Todo lo tiene que encontrar uno mismo. Todo está en nosotros, depende de como te abras. Soy muy optimista, muy apasionado. Si lees mucho, mejor, pero es la vida la que hace tu camino. Cuanto más vital, más cosas. No hay que resignarse. La vida es dura, pero hay que vivirla con pasión.

–¿Usted es de los que se impone la disciplina de escribir todos los días y a la misma hora?

 –Sí. La gente cree que uno, por ser escritor, no trabaja. A mi nunca se me ha ocurrido dejar de trabajar un día si estoy en casa. Cuando viajo o doy charlas es otra historia. Pero en casa suelo escribir de 11 a 3, y de 4 a 8. Luego me voy al cine para despejarme.

–¿El escritor cuando se hace más escritor, lee menos?

 –Sí. Antes leía un libro al día, de niño, y ahora en cambio leo uno cada dos semanas. También es porque me cuesta encontrar algo que me guste.

–¿Que es la inocencia de un niño?

 –Para mi ver esas caritas cuando algo les sorprende. Es como una puerta abierta por la que puede entrar todo. También es una inocencia que a veces puede ser cruel, egoísta, porque miran para si mismos.

–¿Que podría decir del oficio de escritor?

 –No es un oficio, es un placer. Escribir, para mi, es el orgasmo contínuo.

–¿Que verbo desearía ejercer siempre?

 –El amor. Yo soy un romántico y además no lo escondo. Yo amo, tu amas, él ama es la clave de todo.

–¿Conoce algún remedio para evitar el aburrimiento?

 –Sentirse vivo cada día.

–¿Sabe que atrae a los jóvenes de hoy?

 –La música, por supuesto. Es una de las fuerzas más brutales que hay. Luego todo lo que sea oponerse a algo. La oposición constante les atrae. Y es bueno que sean rebeldes y contestatarios.

–¿Es ejemplar en algo?

 –Unicamente en la voluntad que siempre he demostrado para conseguir lo que quería conseguir.

–¿Le interesan todos los géneros literarios?

 –Sí, yo soy un todo-terreno.

–¿Para usted que significaría no poder escribir?

 –Morirme. No lo concibo. A Robert Graves, cuando ya estaba senil, le vi empezar a escribir dos líneas y luego quedarse en blanco. Es una imagen que nunca olvidaré, de total tristeza. Por eso mi sueño es morir escribiendo, con la mente lúcida y un libro más por hacer.

–¿Sabe lo único que le falta?

 –Me faltan muchas cosas. Mi gran sueño es ir al espacio. Daría todo lo que tengo por estar ahí arriba solo, fuera de una nave, flotando. Me gusta coleccionar sentimientos, y tengo muchos sueños que supongo que no podré hacer, aunque ya veremos que pasa.

–¿Es escritor de sentimientos?

 –Sí.

–¿Por qué la poesía ya no vende?

 –Creo que esto es un error. Lo que la gente dice es que no lee poseía. ¿Pero que hacen Bob Dylan, Bruce Springsteen o Peter Gabriel? Hacen poesía cantada. Esa es la poesía de hoy. La música es el vehículo. Yo mismo escribo poesías, pero me las publico yo mismo y no pongo esos libros a la venta: son para regalar a los amigos.

 

ENTREVISTA REVISTA VAPOR
ABRIL 1997

–Este año se cumple el 25 aniversario de la edición de tu primer libro. ¿Que sientes?

 –Algo muy grande. Cuando empecé a escribir, a los 8 años, y decidí firmemente ser escritor, a los 12, pensaba que la vida pasaba muy despacio, y no veía la hora de publicar. Finalmente, a los 25 años, edité mi primer libro, y para mi ese proceso me pareció lo más lento del mundo. Ahora resulta que, por contra, estos 25 años que se cumplen en octubre han pasado como un soplo.

–Sigues siendo un todo-terreno que pública para adultos, jóvenes, y haces enciclopedias de música tanto como biografías o poesía. ¿No crees en la especialización?

 –No. Odiaría especializarme en algo. Soy curioso, todo me encanta, cada obra es un reto, buscar nuevos estilos, nuevas formas de enfrentarte a una idea y un argumento... Cuando dirigía revistas de música decían que era "un rockero que hacía novelas", luego fui "un autor adulto que escribía para niños", y después "un autor juvenil e infantil que escribe también para mayores". O sea, que todo consiste en ponerte etiquetas, y yo no creo en ellas. Se es escritor y punto.

–Eres uno de los autores más solicitados en los colegios y dedicas parte de tu tiempo a dar charlas con los lectores. ¿Que buscas en ello?

 –Nadie vino nunca a mi colegio a decirme nada, y siempre pensé que si podía, me gustaría hacerlo yo, para que el público más joven viera que el escritor es un tipo de carne y hueso. Desde hace 15 años cumplo con este cometido que me impuse a mi mismo, y lo hago con toda energía. Lamentablemente, en la actualidad, todo esto ha degenerado mucho y me estoy planteando abandonarlo pese a que me gusta y es uno de mis placeres máximos. Hay autores que sólo buscan vender más libros con eso, olvidando la raíz y la esencia de lo que significa esa misión de acercamiento con un público reacio a leer, y obviamente ese tipo de autor persigue eso porque no vende libros por el propio peso de su calidad. No quiero que me confundan con ellos. Por otra parte ya hay alguna editora que ofrece a un autor a cambio de que un colegio compre un determinado número de sus libros, lo cual me parece aberrante y más si, encima, el autor lo sabe. Y la guinda son los colegios que piden un autor, el que sea, para una semana cultural o una actividad, olvidando que cada uno de nosotros es distinto, así que es como pedir un músico para un concierto sin importar que sea Bruce Springsteen o Placido Domingo. ¿No es mejor un buen libro aun sin la presencia del autor que un mal libro acompañado por el que lo ha hecho? Antes la llegada del autor a un colegio era una fiesta. Ahora eso se pierde a pasos agigantados, y si no hay un posicionamiento ético por parte de todos... El lector merece consideración y respeto. Afortunadamente ya hay un grupo de escritores, como Gómez Cerda, Gisbert o yo mismo, que somos conscientes de todo esto y venimos advirtiendo de ello seriamente, con toda la responsabilidad que merece nuestra posición.

–Durante los últimos años, tu obra se ha vuelto más y más comprometida. ¿Por qué?

 –Por evolución personal, y porque viajo constantemente por todo el mundo y no puedo olvidar o ignorar lo que veo. Me encanta hacer libros para pasarlo bien yo y hacer pasar un buen rato a los demás, pero "Malas tierras", "Las alas del sol", "Noche de viernes" o "Campos de fresas" reflejan mis actuales sentimientos e inquietudes. Si un escritor no intenta cambiar las cosas desde su influencia, ¿quien lo va a hacer? A mi me leen miles de chicos y chicas en España y fuera de ella, así que les cuento lo que veo, lo que se, y espero tan sólo que reaccionen.

–Se te sigue "acusando" de escribir mucho.

 –Ah, pues muy bien, ¿que puedo decir? Ni lo hago por presiones editoriales ni por dinero ni por nada que no sea mi propia necesidad creativa. Si alguien me "acusa" de eso es que A) No tiene ni idea de lo que es ser escritor, y B) No tiene ni idea de quien soy yo ni de mis motivaciones a la hora de escribir. Vivo, respiro y soy literatura, y la vida es demasiado corta para perderla en hacer otra cosa que no sea lo que te guste. Escribir es mi pasión, y mi cabeza es un volcán en constante erupción. Por otra parte, sí, tengo facilidad para escribir, no lo niego, y no he de pedir perdón por ello porque para mi no es ninguna carga, al contrario, es una bendición. Lo que siento escribiendo es algo muy fuerte, imposible de explicar o razonar. Es la sensación más grande del universo. Pero una cosa es esa facilidad y otra muy distinta que preparar una novela me pueda llevar a veces muchos años de investigaciones y maduración. Naturalmente, cuando he de escribirla, la tengo ya tan clara en mi mente como la última película que haya podido ver y sale sola.

–¿Sigue siendo Víctor tu personaje más querido?

 –Sí, "Los libros de Víctor y Cia." son lo más fresco, contundente y divertido que he creado, y me duele cuando en un colegio me dicen que "los libros de humor no aportan nada" o cuando dicen que "los libros de pandilla están superados". En primer lugar, el humor es necesario en la infancia, y en segundo lugar, la colección no es ni mucho menos una serie de "libros de pandillas", !por Dios! ¿Los ha leido quien dice eso? La serie es una crítica demoledora del mundo adulto, sus defectos e hipocresías, visto desde los ojos de un ser entrañable, incansable, que no se rinde por nada, que cae y vuelve a levantarse. Víctor representa la honestidad y la sinceridad de la infancia frente al abotargamiento adulto. Pero como no falta quien dice que un libro para niños siempre es una "obra menor" o quien piensa que detrás no puede haber ningún contenido...

–Hablanos de tu obra más reciente, "Campos de fresas".

 –Han sido años de ardua investigación en el submundo de las drogas de diseño, como el "éxtasis". Ahora el problema está en boga, y no faltará quien hable de mi oportunidad con este libro, pero cuando lo inicié todavía se hablaba poco del tema, y mi único mérito fue preveerlo, adelantarme al momento iniciando los preparativos de una novela que, sin dejar de ser trepidante, habla de algo que ahora mismo es a mi criterio la principal lacra de nuestra juventud. Las drogas de diseño son baratas, asequibles, y las toman ya los críos desde los 11 o 12 años. Espero que "Campos de fresas" ayude, como otras obras mías en otros temas, a poner aún más de relieve este problema.

 

ENTREVISTA REVISTA CLIJ
 ABRIL 1997

 En 1997 cumple usted 50 años de edad, y los cumple siendo uno de los autores españoles más populares y leidos, sobre todo en el ámbito de la LIJ. ¿Que balance hace de su carrera como escritor de libros infantiles y juveniles?

 ¿Balance? No es fácil cuando aún me siento como si estuviese comenzando, por mucho que mire hacia atrás y vea tantos años en las alforjas. Creo que más importante que mis 50 años de edad (26 de julio) son los 25 que cumpliré en octubre como escritor. Un cuarto de siglo de profesional en España, y viviendo de ello, sí es tiempo y mérito. A nivel de LIJ es distinto, porque fui "descubierto" en 1981 gracias al Premio Gran Angular, pero para mi escribir de un tema o de otro nunca ha sido lo importante, sino escribir en sí. Cuando empecé era un rockero que hacía novelas, luego fui un novelista que vivía el mundo de las estrellas del rock, y ahora soy un autor infantil y juvenil al que muchos descubren como "aficionado" a la música y que "también escribe para adultos". Lo único que me ha importado a mi siempre es escribir, ser feliz haciéndolo, aprender, crecer, por eso me rio de las etiquetas (y sé que molesta mucho cuando a uno no pueden etiquetarle o encasillarle en algo concreto, porque entonces el personaje se escapa). Así que pienso que "mi balance" es positivo, optimista, vitalista. Me siento afortunado. Lo que sí me ha dado la LIJ por encima de todo es el contacto con el público a través de las charlas en colegios. Eso no se da en ninguna otra faceta de mi carrera literaria. Pero en lo que a mi respecta, lo más esencial es que sigo escribiendo igual, sin pensar en quien va a leerme. No hago específicamente libros para niños, jóvenes o adultos. Nunca bajo el listón. Es cada novela, cada tema, lo que marca el lenguaje, el ritmo narrativo o el estilo, y luego, cuando está la obra hecha, es cuando decido a qué editor se la envío. Todos mis libros juveniles son libros para adultos pero con personajes mayoritariamente jóvenes, y mis libros infantiles son historias de niños escritas con lenguaje igualmente adulto. Esa es mi única diferencia salvo contadísimas excepciones. Por lo demás, como dice la pregunta, sé que soy popular, y sé que soy leido, y me siento orgulloso de ello, pero hace 25 años era mucho más famoso, popular y leido a través de mi actividad en el mundo del rock, así que todo son facetas de una misma vida. Nada más.


 ¿Cómo valora el actual panorama de la LIJ en España?


 No me siento capacitado para responder a esta pregunta, porque no leo todo lo que se publica, y aunque lo leyera, probablemente tampoco me sentiría un experto. Odio juzgar, y más a compañeros, o al mundillo profesional en el que vivo. Sigo pensando que España es un país con un talento nato para casi todo, aunque siempre salgan estrellas por esfuerzo personal, nunca por ayudas o planificaciones. Aquí cada cual se lo curra y se lo monta solo, como puede y como le dejan. No hemos de envidiar nada a los de afuera, pero nuestros editores aún van a Bolonia o a Frankfurt a comprar, y raramente pueden vender. Nadie les dice a ingleses o franceses, "Si no compráis también vosotros, no vamos a comprar nosotros". Y así nos va. Veo grandes autores, pero nadie los conoce fuera. Otra cosa es el panorama en colegios, que ese sí lo conozco bien. Se lee más que nunca, muchísimo más que nunca, pero por imposición, muy poco por predisposición. Y también así nos va. A mi aún me da mucha pena oir decir a un chico o chica "Es el primer libro que he leido en la vida, y me ha gustado, ¿sabe? No pensaba que fuera así". Claro que me da más pena oir decir a esos mismos chicos y chicas que "odian leer". Me parece como si dijeran que se odian a si mismos, porque los libros están hecho de nosotros mismos, ¿verdad?



ENTREVISTA REVISTA CLIJ
ABRIL 1998


Tras celebrar su 25 años como escritor, sigue usted escribiendo, publicando y ganando premios a muy buen ritmo. ¿Que ha cambiado en su manera de entender el oficio a lo largo de estos años?

 No creo que haya cambiado en nada. La ilusión es la misma, y también la pasión por aquello que amo. Tengo una mayor serenidad, escribo mejor gracias a la experiencia, pero sigo siendo el mismo y tengo las mismas motivaciones. Lo único que sí ha cambiado es mi entorno. Hace 25 años vivía en el mundo del rock y hoy ya no. Hace 25 años me pasaba el tiempo en Nueva York, Londres o Los Angeles y hoy lo paso en el Amazonas, el Tibet o la India. En la última década mi obra se ha vuelto más dura, abordo temas muy conflictivos, me sumerjo en ellos, pero eso es propio de una evolución personal y de estar metido en este mundo. Como contador de historias mi compromiso ha sido siempre firme y fiel, con la vida, con los seres humanos, con la naturaleza y muy especialmente con lo que siento. Sigo escribiendo lo que me place, cuando me place y como me place, denunciando lo que no me gusta y haciendo que mis lectores se enfrenten a si mismos como si mis libros fueran un espejo en el que ellos se reflejan. Supongo que me he vuelto poco grato para quienes creen que los libros infantiles y juveniles han de ser fáciles. Creo en lo que hago, así que no me importa.

¿Que características cree que debe tener la LIJ para interesar a los lectores?

 Sinceridad, verdad, honestidad, no "vender motos", no tomar a los niños y jóvenes por retrasados mentales empleando lenguajes falsamente "apropiados", no creer que por decir dos gracias ya se habla como ellos porque no es eso (hay que sentir lo que se dice y meterse en su piel para saber como son y como se sienten), no buscar falsas moralinas, no criticar porqué sí sino con fundamentos, no hablar de lo que no se tiene ni la menor idea, aprender de ellos, recordar nuestra propia infancia o adolescencia, decir las cosas por su nombre... En fin, sería eso más o menos si no fuera porque no creo que haya una literatura infantil o juvenil. La gente va a al cine a ver "Secretos del corazón" o "Barrio", películas con niños protagonistas, y que yo sepa no pone en la cartelera "película juvenil". ¿Por qué en literatura aún se siguen usando esas etiquetas, impidiendo que los "adultos" lean las muy buenas obras juveniles que existen? Es absurdo.

 ¿Puede valorar el actual panorama de la LIJ en España?

 Me remito a lo que dije a CLIJ en 1997. No soy quien para juzgarlo, porque ni soy un pedagogo, ni un maestro, ni un critico literario, ni leo todo lo que sale ni me considero tan inteligente como tener una opinión de este calibre. Sí puedo decir que respeto a todos mis colegas y que me consta que la mayoría trabaja muy en serio, ama lo que hace, y es fiel a sus principios, que es lo fundamental. Atendiéndome a ello, el panorama debería ser óptimo (aunque ahora todo el mundo se apunta al "carro" de la LIJ como si fuera una panacea, y así les va).
 


ENTREVISTA PATTI BILBAO (PARIS)
 VERANO 1998

–¿Existe una literatura infantil y una literatura juvenil, diferenciada de la literatura para adultos?

 –No creo exactamente en los conceptos literatura infantil y juvenil. Sí hay una lit. infantil por temas y por sus características especiales, pero en mi caso escribo siempre igual, con el mismo lenguaje y las mismas palabras. No cambio jamás. Es la historia la que me hace usar un tono u otro. En lo que respecta a lo juvenil, el 90% de mis libros "juveniles" los escribí sin pensar en ninguna edad. Es la editorial la que determina si el libro va a una colección de jóvenes o a una de adultos, o el mercado, que exige colecciones especificas y etiquetas para todo. Cuando un "adulto" lee un libro juvenil mío, por lo general, le gusta tanto o más que a sus hijos. Los entienden mejor.

–¿Cuando se inició en la LIJ?

 –No escogí escribir de un tema o de otro, ni de un género o de otro, ni lit. infantil, juvenil o adulta. Soy escritor, y como tal, escribo lo que siento, cuando lo siento y como lo siento. Llegué a la literatura juvenil porque gané un premio juvenil con un libro adulto. Luego vi que ahí había un público que se entusiasmaba con mis novelas, y los editores las publicaron en colecciones juveniles. Eso es todo. De todas formas me encanta que me lean chicos y chicas. Creo que pueden aprender algo de mis historias, casi siempre positivas y llenas de esperanza. De ahí también que de cada diez libros, seis o siete en la actualidad tengan protagonistas jóvenes. Mis novelas de fantasía o ciencia ficción también encajan muy bien en este espectro de público.

–¿Adapta el vocabulario según el público o la obra?

 –Nunca cambio el vocabulario. No sabría escribir para niños usando palabras fáciles y para adultos usando palabras más complicadas. Y aunque pudiera, no lo haría. El lenguaje es único, y mi estilo es único: es el estilo J.S. i F. Eso me distingue de otros. Es un sello de identidad.

–¿Cómo escoge los temas que trata en sus libros? ¿Se siente más cómodo en género que en otro?

 –El tema lo determinan mis ideas. No tengo temas preferidos. Me dejo llevar. Puedo escribir de cualquier cosa siempre y cuando me excite, sienta que ese libro me está llamando y me vea obligado a plasmar en un papel lo que siento. No soy un autor de género. Yo soy un género en mi mismo, como se ha dicho recientemente.

–¿Sus obras son leidas en los colegios de España?

 –Mis libros son libros de texto obligado en muchos colegios de España, y en el resto, se calcula que no hay un sólo centro actualmente en el que no se haya puesto al menos un libro mío en un curso en los últimos 15 años.

–¿Hay un "boom" de la narrativa juvenil Española a partir de comienzos de los años 80?

 –No tengo ni idea. Mi primer libro juvenil se editó en 1981 y fue el Premio Gran Angular 1980. Así que en mi caso coincide plenamente con las fechas que citas. Hay una generación anterior, Vallverdú, Kurtz, Teixidor, y luego está la generación que por antigüedad encabezo yo, pero todo esto siempre me parece relativo.

–¿Debe haber dibujos en los libros de LIJ?

 –En un libro infantil sí. En uno juvenil no. En España los juveniles no van ni ilustrados en la mayoría de casos (95%). Más de una vez yo he pedido a un editor que no ponga ilustraciones en un libro juvenil mío, para que no desvirtúe el texto y el lector tenga que imaginar a los personajes o las escenas.

–¿La política interfiere en la literatura?

 –No lo sé. No estoy metido en estamentos políticos ni soy miembro de ningún grupo de presión, grupo de tertulias ni nada parecido. Siempre he ido a mi aire, soy un francotirador independiente. No me interesan las políticas, solo el arte.

–¿Piensa en quien va a leer sus libros?

 –Yo considero a mis lectores como una prolongación de mi mismo. Yo estoy vivo y escribo libros vivos. Si el lector también está vivo, vivirá a su vez con mis novelas. De todas formas nunca pienso en el lector cuando escribo, sólo pienso en mi mismo, en que me guste a mi, aunque después, obviamente, quiera publicar, y ser leido, y gustar, etc. Quiero escribir para mi, y sorprender al lector. Si lo que hago no me sorprende a mi, no va a sorprenderle a él. El público no puede pedirle nada al creativo, debe esperar ser sorprendido. Se supone que el artista va por delante de su público. Yo mismo tengo ideas que entre pensar y escribir, tardan años en ver la luz, y cuando se editan son tildadas de "actuales" y rabiosamente testimoniales de mi tiempo. Eso quiere decir que cuando las pensé, iba cinco años por delante de mi tiempo. Ese es mi trabajo, ser innovador. El artista que hace lo que le pide el público, o su editor, o porque vende más de esto que de lo otro, no es artista, es un mercenario. Ser artista es adquirir un compromiso con uno mismo y no defraudarse a uno mismo. No se puede gustar a todo el mundo igual, así que hay que prescindir de los demás, aunque necesites que te editen los libros, y que alguien los compre y los lea, porque si no...

–¿El lenguaje debe controlarse en los libros infantiles y juveniles?

 –Creo que no, pero.... mi concepto de la libertad es mucho más amplio que el de otros autores, e incluso que las editoriales que publican libros para jóvenes. En muchos casos, un libro con un simple "taco" es rechazado por un colegio. Yo creo que un profesor o padre es el que debe tutelar a sus alumnos o hijos, ya que los niños no van a la librería a comprar libros (por desgracia), y los jóvenes... tampoco es que lo hagan mucho. Pero si un joven entra en una librería por su propio pie para comprar un libro, es que puede leer cualquier cosa, tiene capacidad para entender y discernir.

–¿De que trata su obra en los años 90?

 –Mis novelas en un gran tanto por ciento tratan en la actualidad de Realismo Crítico. Denuncio lo que veo, lo que me preocupa, soy miembro de Greenpeace, de Amnistía Internacional, de Médicos sin Fronteras. Me preocupa mundo el mundo, la gente, el entorno. Mis novelas reflejan lo que soy y lo que siento, lo que me preocupa. He aquí algunos ejemplos de casos que he abordado en estos últimos años:

 El cazador – La lucha por la autoestima, el amor a la naturaleza y los animales.

 ...en un lugar llamado Tierra – El futuro, las máquinas, la relación del hombre con su dimensión tiempo-espacio.

 Regreso a un lugar llamado Tierra – Las relaciones hombres-máquinas en el futuro.

 El último verano Miwok – Las tribus indias de Estados Unidos, su extinción, su legado, su historia. El escritor y el niño que quiere serlo.

 La balada de siglo XXI – La dureza del mundo del rock por dentro.

 El último set – La honestidad en el deporte, jugar por amor, no por dinero o ser una máquina, el éxito a una edad temprana y lo que marca adaptarse a él.

 Malas tierras – Transplantes de órganos, compañerismo juvenil, ambientes nocturnos.

 La voz interior – La delación y el compañerismo en la adolescencia.

 La estrella de la mañana – El primer amor y la diferencia de clases.

 Campos de fresas – Las drogas de diseño como principal lacra de los 90. Tangencialmente, la bulimia, la anorexia, etc.

 La memoria de los seres perdidos – La desaparición de recién nacidos en Argentina durante la dictadura, y el reencuentro actual.

 Las alas del sol – Los refugiados del mundo, los seres desplazados por las guerras, la libertad en las más precarias condiciones.

 Kaopi – Extinción tribus amazónicas.

 Noche de viernes – Violencia urbana, alcoholismo, racismo.

 Nunca seremos estrellas del rock – Violencia familiar, tribus urbanas, "okupas".

 Banda sonora – Relaciones padre-hijo, y en este caso, en el seno del rock y su mundo. Compañerismo.

 El tiempo del olvido – ETA, la reconciliación posible.

 El niño que vivía en las estrellas – Nuevas tecnologías y sus peligros

 Noche de luna en el Estrecho – Paso del estrecho en patera, emigración clandestina del Tercer Mundo, racismo, intolerancia.

 Seis historias en torno a Mario – La caída de un drogadicto.

 Concierto en sol mayor – Los niños-genio y su universo.

 La música del viento – Los niños esclavos del Tercer Mundo.

 Retrato de un adolescente manchado – Violencia familiar, abandono, rivalidades de hermanos.

 Un hombre con un tenedor en una tierra de sopas – La honestidad en los medios de comunicación unido a las matanzas en Chiapas.

 Las chicas de alambre – El mundo de las tops models por dentro, y también la anorexia en el mundo de la moda.

 El oro de los dioses – El dopaje en el mundo del atletismo.

–¿Que es para usted escribir?

 –Para mi escribir es... todo. Hay una frase mía que se ha hecho bastante famosa. Dice así: "Para mi, escribir es el orgasmo continuo". No hay mejor manera de definir el placer que siento al escribir cada día mis horas. Quiero vivir 100 años y morir escribiendo, porque eso significará que he llegado al fin de mis días lúcido, con ganas de hacer cosas, y sabiendo que aún tengo algo dentro de mi por sacar. Es una pasión brutal, convulsiva, obsesiva. Tal vez por eso sea el autor más publicado en España ahora mismo, y uno de los más leidos sin llegar a ser tan famoso como otros. En 25 años había vendido 5 millones de libros, he sido traducido a 17 idiomas, me leen en 40 paises... No está mal teniendo en cuenta que aún me quedan casi 50 años más de carrera hasta los 100.

 

ENTREVISTA REVISTA PLATERO
1999

 –¿Que le ha motivado a escribir series?

 –De niño fui muy amante de las series. Devoraba "Guillermo Brown", "Tarzán", comics como los de "Flash Gordon", "Rip Kirby" o "El capitán Trueno", y hasta caí en manos de Enid Blyton con las suyas. Siempre quise crear personajes, así que he creado a Daniel Ros (novela negra para adultos) que cuenta ya con 4 novelas y una película en TV, Víctor (15 libros en SM), Zack Galaxy (3 libros en Alfaguara), más la serie Sam Numit (6 libros en Timun Mas) que es la más antigua y ya no se edita.

 –¿Que ventajas reúnen para usted las series?

 –Explorar las posibilidades de un personaje me parece un fantástico trabajo creativo y un reto. Con Daniel Ros puedo ejercer la crítica social a través de casos policiacos, con Zack Galaxy dar rienda suelta a mi faceta fantástica, y con Víctor liberar al niño que llevo dentro. Antes, con Sam Numit, uní el rock con la novela policiaca. Pero no puedo hablar de "ventajas". La mayoría de autores imagino que quieren escribir una serie, encontrar "un personaje", unos por si se hacen ricos con ella (comics, TV, cine) y otros para profundizar más en su vena creativa y buscar nuevos caminos narrativos, como es mi caso.

 –¿Que opinión le merecen las críticas vertidas sobre las series como producto de consumo o fruto de la falta de ideas?

 –Una memez. Que alguien trate de desarrollar un personaje en 15 libros, caso de mi héroe Víctor, sin aburrir ni repetirse ni cansar. Quien piense que hacer una serie es lo más fácil está en las antípodas de la realidad y no tienen ni idea del esfuerzo que representa meterse periódicamente en la piel de ese personaje. ¿Falta de ideas? Hacen falta más ideas que en una simple novela normal. Pero en este país lo realmente fácil es criticar. Y critican quienes, justamente, tienen menos idea de lo que hablan.

 –¿Cree que los lectores de hoy están interesados o preparados para libros de tales características?

 –Lo primero que me viene a la cabeza es decir que los lectores están preparados para todo, y que cuanto más haya en el mercado, más podrán elegir. No se trata nunca de cantidad sino de calidad. Si hay mucho siempre habrá algo válido, mientras que si hay poco... El afán coleccionista forma parte del ser humano. En cuanto al interés, siempre, siempre, han habido series y personajes populares, desde los James Bonds o los Indiana Jones actuales a los que me fascinaban a mi de niño. Eso no cambiará nunca. Sin embargo, también he de decir que como autor nunca he pensado en el público a la hora de escribir –algo por otra parte ya sabido–, sino en mi mismo. Si hago series es porque me gusta hacerlas, no porque crea que voy a crear un super-personaje o porque el público "lo esté esperando".

 –¿Tiene constancia de la aceptación de su obra seriada?

 –Sí. Daniel Ros ha llegado a la tele en forma de película y el personaje es conocido a nivel de lectores de novela negra. Víctor tiene varias ediciones de sus títulos más conocidos y ha sido traducido incluso al japonés. Zack Galaxy, en sólo 3 años y con sólo 3 títulos, a uno por año, lleva también hasta hoy 5 ediciones del primero y 3 del segundo y 2 del tercero. Y con tirajes altos puesto que son editadas por editoriales como SM o Alfaguara.

 

ENTREVISTAS REVISTA CLIJ
ABRIL 2000

1 ‹ ¿Que supone para usted este nuevo premio por "El fabuloso Mundo de las Letras"?

Nunca he ocultado que soy competitivo, conmigo mismo, no con los demás. Y me exijo mucho. Gacias a esa exigencia he superado traumas como ser tartamudo en la niñez y en la adolescencia. Para mi, un premio es una palmada de ánimo, un orgullo, hace que me sienta bien conmigo mismo y feliz de hacer algo tan hermoso como es haber cumplido el sueño de mi vida: ser escritor. Pero también hay otros componentes, por ejemplo, la memoria de mi padre, muerto dos semanas antes de que yo ganara mi primer premio literario en 1975. Siempre deseó verme ganar un premio y se fue sólo un poquito antes. Así que llevo ya más de una docena de ganados y un buen montón de finalistas, selecciones de mérito, listas de honor y cosas así. Este año he ganado mi primer premio internacional, el Premio A La Orilla Del Viento, que se concede en México. Y el premio de la CCEI no es un concurso, sino que se lo dan al que la Comisión cree que ha sido el mejor libro del año anterior. Es un premio honorífico. Así que me siento muy feliz por todo ello.

2 ‹ ¿Por qué cree que gustan sus libros a niños y jóvenes?

No lo sé, no tengo la respuesta del éxito. Puedo intuir que es porque conecto con ellos, hablo su lenguaje, pienso y siento como ellos pese a tener 52 años. Eso hace que me vean próximo, como un colega que les escucha, les entiende. Por lo menos es lo que percibo en mis charlas en colegios. Pero también es cuestión de honradez, de ser honesto contigo mismo y con los demás. Mis libros son muy rápidos de leer, pueden ser duros pero también rebosan ternura, suelen no cansar ni aburrir, los lectores se sienten identificados con los personajes, porque son como ellos mismos. De todas formas todo lo que pueda decir al respecto creo que lo dije hace un año, en el CLIJ nº115 de abril de 1999. Podéis recuperarlo o leerlo en mi página web: www.sierraifabra.com.

 3 ‹ Mantienes una fama de autor duro y comprometido con este tiempo. ¿Como afecta ese compromiso a tu literatura?

 Esta respuesta merecería un libro y es difícil de resumir. Hace poco, un crítico (clásico ejemplo de los que hablan sin tener ni idea ni conocen a la persona de la que hablan) dijo que "sacaba noticias de los periódicos para hacer novelas, mostrando mi falta de imaginación". Es aberrante que alguien pueda decir eso, a menos que no me conozca en absoluto. En defensa mía y de algunos más, Goytisolo dijo lamentándose hace unos días que en España no hay autores comprometidos, que nadie habla de los grandes temas que afectan a la humanidad salvo unos pocos, y yo soy uno de ellos. Sí, me siento comprometido, y mucho, pero no porque lo lea en los periódicos, sino porque lo he visto con mis ojos. Viajo sin parar, y de mis vivencias saco mis obras, no de los periódicos, aunque luego me documente con ellos y así lo reconozca en los créditos de mis novelas. No soy un autor cómodo: me muevo, vivo, y conozco los temas de primera mano. Gunter Grass dijo al recibir el Principe de Asturias que ama escribir pero que se le atravesó Alemania en su obra. Yo amo escribir pero se me ha atravesado el mundo. Ese es mi compromiso. Cierto que también hago obras de humor, y novelas con personajs adolescentes y sus problemas, pero en los años 90 la mayoría de mis grandes obras son duras y reales, y es porque las siento así. Repito lo que digo siempre: que escribo lo que siento, no lo que imponen las modas o el público o los editores. Hace quince años empecé a hacer novelas realistas cuando nadie las hacía. Mi literatura está ahora mismo muy afectada por ese compromiso.



ENTREVISTAS REVISTA CLIJ
ABRIL 2003

1 ‹ ¿Qué supone para usted este nuevo premio por "En un lugar llamado guerra"?

Mis motivaciones para presentarme a un premio literario siempre son diferentes, prestigio por ganarlo, reto personal, competitividad, probar la calidad de una obra... En cualquier caso lo menos importante siempre ha sido la parte crematística, y cuantos me conocen saben que eso es ley para mí. El dinero de un premio siempre es un avance de derechos de autor, te pagan antes lo que vendes luego, así que te lo descuentan y por lo general no ganas nada extra, salvo el reconocimiento del galardón, por eso es lo que de verdad cuenta para mí. Me presenté al Premio Abril por una sóla razón: publicar en todas las variantes linguisticas del estado, incluidas dos que para mí eran nuevas, el bable y el aragonés. Haberlo ganado significa estar ahí, y tener un libro en dos lenguas que antes no tenía. Esas son las ilusiones que, por lo general, me mueven. Y me siento orgulloso de irlas colmando poco a poco. Lo otro, que sea mi premio número 17, no es más que aleatorio. Cada premio que gano o me otorgan, para mí es siempre el primero.

2 ‹ Los autores de LIJ se quejan siempre de la poca atención que los medios dedican a la difusión de este tipo de literatura. ¿Cuál es su experiencia y su opinión, como autor que escribe indistintamente para adultos y para niños o jóvenes?

Este es uno de los temas que merecería una Biblia y no hay espacio para tanto. En primer lugar cabría hablar de la mezquindad de esos medios, que puestos a valorar, valoran antes lo foráneo que lo nacional, y en segundo lugar, la incapacidad que tenemos los creativos hispanos (desde los cineastas en crisis hasta nosotros, los plumíferos) por hacernos un hueco y merecer un mínimo respeto por lo que hacemos. Y parece una guerra perdida. Hace unos meses me irrité profundamente con una noticia aparecida a toda página en El País. Se destacaba que "el best-seller inglés Molly Moon había vendido 55.000 ejemplares en su país y ya había sido comprado para ser llevado al cine". La propia autora decía que las productoras británicas pedían las galeradas a las editoriales para poder comprar derechos antes de que los libros se editaran. O sea, exactamente igual que en España, donde hay colas de productoras en nuestras editoras para hacerse con nuestros derechos. Por Dios, en España ni colas ni nada, ¡ni lo leen! ¡Nadie nos lee salvo en las escuelas y algunos padres! Pero que El País destaque los 55.000 ejemplares vendidos de un libro en Inglaterra a toda página, y no los 240.000 que lleva "Campos de fresas" o los miles que vendemos autores como Gómez Cerdá, Martín, Gisbert, Lalana, Farias y una docena más, es vergonzoso. Y no sé de quién es la culpa. ¿De nuestros editores por no hacer más presión y valorarnos? ¿De nosotros por no ser unas estrellas del rock? ¿Del extranjero que apenas nos traduce? Es cierto que yo publico indistintamente todo tipo de obras (léase "juveniles y adultas"), pero es que nunca me planteo si escribo para jóvenes o no jóvenes, calvos o peludos, altos o bajos. Yo soy escritor, y hago libros, nada más. No creo en las etiquetas. Pero te etiquetan. En mi caso esto ha sido demencial, primero fui un rockero que se dedicaba a hacer libros, luego un ex-rockero que vivía de los libros, más tarde "un escritor joven", después un autor infantil y juvenil, ahora publico un libro para adultos (mi triología "El tiempo del exilio", Planeta) y aún hay críticos que se sorprenden (¿Pero este no hacía libros para niños?). Los expertos en novela negra no te colocan en sus anales porque no te dedicas solo a la novela negra. Los expertos en ciencia ficción no te colocan en sus anales porque no te dedicas solo a la CF. Tanto da que tengas best-sellers sonados en ambos campos. Como te sales... no encajas. Hay que seguir las normas. Este es el país de los que no encajamos. Las etiquetas matan muchas oportunidades. Encima, este es también el país de la mediocridad en el que nunca apareces en TV porque no tienes un rollo con ninguna actriz, en donde se te pregunta por radio si es tu primera novela publicada... Resulta asombroso que tengas más éxito y fama en Latinoámerica (TV, radio, prensa, seguimientos, entrevistas, programas especiales, etc.) que no en tu casa. Pero es así. Y seguiremos siendo autore de LIJ y seguiremos no existiendo para los grandes medios aunque vendamos millones de libros. Como dijimos en aquella carta, "somos invisibles".

 

ENTREVISTA ENRIQUE PEREZ (CUBA)

 VERANO 2004

-¿Cuándo descubriste que te interesaba escribir para los niños?
 -En 1978 escribí una novela titulada ³El cazador². En la editorial Planeta me dijeron esto: ³Mira, este libro, firmado por Hemingway, sería un éxito, pero firmado por ti... no se venderá². Yo me quedé alucinado. Les contesté: ³¿Qué hago, me pongo a dar saltos de alegría porque me comparáis con Hemingway o me pongo a llorar porque no vais a editarmela?². El resultado es que metí esa novela en un cajón, y allí se pasó tres años. Hasta que en 1980 vi las bases del premio Gran Angular de Literatura Juvenil. Mi novela no era juvenil, hablaba de un hombre de 57 años que va a cazar su último tigre, sin armas. Pero yo no creo en las etiquetas, así que, no sé por qué, mandé el libro al premio y lo gané. Siempre me he fiado de mi instinto, y esa fue una de las claves de todo. Cuando aparecí por SM, la editorial del premio, me preguntaron si sería capaz de hacer cuentos para niños. Les escribí 40 en 20 días. Yo mismo me di cuenta que el caudal de ideas que tenía en la cabeza, siempre abundantes, tendrían mejor salida entre el público joven que entre el adulto. No podía escribir más que un libro al año para adultos, pero podía escribir media docena para niños, jóvenes... ¡Era ilimitado! No sé, yo mismo he sido siempre un niño, por lo tanto encajaba bien en esa perspectiva que, además, me acercaba a un público maravilloso con el cual incluso podía conversar. Y eso fue todo. De cualquier forma nunca he aceptado las etiquetas, eso de ³escritor infantil y juvenil². Odio los encasillamientos. Yo soy escritor, nada más. Cualquiera puede leer lo que desee. Mis novelas tienen siempre el mismo lenguaje, no cambio el chip, no creo que los niños sean tontos, les trato igual. Es el lector el que debe adaptarse a la novela, no al revés. Sería insultarles.

-En una ocasión te escuché afirmar que habías comenzado a escribir para hacerle justicia, reivindicar un poco al niño que fuiste. ¿Podrías referirte a esa idea?
 -Nací en el seno de una familia humilde, soy hijo único, de niño era muy tartamudo, mi padre no me dejaba escribir, decía que me moriría de hambre, que eso no era un trabajo ni daba para comer... Mi infancia fue en blanco y negro y grises, bajo una dictadura, sin libertades. Cuando eres mayor y descubres todo lo que te han robado, todo lo que te han impedido vivir, y ya es tarde... Yo tenía ocho años, estaba en un hospital después de tener un accidente, y no podía leer con sólo una mano (el resto del cuerpo lo tenía vendado), pero sí escribir. Me puse a escribir un cuento y me di cuenta de que escribiendo no tartamudeaba. ¡Me podía comunicar con los demás gracias a la palabra escrita! Entonces decidí ser escritor. Guardo en mi casa todo lo que he escrito desde aquellos 8 años. Siempre lo conservé. Lo habría sido igualmente, pero ese fue el detonante entonces. A los 12 años escribí un libro de 500 páginas (tarde en hacerlo dos años porque escribía de escondidas) y lo tuve aún más claro, pese a que todos decían que no lo lograría, mi padre me lo prohibía y en clase me ponían ceros en literatura a causa de mi fantasía.

-¿Qué piensas del tono que deben tener las historias para niños? ¿Y para jóvenes?
 -No creo en el tono, sólo creo en contar una historia de la mejor forma posible. Es lo único que cuenta. A la que un escritor intenta adaptar el tono a su público... Veamos, ¿cómo es el público? ¿Son todos los niños de 10 años iguales? ¿Les pasa lo mismo a todas las chicas de 15 años, vivan en un pueblo o en una capital? Es evidente que en un libro infantil no habrá sexo y que en uno juvenil no habrá 20 páginas de elucubraciones científicas. Eso sí es parte del juego, pero mi técnica y mi estilo, piedras angulares de mi obra, son siempre las mismas.

-¿Qué siente un autor que tiene en su haber más de 250 obras publicadas cuando alguien le habla de algún personaje concreto? ¿No te haces un rollo con tanta gente que protagoniza (o aparece) en tus obras? ¿Con tantas historias diferentes como han salido de tu cabeza?
 -He superado las 300 obras escritas en 2004, y ahora mismo, verano de este año, he editado 270. Pero recuerdo cuando he escrito cada una, lo que he sentido, cómo la he vivido. Son mis hijos, y uno recuerda muy bien cuando ha hecho un hijo, de carne o literario. He sufrido con esos personajes que además he parido yo, han salido de mi cabeza y de mi alma, lloro con ellos, río con ellos, vivo y muero con ellos en cada novela. ¿Cómo olvidarlos? de momento tengo la cabeza muy despejada y mucha memoria así como gran poder de concentración.

-Se suele decir -y podemos estar de acuerdo o no con ello- que en cada libro que se escribe va un gran porcentaje de la personalidad de su autor. A) ¿Eres tú parecido a alguno de los personajes de tu obra? B) ¿Te identificas más con unos que con otros? C) ¿Cuál es tu personaje más entrañable?
 -A) El primer consejo que me dieron cuando era joven fue que mi vida no le importaba a nadie, y que no me creyera tan importante a los 18 años como para querer esplicar ³cosas personales² en mis novelas. Lo he seguido. Tengo 57 y sigo sin hacer memorias musicales ni autobiografías encubiertas. Hay algo de mí en muchos personajes, mis ideas, mi lucha, mis ganas de hacer cosas, pero eso es todo. Pinceladas. Sólo salgo con mi nombre en dos obras, y es para reírme de mi mismo: ³El asesinato del SGT. Pepper´s², en la que descubro a un asesino que mata siguiendo pautas del disco de los Beatles, y ³Mis salvajes rockeros², en el que paso diez fines de semana con diez estrellas del rock, Springsteen, Lennon, McCartney, Dylan, Bowie, Jackson, Sting, Madonna, Jagger... Bueno, también hay una novela en la que aparezco con otro nombre, ³Rabia². -B) No. -C) !Huf! Son muchos. El hombre de ³El cazador², el periodista de ³La música del viento² con el que sí me identifico, el protagonista de ³Dormido sobre los espejos² (novela que forma parte de mi trilogía cubana y que es una de mis favoritas. Ganó un premio al mejor libro del año en el País Vasco, en España), el periodista de ³En un lugar llamado guerra²... Y por supuesto están mis personajes de serie, Daniel Ros, Zack Galaxy, Víctor, Amadeo Bola, la Patrulla Galáctica 752, Sam Numit, Zuk-1, etc. Pero no hay que olvidar que mis personajes favoritos son los reales, como John Lennon o Víctor Jara. Cuando escribí la novela sobre Víctor Jara se la envié a su viuda y le pedí que cambiara lo que quisiera, que tachara lo que no le gustase, que la tirara a la basura si lo creía oportuno. Me la devolvió diciendo que la había hecho llorar, que era lo mejor que había leído sobre su marido y sin tocarme ni una sóla coma.

-¿Te sientes satisfecho con las traducciones que otros hicieron a tu obra?
 -Me han traducido a muchas lenguas, y la verdad es que cuando veo un libro mío en coreano, japonés, griego, búlgaro o eslovaco... no tengo ni idea de si está bien traducido o no. Al italiano, francés, portugués... sí, puedo llegar, pero a otras no. La única referencia la tengo de Alemania, donde la critica ³se cargó² la traducción de ³El último verano miwok² diciendo que era una obra demasiado bella para tan funesta traducción.

-¿Cómo concibes idealmente a un autor para niños?
 -No hay un ideal, pero sí es cierto que no todo el mundo puede escribir para niños. Hay que ser un niño, tener una sensibilidad especial, y aunque tengas 40 o 50 años, recordar también tu niñez. Y por supuesto olvidarse de histiorias cursis y de moralinas estúpidas.

-Independientemente de que eres uno de los autores españoles más aceptados hoy por los niños y jóvenes, y por ende, más vendidos, a veces he escuchado que algunas te critican por varias razones:
 Primero) Por la gran cantidad de obras que publicas anualmente lo que hace sospechar a algunos de su calidad.
 -¿Qué es la calidad? Picasso pintó hasta el día de su muerte, con más de 90 años. Se levantaba cada día y pintaba. ¿Puede hacerlo un pintor y no un escritor? Ray Bradbudy decía que ³cantidad es igual a calidad², y yo abogo por esa idea. Cuanto más escribo, más se escribir. Respeto al que hace un libro cada cuatro años. Pero exijo respeto también para esa casta de autores con una mayor facilidad creativa, llámense Balzac, Simenon o yo mismo. Cuando viajo, preparo mis argumentos y trenzo mis guiones. Cuando estoy en casa, escribo cada día ocho horas. Yo tardo días, semanas, meses o años en hacer el guión de un libro, depende de la historia, de si he de ir al país en que sucede o no. Tardé 25 años en escribir ³Victor Jara², tarde 15 años en escribir ³La memoria de los seres perdidos², tarde 10 años en escribir ³Las chicas de alambre², tarde 4 años en escribir ³Campos de fresas², pero ese es el tiempo que transcurrió desde que tuve la idea hasta que la escribí, porque una vez tengo el guión (que es la base del libro y ahí no me mueve ninguna prisa) lo que hago es encerrarme en mi casa y hacer el libro de un tirón. Lo tengo tan y tan claro en la mente, que es como una película que estoy relatando. Volviendo a lo de la calidad... ¿Por qué desde hace 25 años la gente joven me lee y me ha convertido en el autor más vendedor y leído de España? Dicen que porque les emociono. Cuento historias, con palabras sencillas, no soy un intelectual, soy un novelista, a la vieja usanza. Hablo de personas y sentimientos en el marco de una historia que les atrapa. Ese es el único secreto. Escribo sin parar, y si me publican mis editores es porque vendo esos libros, de lo contrario no me los editarían. Soy diferente, sí, quizás excesivo, sí, ¿y qué? Me enorgullezco por ello. ¿Vamos a ser todos iguales? A alguien le tenía que tocar este papel y sin pretenderlo me ha tocado a mí.
 Segundo) Por la diversidad de registros en que te mueves.
 -Me aburriría mucho sí sólo escribiese novelas policias, por ejemplo. Soy una persona curiosa, siempre lo he sido. Me encanta aprender con mis novelas, y crecer como ser humano. Espero vivir 100 años, no perder esa curiosidad por el mundo que me rodea, y poderlo plasmar todo en mis novelas. Cuando un tema me apasiona, me lanzo a él. Y si de algo no he escrito, busco la forma de hacerlo. La pasión es la clave en este aspecto. Pasión por lo que hago, por la vida.

Tercero) Porque en algunas de tus obras más realistas se te acusa de ³copiar² o ³imitar² la jerga popular de los jóvenes, sus modos de expresarse.
 -Yo no copio ni les imito. Sencillamente hablo como ellos. Son mis amigos, voy a escuelas y hablamos, sigo yendo a conciertos de rock... La edad es un estado mental más que físico. He sido un rockero toda la vida, no un academico de la lengua. Mucha gente pone palabras ³modernas² en libros juveniles y se les nota que lo hacen de oídas, que no las sienten, que no las viven. No es mi caso, al menos hasta ahora. En una novela realista sobre el mundo de los jóvenes no puedes hacer que un pandillero hable con florituras y parezca idiota, aunque tampoco debas empobrecer el lenguaje hasta límites absurdos. Tú has de escribir como sabes, pero el personaje que habla en la novela ha de hablar como corresponde a su personalidad.

 -Te doy la oportunidad de defenderte de tus detractores.
 -No es una defensa, no tengo porque defenderme de nadie. Un artista tiene que hacer lo que cree y punto, pasando del resto. No puedes gustar a todo el mundo por igual, esto es evidente, y cuando alcanzas un grado de popularidad como es mi caso, no sólo en España sino en Latinoamérica (publico obras originales, que no están en España, en Colombia, Chile, Ecuador, México...), y en los muchos países donde he sido traducido, es normal que estés a la vista de todos y seas blanco de críticas y envidias (la envidia es un deporte nacional en España). ¿Cuanta gente vive de escribir? Poca. ¿Cuantos autores venden miles de libros y tienen cerca de 50 best-sellers? Menos que pocos. Siete millones de obras vendidas en España, el hecho de ser mis novelas lecturas obligadas o recomendadas en muchos colegios, y la reciente lista del Ministerio de Cultura español, en la que figuro en el nº8 de los autores más leídos en colegios, me avalan. Pero soy el nº8 porque los primeros son Becquer, Lorca, Galdós, Baroja... es decir, gente muerta hace años. En esa lista supero a Cela en 4 puntos, y soy uno de los 4 que están vivos y el único que escribe para jóvenes. Y sólo tengo 57 años recién cumplidos este verano de 2004. Es decir, público, la mayoría de la crítica y mis editores, me avalan. A mí, los detractores, me parecen estupendos, pero me dan igual. Que hablen. Yo escribo. Sólo tengo una vida y quiero agotarla, morir saciado haciendo lo que más me gusta: escribir. No voy a dejar de hacer lo que más me gusta, aquello que siempre soñé hacer, porque alguien opine que si escribiera menos sería mejor o tendría ³más calidad². La calidad es gustar. Sólo tengo una vida. Ya descansaré cuando me muera.

-¿Sueles hacer caso de la crítica? ¿Consideras que a través de las publicaciones españolas se ejerce una buena crítica literaria, en cuanto al libro para niños y jóvenes?
 -La crítica es muy escasa, sólo existen un par de revistas de LIJ mensuales, los escritores para jóvenes no existimos. Representamos en España un gran tanto por ciento de las ventas de libros pero en los medios de información nunca salimos, no se nos tiene en cuenta. Periódicos como El País sólo dedican una página por Navidad o el Día del Libro, ¡una página! En Catalunya el periódico Avui tiene una sección semanal y es de los pocos. Recuerdo cuando Javier Cercas llegó a los 100.000 ejemplares de ³Soldados de Salamina² que algunos periódicos lo pusieron como gran noticia. Yo en aquellos días había rebasado los 250.000 de ³Campos de fresas² y nadie dijo nada, claro. La crítica me ha tratado bien siempre, reconociendo intensidad, honestidad... Para mí es suficiente. Una novela puede gustar o no, pero el trabajo de quien ha consagrado su vida a un sueño es importante. Yo asumo muchos riesgos con mis temas, mis historias, mis enfoques, y a veces crees hacer una obra maestra y no te sale como esperabas por ese riesgo que asumes. Acepto que se me carguen un libro, no hay problema. De todas formas yo siempre seré polémico. Lo fui en mi época rockera, como critico musical, por mis puntos de vista y mis enciclopedias de rock. Decían que era ³excesivo². Bueno, sigo siéndolo. Afortunadamente, después de tantos años, hay cosas que ya trascienden por su peso. Están haciendo una tesis doctoral sobre mí, hay muchos estudios sobre mi obra, etc.

-¿Reconoces en tu estilo alguna influencia de autores clásicos o contemporáneos?
 -No. Al menos directamente. Es posible que sin darme cuenta un día leyera algo que luego, años después, utilicé yo mismo, pero no ha sido consciente. Cuando publiqué ³...en un lugar llamado Tierra² dijeron que yo era el Asimov español. Tuve que leerme a Asimov para ver en qué me parecía porque no había leído nada suyo. Y cuando hice ³En Canarias se ha puesto el sol² dijeron que yo era el Frederick Forsyth de España, así que tuve que leer ³Los perros de la guerra² y ³Chacal² por lo mismo.

-¿Cuáles fueron tus lecturas de niño?
-De muy niño no tenía dinero, ni biblioteca en el colegio o en el barrio, así que mis vecinos me daban pan seco y el periódico del día anterior, lo vendía a un trapero al salir del colegio, y con la media peseta que me daba alquilaba un libro. Eran libros muy malos, del oeste, de gangsters, de marcianos... Esa fue mi formación. No puedo presumir de influencias tipo Tolstoi o Stendhal. Nada. A los 15 o 16 años ya pude alquilar libros mejores y descubrí a Edgar Rice Burroughs (Tarzán), a Julio Verne (aunque me parecían un coñado sus descripciones científicas y me juré que yo nunca cargaría mis obras de datos), a Enid Blyton... Pero mis verdaderas lecturas eran los comics: ³Flash Gordon² y ³Rip Kirby² de Alex Raymond, ³El Capitán Trueno² de Ambrós, ³Hazañas bélicas² de Boixcar... La primera novela que me impactó fue ³El filo de la navaja², porque el prota era como yo quería ser: una buena persona.

-¿Cómo insertas tu obra dentro del panorama actual de la literatura infantil española?
 -Yo no puedo responder a eso. Que lo hagan los críticos. Pero si puedo decir que hice ciencia ficción cuando nadie hacía y que comencé con mi realismo crítico a fines de los años 80 cuando a nadie se le ocurría hacer novelas así. Pionero y rompedor, sí, pero lo otro, repito, no me toca a mí decirlo. La palabra que resume lo que hago y me mueve es ³compromiso².

-¿Qué atributos morales piensas que debe portar consigo un buen libro infantil?
 -Ninguno. En cuanto se pretende dar ³un atributo moral² a algo... deja de ser un libro, se convierte en un mensaje encubierto, en un panegírico, un vehículo tan o más castrante que la televisión. El arte es libertad.

-Por tu experiencia, ¿cómo valoras la literatura para niños que se escribe hoy en España?
 -Al contrario, no tengo ninguna experiencia. No puedo leer todo lo que se publica. Leo los libros de mis amigos y poco más. Sí puedo decir que Ana María Machado dijo que en España, el hecho de que los libros estén tan supeditados a las escuelas, hacía que fuesen obras poco libres. Y eso creo que es cierto. En los últimos años ha habido tanta censura, tanta (no poner palabras fuertes, no poner situaciones comprometidas, nada de erotismo), que incluso muchos autores han llegado a la autocensura porque si hacían novelas duras corrían el riesgo de no publicarlas. Yo he llegado al punto de que cuando una editorial me dice sí a un libro le exijo el ³sí² con el compromiso de no venir después con retoques o cambios. Y me han rechazado muchos libros por mi fama de duro, agresivo o por denunciar cosas fuertes. En 2003 mi novela sobre el lesbianismo en la adolescencia tuve que enviarla a un premio literario, y ganarlo, para que fuera publicada. Hay temas tabús. Se prefiere esconder la cabeza. Este tema de la adolescencia, por ejemplo: ¿cuando descubre una persona que es gay o lesbiana, a los 30 años? No, en la adolescencia. ¿Por qué hay tantos suicidios y frustraciones? Este tema ya ha sido tratado en el Senado de EEUU, y pronto deberá hacerse lo mismo en España. Pero... ¿ponerlo en un libro, serio, riguroso, y que sirva para plantearlo en la escuela? ¡Ah, no, eso no! Y cuidado: cuando a los jóvenes se les quiere decir qué leer y cómo leerlo luego se les quiere decir también cómo han de pensar.

-Has escrito indistintamente cuento, noveletas, novelas y libros que divulgan el quehacer musical contemporáneo. ¿En cuál de estos géneros te has sentido más cómodo?
 -Alguien dijo una vez que yo soy un género en mi mismo, y eso sí es cierto. Me siento cómodo escribiendo, cada día, pero me da igual de qué. Cada mañana quiero saltar de la cama para retomar la novela que esté haciendo, reunirme con mis personajes. Cuando termino una novela puedo llorar. Y pienso ya en la siguiente. Me aburriría mucho si fuera ³un autor de género². No me imagino haciendo sólo novelas policiacas. En Estados Unidos esto les causó asombro, porque tenía premios literarios para obras de ciencia ficción, policiacas, de fantasía, de ambiente musical, políticas... No lo en tendían. En una presentación dijeron que era un genio y no pude evitar echarme a reír, pero lo decían en serio y se molestaron conmigo por mi poca sensibilidad... para conmigo mismo. Ahora aún me sorprende cuando en Colombia me llaman ³maestro² en las entrevistas en radio o TV.

-¿Qué piensas de la relación literatura mercado?
-Creo que son dos cosas distintas. Yo no podía soportar la presión de que la Coca-Cola o quien fuese cogiese un libro mío y lo convirtiese en un producto de marketing. Nunca quiero entrar en ese juego. Para mí lo que cuenta es escribir, nada más. Nunca sigo la evolución de mis novelas ³en el mercado², jamás he llamado a un editor para preguntarle cómo va mi libro. Ya me entero cuando me liquidan los derechos de autor cada año. Me interesa la gente, hablar con mis lectores.

-¿Podrías opinar de la relación autor-editor?
 -En mi caso, que soy mi propio agente, es perfecta y maravillosa. Creo que soy el autor más cómodo que tienen (en España ha publicado en casi todas las editoriales), nunca les pido nada, ni dinero ni cifras exorbitadas de avance de derechos. Me da igual lo que me den porque luego, al fin y al cabo, te lo van a descotar igual de lo que vendas, y yo sé que mis libros se venden, así que no quiero sacar el máximo antes. Nunca me he peleado con ningún editor, tengo al menos un best-seller en cada una de las que edito, con lo cual tampoco se me han quejado jamás de darle a una un libro mejor que el suyo. Distribuyo mis novelas según mi criterio.

-Si tuvieras que salvar solamente diez libros de un naufragio ¿cuáles escogerías? ¿cuál de los que has escrito?
 -De niño odiaba ³El Quijote², porque me obligaban a leerlo en clase (a mí, encima, en voz alta, por ser tartamudo), pero hoy reconozco que lo tiene todo, es fundamental. Después salvaría... más que por libros, por etapas o estilos, algo ruso (Tolstoi), algo francés (Stendhal), algo americano (Steinbeck y Hemighway), por supuesto poesía y ahí el terreno es más amplio (no olvidaría a Lorca, Machado y Neruda), algo latinoamericano (Cortazar, García Marquez)... No sé, eso de las listas cerradas es duro. En mi caso sucede lo mismo, ¿salvo mis grandes éxitos por ser los más vendidos? Tengo libros que me parecen mucho mejores y se han vendido menos, caso de ³El fabuloso Mundo de las Letras², o ³Víctor Jara² que es uno de mis mejores trabajos. Tampoco pueden compararse los infantiles y los juveniles, o los de ³adultos². Veamos... El estilo y la técnica narrativa de ³Noche de viernes² ha influido ya en una generación de escritores jóvenes, sobre todo en latinoamérica, también citaría ³La bomba², ³En un lugar llamado guerra², ³El soldado y la niña², ³La música del viento², ³Dormido sobre los espejos², ³Rabia² (que es la novela juvenil perfecta)... pero como ves, son obras recientes, están más vivas. Y no olvidemos mi mejor trabajo ³adulto², la trilogía de ³El tiempo del exilio², más de 1000 páginas divididas en tres volumenes contando la historia de tres familias durante 40 años, desde que acaba la guerra civil española. La acción se desarrolla en México, Cuba, Argentina, Chile y Colombia, y estuve año y medio haciendo el trabajo básico, aprender modismos de cada país... Creo que es algo muy especial. Mis cinco novelas sobre los grandes temas latinoamericanos o las tres sobre Cuba me resultan especialmente atractivas por mi implicación personal y directa, así que, destacar algo... ¿cómo es escoge un hijo más que a otro?

-Te conocí por una magnífica serie publicada por Ediciones SM, la llamada ³El ciclo de las Tierras², que proponía una ciencia-ficción humanista, pienso yo que al estilo de un maestro como Ray Bradbury. El acercarte a temas más actuales, a realidades más cercanas a los jóvenes ¿te ha hecho dejar aquel tipo de literatura que tan bien se te daba?
 -No lo he dejado. Yo hago lo que me pide el cuerpo, soy hombre de instintos y pasiones. La prueba es que en enero de 2005 se edita la que creo que es mi mejor novela de ciencia ficción, ³Crónica de Tierra 2² (Minotauro), que podría considerarse la cuarta parte de aquella trilogía. Y en Colombia edité hace tres años ³Marte XXIII² (Norma) a vueltas con lo mismo, el humanismo en el mundo del futuro. Ahí sí es cierto que al escribir tanto, hasta mis fans le pierden el rastro a lo que hago. Por eso recomiendo siempre visitar mi web y estar al día.

-Aunque desafortunadamente no he podido leerlas, tengo entendido que en varios libros tuyos abordad aristas, digamos que difíciles, de la realidad cubana. ¿Podrías referirte a estas obras?
 -Es lo que yo llamo mi trilogía cubana, porque he estado en Cuba ya siete veces y voy mucho allí (y a otras playas del Caribe) a preparar mis guiones. Suelo encerrarme diez días en Varadero, en el Hotel Melía Las Américas, solo, y preparo o acabo los guiones de mis próximas obras. Esto lo hago dos veces al año. Este 2004 me recorrí en coche todo el sur de Cuba en enero y luego en junio me fui a una isla de Cartagena de Indias. Mi trilogía cubana arranca con ³Cuba, la noche de la jinetera². Estuve en el 94 en los días previos a la crisis de los balseros y lo convertí en una novela policiaca (es el mejor género para contar y denunciar cosas). En la trama, aunque sea secundaria, hay un plan para matar a Castro. Mi personaje, Daniel Ros, llega a estar frente a él, intentando advertirle, porque para Ros, Castro y el Che son sus héroes de la infancia. Después de publicarse me enteré de que un autor cubano tenía uno y había una cola de 300 personas para leerlo. Se lo dejaba dos días por persona. Me dijeron que estaba considerado subversivo, lo cual me extrañó porque yo amo Cuba y he firmado manifiestos antiamericanos por el tema del bloqueo. Este escritor me dijo que era el autor extranjero que mejor había sabido reflejar el temperamento cubano y lo que era el país en una novela. El segundo libro es ³Dormido sobre los espejos², elegido mejor libro del año en el País Vasco en 2003. Un joven español descubre que su abuelo está vivo, en Cuba, e investiga el tema, por lo cual se va a Cuba. Descubré por qué tuvo que irse de España (tema político) y que en Cuba estuvo luchando con Castro en Sierra Maestra, e incluso le salvó la vida al Che. En La Habana el chico se enamora, reencuentra a una familia que no sabía que existía porque el abuelo se casó y tuvo muchos hijos. Y cuando regresa y habla con su abuela, descubre además en la última página el gran secreto quje es la clave de la novela. La tercera es ³Regreso a La Habana², la historia de una jinetera vista a través de los tres hombres que se enamoran y que le juran volver a por ella. Esta novela que arranca en 1994 y termina en 2001, cuando el caso Elian, me sirve para hacer un fresco de la evolucion de Cuba en estos años, porque en este tiempo y después del tema balseros llegó la visita del Papa, el retorno de los restos del Che, la cumbre iberoamericana, Elian... Pero es mi obra más crítica, porque cuando llega uno de ellos (no se dice cual) ella ya ha muerto en una balsa tratando de ir a Miami. ¡Ah, y en mi trilogía ³El tiempo del exilio² también salen Cuba, Fidel Castro y especialmente el Che como personaje amigo de uno de los protagonistas! Me fascina el país, su gente, la leyenda, aunque estos sean otros tiempos y todo haya cambiado.

-¿Eres un músico frustrado?
 -No, nunca pensé en ser músico, ni se me ocurrió. Si mi padre no me dejaba escribir, menos me habría dejado tocar la guitarra. No me quiso comprar una máquina de escribir para que no ³hiciera tonterías², así que una guitarra... imposible. Crecí en un tiempo duro, tuve que trabajar y fingir que estudiaba hasta los 22 años, y luego ya di el salto a la prensa musical, pero yo tenía muy claro que lo mío era escribir. Nunca me he arrepentido de ello, ni de haber dejado de ser comentarista musical. Antes viajaba con las estrellas, en sus jets, en helicoptero, en sus limusinas, y ahora me pago los viajes a Asia, Africa, Oceanía, Latinoamérica con mi dinero. ¿Qué más da? Son etapas de una vida y has de asumir que se queman unas porque nacen otras.

-¿Te gustaría, alguna vez, tocar en una banda de rock?
 -Gustarme, me gustaría, como me gustaría dirigir una película, ser actor en otra, ir a la Luna o simplemente salir al espacio... Pero eso son los sueños de mucha gente. Una vez canté en el homenaje a Víctor Jara, en Barcelona, ante 5000 personas (fue una jugarreta que me hicieron los músicos, callando de golpe, para que me quedara solo ante el peligro) y otra toqué la pandereta en un concierto con mis amigos de Tribu, el grupo de Sati Arisa.

-Si tuvieras que integrar una banda gigante ³Todos estrellas², ¿qué músicos escogerías para estar en ella?
-Ya hubo dos bandas así, Beatles y Led Zeppelin. Pero si hiciera yo una... Stevie Winwood, Vangelis, Brian Auger y Keith Emerson (teclas), Eric Clapton, Jimmy Page y Jimi Hendrix (guitarras), Paul McCartney, Jaco Pastorius y Stanley Clarke (bajos), Keith Moon y Charlie Watts (baterías), Ian Anderson (flauta), John Mayall (armónica), Robert Plant, Eric Burdon, Bruce Springsteen, Bono, Elvis Presley y Janis Joplin (voces), Stevie Nicks, Graham Nash, Michael Jackson, Cass Elliot y Freddie Mercury (coros), la sección de viento de Chicago Transit Authority, Bob Dylan (letrista), Elton John (compositor), Jim Morrison (vídeo) y John Lennon (¡efectos especiales!). ¿Me dejo a alguien?

-¿Puedes anticipar en qué obra trabajas actualmente?
 -No. Nunca hablo de lo que hago o voy hacer, sólo de lo que está hecho y la gente puede ver, tocar, sentir, oler, leer. Además, escribo sin parar, lo que hago hoy puede que sea viejo el mes que viene.

 -¿Qué es para ti lo más importante en la vida?
 -La vida. Si la vives a tope es fantástica. Y ya sabemos que el mundo es un caos de mierda, pero eso no es una excusa. Si has nacido en un país con problemas, tendrás problemas, pero no puedes rendirte. Si encima has nacido en un país ³normal², con oportunidades (o sin ellas, te las buscas)...

-¿Qué es lo peor?
 -Lo peor serían dos cosas: envidia, intolerancia, politica, racismo, guerras y todo eso por un lado, y por el otro....Mira, he hecho un libro que, cuando se edite, porque va a ser difícil, lo más seguro es que no pueda impedir que quiten la dedicatoria. Y no voy a poder impedirlo porque es un gran proyecto benéfico probablemente para UNICEF y lo que quiero es que salga, no pelearme por su dedicatoria. Pero voy a transcribírtela tal cual. Dice así: ³Este libro NO está dedicado a George W. Bush, a José María Aznar, a Ariel Sharon, a Tony Blair, a Silvio Berlusconi, a los ayatollás intransigentes, a Saddam Hussein, a Osama Bin Laden, nombres actuales que antes fueron Slobodan Milosevic, Radovan Karadzic, Augusto Pinochet, Jorge Rafael Videla, Pol Pot y, todavía antes, bien pudieron llamarse también Adolfo Hitler, Benito Mussolini, Josef Stalin, Francisco Franco y tantos otros a lo largo de la historia, porque los nombres sólo son espejos repetidos del mismo ser, mantenido a través del tiempo con el horror y el espanto de la intolerancia, el desprecio, el olvido, la indiferencia y la soberbia². Creo que esto resume lo que pienso de ³lo peor² de la vida.

-¿Cuál es el libro que sueñas con escribir y todavía no te ha sido posible?
 -He escrito todo lo que he querido y más, y espero vivir 100 años y morir escribiendo. He hecho posible lo que he deseado de niño, joven y adulto. Me siento un privilegiado, feliz, viajo por el mundo, escribo, tengo salud... Parece frívolo decir que he conseguido casi todos mis sueños, pero es verdad. Me quedan dos grandes sueños literarios y uno personal, pero si un día los alcanzo, no significará que ya me baje del tren de la vida. Me buscaré otros sueños. El personal por cierto nacerá en breve: La Fundación Jordi Sierra i Fabra de ayuda a jóvenes escritores. Y esto, ahora mismo, cuando lo escribo (agosto de 2004), es una primicia.


MAS ENTREVISTAS NOTABLES (HEMEROTECA)


ABC — 19-8-00, 27-11-04 y 30-5-05-

Arena y Cal — http://www.islabahia.com/arenaycal/2004/09septiembre/anabel108.htm

Alacena — nº37, Otoño 2000

Avui – 18-12-90, 1-10-94, 16-1-94, 28-3-96, 22-10-97, 5-8-98, 25-11-04 y 17-1-05

Bon Día (Andorra) — 11-11-05

Cambio 16 - nº1806, 6-7-06

Catalunya Musica – nº172 Febrero 1999

Cuatrogatos (Revista virtual) — www.cuatrogatos.org (nº6, mayo 2001 y nº 8, diciembre 2001)

50 libros sin cuenta (Revista de Fundalectura, Colombia) — nº3, julio-diciembre 98

Círculo de Lectores - Entrevista en la Red: http://www.circulo.es/especiales/encuentros/respuestas.asp?Codigo=43395

CLIJ – números 27, 49, 60, 75, 87, 114, 115, 126, 148, 159, 170, 192, 209, etc.

Diari d´Andorra - 11-11-05

Diario Hoy (Quito, Ecuador) - 14-11-04.

El Colombiano (Medellín, Colombia) - 19-9-07

El Correo - 2-3-03, 15-12-04 y 1-05

El Heraldo de Aragón - 27-2-03

El Heraldo de Aragón Escolar - nº615, 26-3-03

El País – 16-3-96

El País (Babelia) — 14-10-00

El País (Ciberp@ais) — nº141 (16-11-00)

El Periódico de Andorra - 11-11-05

El Periódico de Aragón — 23-1-0